Mercedes intenta hacer que su EV insignia sea más difícil de ignorar
Mercedes-Benz está dando al EQS una actualización técnica sustancial para 2027, apuntando de lleno a dos de las métricas que siguen definiendo a los vehículos eléctricos premium en el mercado: la autonomía y la velocidad de carga. Según los detalles de la compañía citados en la cobertura de la renovación, más de una cuarta parte de los componentes de la berlina son nuevos, y el cambio principal es el paso a una arquitectura de 800 voltios junto con un paquete de baterías más grande de 122 kWh.
Las cifras están pensadas para reorientar la conversación en torno al coche. Mercedes dice que el EQS actualizado puede alcanzar 575 millas en el ciclo europeo WLTP, un aumento importante respecto a la versión actual. La compañía también eleva la capacidad máxima de carga rápida en corriente continua a 350 kW, un salto significativo frente al límite de 200 kW que había sido uno de los puntos más débiles del modelo saliente. Mercedes afirma que, en esas condiciones, la berlina puede añadir casi 200 millas de autonomía WLTP en 10 minutos.
La química de la batería y los cambios en la carga son fundamentales
La revisión de la batería no trata solo del tamaño. Mercedes dice que las nuevas celdas usan ánodos que combinan óxido de silicio con grafito, aumentando la densidad energética gravimétrica frente a la generación anterior con ánodos convencionales de grafito. También señala que la densidad energética volumétrica ha mejorado aunque las dimensiones de la batería se mantienen iguales, lo que ayuda a ampliar la autonomía sin penalización de empaquetado. La compañía añade además que el contenido de cobalto se ha reducido.
Esos cambios materiales importan porque el EQS ya no compite solo en lujo o en interiores repletos de software. Tiene que competir en un mercado de vehículos eléctricos donde la usabilidad en viajes largos se está volviendo más importante, especialmente en el segmento premium. La carga más rápida y la mayor densidad energética van directamente a esa cuestión. Mercedes también añade una solución de compatibilidad para cargadores rápidos de 400 voltios al dividir virtualmente la batería en dos mitades, cada una cargada a 175 kW. Eso debería ayudar al vehículo a aprovechar mejor una infraestructura de carga que sigue siendo heterogénea en despliegues reales.
Más allá de la autonomía: frenado, motores y dirección
La actualización va más allá de la batería. Mercedes dice que la potencia de frenado regenerativo aumenta de 290 kW a 385 kW, lo que sugiere una experiencia de conducción con un solo pedal más fuerte y potencialmente más convincente. El fabricante también afirma que sus nuevos motores eléctricos son más pequeños y eficientes, y que ahora los fabrica internamente. Además, la dirección por cable pasa a estar disponible, añadiendo otro elemento tecnológico a una berlina que siempre se ha presentado como un vehículo escaparate.
Todo esto llega mientras Mercedes reevalúa su estrategia de vehículos eléctricos. El estilo y la identidad de la submarca EQ han dado resultados dispares, y la compañía ya ha señalado un regreso hacia un lenguaje de diseño más convencional en sus modelos eléctricos más nuevos. Pero el EQS no está siendo abandonado. En su lugar, Mercedes intenta corregir algunas de las objeciones prácticas mientras preserva el papel del buque insignia como demostrador tecnológico.
Por tanto, el EQS revisado parece menos un lavado de cara menor y más una corrección de ingeniería seria. Si las mejoras de autonomía y carga se traducen bien fuera de los ciclos de prueba de titular, Mercedes podría haber dado a su berlina eléctrica más grande un argumento más convincente en un mercado cada vez menos paciente con los compromisos en la gama alta.
Este artículo se basa en la cobertura de Jalopnik. Lee el artículo original.
Originally published on jalopnik.com
