Los cambios en el sistema inmunitario podrían detectarse mucho antes de que se diagnostique una enfermedad inflamatoria intestinal, según una investigación presentada en UEG Week 2026. El estudio identificó patrones de anticuerpos en muestras de sangre recogidas hasta 10 años antes de que las personas recibieran un diagnóstico de enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa.
Los resultados no establecen una prueba diagnóstica lista para su uso clínico. Pero aportan más pruebas de que la enfermedad inflamatoria intestinal, o EII, puede desarrollarse durante un largo periodo previo al diagnóstico y de que los cambios inmunitarios de ese periodo pueden medirse.
Un largo camino hasta el diagnóstico
La EII es un término general para enfermedades crónicas que incluyen la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. En ambas, las respuestas inmunitarias anómalas se asocian con inflamación persistente y daño en el aparato digestivo. Las enfermedades pueden diferir en el lugar y la forma en que afectan al intestino, pero ambas pueden causar síntomas importantes y una carga de salud a largo plazo.
Los investigadores examinaron 2.000 muestras de suero de 500 personas. El grupo incluía a 200 personas que posteriormente desarrollaron enfermedad de Crohn, 200 que desarrollaron colitis ulcerosa y 100 controles sanos emparejados por edad y sexo. Las muestras se tomaron en el momento del diagnóstico y aproximadamente dos, cuatro y diez años antes.
En lugar de observar un pequeño número de marcadores inmunitarios, el equipo perfiló las respuestas de anticuerpos frente a unos 357.000 antígenos asociados con microbios, virus, alimentos y el sistema inmunitario. En todas las muestras, los investigadores identificaron 123.980 anticuerpos únicos.
Patrones distintos en la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa
En comparación con los controles sanos, las personas que posteriormente desarrollaron cualquiera de las dos formas de EII tenían una diversidad de anticuerpos significativamente menor. El estudio también encontró que ambas enfermedades se asociaban con patrones de respuesta distinguibles mucho antes del diagnóstico.
En las personas que posteriormente desarrollaron enfermedad de Crohn se observaron respuestas elevadas frente a herpesvirus y anticuerpos antiflagelina. La flagelina es una proteína asociada con el movimiento bacteriano. El informe indicó que estas respuestas eran especialmente llamativas en quienes posteriormente desarrollaron una enfermedad complicada o afectación del íleon, la sección final del intestino delgado.
Al mismo tiempo, las respuestas de anticuerpos frente a bacterias encapsuladas disminuyeron progresivamente a medida que se acercaba el diagnóstico. En las personas que posteriormente desarrollaron colitis ulcerosa, el estudio encontró un aumento de las respuestas frente a herpesvirus y autoantígenos, junto con una menor reactividad frente a patógenos encapsulados.
Estas observaciones no deben interpretarse como una prueba de que un virus o una bacteria específicos causen la EII. Describen asociaciones en las respuestas de anticuerpos medidas. Aun así, los patrones ofrecen una visión más detallada de la actividad inmunitaria durante los años anteriores a que los síntomas conduzcan a un diagnóstico formal.

El aprendizaje automático separó los futuros casos de los controles
Los investigadores combinaron las firmas tempranas de anticuerpos en modelos de aprendizaje automático. Según la presentación, esos modelos podían distinguir a las personas que posteriormente desarrollarían EII de los controles sanos y también ayudar a diferenciar futuras complicaciones de la enfermedad.
Este enfoque apunta a un posible papel futuro de la evaluación del riesgo basada en la sangre. Una prueba basada en esas firmas necesitaría una validación exhaustiva antes de utilizarse para orientar la atención médica. Tendría que demostrar que funciona de forma fiable en poblaciones más amplias y diversas, que mejora la evaluación clínica existente y que identificar antes un riesgo elevado ofrece un beneficio claro.
Estas cuestiones son importantes porque una firma inmunitaria no equivale a un diagnóstico. Una herramienta útil de cribado o riesgo debe limitar las falsas alarmas y, al mismo tiempo, identificar a las personas para quienes una vigilancia más estrecha, una evaluación adicional o futuros enfoques preventivos podrían marcar una diferencia significativa.
Por qué podría importar una detección más temprana
Cada vez se entiende más la EII como una enfermedad con una fase inicial prolongada. Una imagen más clara de esa fase podría ayudar a los investigadores a estudiar cómo cambian las respuestas inmunitarias con el tiempo y qué patrones se asocian con distintas trayectorias de la enfermedad.
También son importantes los hallazgos separados para la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Sugieren que el periodo previo al diagnóstico podría no ser biológicamente uniforme en toda la EII. Si se confirma, esto podría respaldar métodos más personalizados para detectar el riesgo y estudiar los mecanismos de la enfermedad.
Por ahora, el trabajo debe considerarse un paso observacional temprano, aunque sustancial. Se basa en muestras archivadas de varios años, un diseño que permite mirar hacia atrás desde el diagnóstico sin pedir a los participantes que recuerden exposiciones o síntomas anteriores. Su amplio panel de antígenos también permite examinar de forma general las respuestas inmunitarias, en lugar de buscar un único marcador.
Qué viene después
Dado que los resultados se presentaron en una reunión médica, deben interpretarse con la debida cautela hasta que el trabajo completo sea revisado de forma independiente y publicado. No obstante, los hallazgos comunicados ofrecen una justificación convincente para estudios de seguimiento que prueben las firmas de anticuerpos en poblaciones adicionales y determinen con qué precisión pueden detectarse y con cuánta antelación.
Los investigadores también tendrán que establecer si los patrones aportan información práctica más allá de los síntomas, los antecedentes familiares, la genética y otros factores clínicos. El objetivo final no sería simplemente predecir quién puede desarrollar la enfermedad, sino entender si reconocerla antes puede conducir a mejores resultados.
Hasta entonces, el estudio refuerza una visión cambiante de la EII: el diagnóstico puede marcar el momento en que la enfermedad se vuelve clínicamente visible, no el momento en que comenzaron sus cambios inmunitarios subyacentes.
Este artículo se basa en información de Medical Xpress. Leer el artículo original.
Originally published on medicalxpress.com








