El Congreso reaviva la pelea por la radio AM en los autos
La radio AM, una tecnología en la que muchos conductores rara vez piensan, vuelve a estar en el centro del debate nacional sobre transporte. Un proyecto de ley que avanza en el Congreso exigiría que los fabricantes incluyan receptores de radio AM en los vehículos nuevos, reavivando una disputa que mezcla comunicaciones de emergencia, preocupaciones sobre costos industriales y el rápido rediseño del automóvil moderno.
La propuesta se llama AM Radio for Every Vehicle Act. Según el artículo original, forma parte del Motor Vehicle Modernization Act of 2026 y también podría incorporarse al más amplio Build America 250 Act. Esa legislación más grande contiene un conjunto más amplio de disposiciones de transporte, incluidos programas de seguridad vial y rehabilitación de puentes, lo que le da a la medida sobre AM una posible vía dentro de un paquete legislativo mayor y más urgente.
El momento importa. La fuente dice que los legisladores quieren aprobar el proyecto más amplio antes del 30 de septiembre, cuando expiran las actuales autoridades de financiación de carreteras y transporte público bajo la ley vigente de transporte superficial. Si el Congreso y el presidente no actúan para entonces, el apoyo federal para carreteras, puentes y programas de tránsito podría caducar. Ese plazo eleva lo que está en juego para cada medida vinculada al paquete, incluida la exigencia de radio AM.
Por qué los legisladores quieren preservar AM
El argumento principal de los defensores no es que la radio AM sea popular en el uso diario. Es que la tecnología sigue cumpliendo una función distinta cuando fallan otros sistemas. Quienes la apoyan sostienen que la pregunta no es con qué frecuencia sintonizan los conductores, sino qué permanece disponible durante emergencias, apagones o interrupciones que afectan a las alternativas digitales.
Ese enfoque ha convertido una función heredada en un tema de resiliencia. La radio AM ha estado asociada durante mucho tiempo con alertas públicas y amplio alcance geográfico, y los partidarios ven ese papel como razón suficiente para mantenerla en el tablero, incluso cuando los sistemas de infoentretenimiento se vuelven cada vez más impulsados por software y conectados.
La medida también cuenta con apoyo bipartidista, una de las razones por las que los observadores ven el impulso de este año como más serio que intentos anteriores. En política de transporte, el apoyo bipartidista no garantiza la aprobación, pero a menudo determina si una propuesta se queda en lo simbólico o se vuelve legislativamente viable. Aquí, la presencia de un proyecto de transporte más amplio y un plazo de financiación firme le da al tema más impulso del que tendría una defensa cultural aislada de los medios antiguos.
Por qué se opusieron las automotrices
La oposición de la industria automotriz ha sido constante, y la fuente identifica el costo como la objeción práctica central. Los fabricantes y grupos de investigación aliados ya habían argumentado que añadir o preservar la capacidad de AM no es tan simple como mantener con vida una función antigua por nostalgia.
En la versión anterior del mismo proyecto, en 2023, la Alliance for Automotive Innovation y el Center for Automotive Research argumentaron que los sistemas de propulsión de vehículos eléctricos de alto voltaje pueden interferir con la recepción de AM. También dijeron que el costo de incluir receptores podría llegar a US$70 por vehículo. La fuente señala que estos costos se proyectaban en US$3.8 mil millones para las automotrices hacia 2030.
Esas cifras importan porque incluso costos de hardware aparentemente modestos, aplicados a millones de unidades, se vuelven significativos. En un mercado en el que los fabricantes ya enfrentan presión para administrar costos de baterías, integración de software, cumplimiento regulatorio y precios competitivos, cualquier componente obligatorio pasa a formar parte de un cálculo de márgenes mayor.
La resistencia del sector, por tanto, refleja algo más que aversión a la regulación. Refleja la idea de que a la industria se le pide preservar una función que puede ser técnicamente difícil de implementar con limpieza en algunos vehículos y que puede ofrecer un valor limitado a muchos compradores en el uso diario normal.
La transición a los EV cambió el argumento político
Los vehículos eléctricos han vuelto más concreto el debate sobre AM. A medida que los vehículos avanzan hacia arquitecturas de alto voltaje y cabinas más densas en electrónica, los sistemas de radio heredados ya no son automáticamente compatibles con todas las decisiones de diseño. Eso crea un punto de fricción política: los legisladores pueden ver AM como infraestructura pública esencial, mientras que los fabricantes pueden verlo como un requisito de ingeniería costoso impuesto a un mercado que va en otra dirección.
Esa tensión es cada vez más común en el transporte. Los autos ya no son solo productos mecánicos. Son plataformas electrónicas conectadas en red. Eso significa que funciones heredadas de interés público, ya sea radio, diagnóstico o interfaces de seguridad, compiten ahora con restricciones de diseño y modelos de negocio moldeados por software y electrificación.
El debate sobre el mandato de AM, por tanto, va más allá de un receptor. Trata de quién decide qué funciones siguen siendo universales en la próxima generación de vehículos: los reguladores, las automotrices o el mercado.
Qué sigue
Por ahora, la propuesta sigue en una etapa temprana. La fuente dice que el Build America 250 Act se presentó el 18 de mayo y avanzó unos días después en el Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara con una votación bipartidista de 62 a 2. Aún no ha sido aprobado por la Cámara de Representantes.
Sin embargo, la acción del comité sugiere que el proyecto más amplio realmente avanza. Si el lenguaje sobre radio AM sigue adjunto a un paquete de transporte que deba aprobarse, sus perspectivas mejoran de forma significativa. Si se separa o se retrasa, la medida podría volver a enfrentarse a la misma coalición de objeciones técnicas y de costo que bloqueó versiones anteriores.
El resultado enviará una señal más amplia. Un mandato exitoso mostraría que el Congreso está dispuesto a preservar herramientas específicas de comunicación heredadas dentro de los vehículos nuevos cuando los legisladores creen que todavía cumplen una función pública. Un fracaso sugeriría que ni siquiera el apoyo bipartidista basta cuando la industria subyacente argumenta que el requisito ya no encaja con las realidades técnicas y económicas del auto moderno.
De cualquier manera, el regreso de la radio AM a la agenda legislativa muestra que las tecnologías antiguas no desaparecen en silencio cuando se cruzan con la infraestructura, la planificación de emergencias y la política nacional de transporte. En una industria automotriz remodelada por la electrificación y el software, una de las disputas más agudas del momento es si una banda de transmisión centenaria todavía merece un lugar garantizado en cada tablero nuevo.
Este artículo se basa en un reportaje de The Drive. Leer el artículo original.
Originally published on thedrive.com







