El vapeo con alta nicotina aumentó rápidamente entre los adultos jóvenes

El uso de cigarrillos electrónicos con alta nicotina aumentó notablemente entre los adultos jóvenes de Estados Unidos entre 2017 y 2022, según un nuevo estudio de investigadores de la University of California San Diego. El análisis relaciona estos productos con una mayor dependencia de la nicotina y un vapeo más persistente.

Publicado en Tobacco Control el 20 de octubre de 2026, el estudio utiliza datos del Population Assessment of Tobacco and Health, o estudio PATH, una encuesta estadounidense representativa a nivel nacional que sigue el consumo de tabaco y nicotina. Los resultados aportan pruebas al debate sobre si los productos con más nicotina pueden ayudar a los adultos fumadores y, al mismo tiempo, crear nuevos riesgos para los jóvenes.

En 2022, casi la mitad de los usuarios diarios de cigarrillos electrónicos de entre 18 y 24 años dijo utilizar productos con al menos un 4% de nicotina. Los investigadores clasifican los productos con ese nivel como de alta nicotina. Entre los usuarios diarios de 55 años o más, la proporción equivalente fue del 4,5%.

Una brecha de edad cada vez mayor

Las diferencias por edad documentadas en el estudio fueron importantes. Entre todas las personas que vapeaban en 2022, las probabilidades de usar un producto con alta nicotina eran 12 veces mayores entre quienes tenían de 18 a 24 años que entre los adultos de 55 años o más.

El cambio fue especialmente marcado entre los adultos jóvenes que vapeaban a diario. En 2017, el 3,1% de los usuarios diarios de 18 a 24 años dijo utilizar un cigarrillo electrónico con al menos un 4% de nicotina. La cifra subió al 40,1% en 2019 y alcanzó el 49,2% en 2022.

Los grupos de mayor edad registraron un uso menor en 2022: el 32,8% entre los usuarios diarios de 25 a 34 años, el 17,6% entre los de 35 a 54 y el 4,5% entre los de 55 años o más.

Dependencia y uso continuado

Los investigadores examinaron encuestas PATH repetidas realizadas en 2017, 2019, 2021 y 2022, junto con datos longitudinales de 2.356 adultos que vapeaban en 2019 y fueron seguidos hasta 2022.

Este enfoque permitió analizar algo más que un único momento. El hallazgo central fue que el uso de cigarrillos electrónicos con alta nicotina se asociaba con una mayor dependencia y con un vapeo que persistía durante los años siguientes.

Una asociación no demuestra por sí sola que la concentración de nicotina causara la dependencia o el uso continuado de cada persona. Sin embargo, el patrón es relevante porque la liberación de nicotina influye en la capacidad de un producto para reforzar el uso repetido.

Una cuestión regulatoria

John P. Pierce, autor principal sénior del estudio y profesor de la Herbert Wertheim School of Public Health and Human Longevity Science de UC San Diego, afirmó que los resultados justifican reevaluar el equilibrio esperado al autorizar estos productos.

El estudio no sostiene que todos los productos de vapeo tengan el mismo papel o impacto. Destaca un patrón concreto: los adultos jóvenes elegían de forma desproporcionada productos con al menos un 4% de nicotina, incluso dentro de marcas utilizadas por adultos mayores, y ese uso se asociaba con una dependencia considerablemente mayor.

Para los reguladores y responsables de salud pública, esta distinción es importante. Un producto diseñado o autorizado para ayudar a dejar de fumar puede ser utilizado por poblaciones con historiales de nicotina y patrones diarios diferentes.

Qué puede y qué no puede responder el estudio

El estudio PATH ofrece una visión amplia de la conducta relacionada con el tabaco y la nicotina declarada por los propios participantes en Estados Unidos. Su componente longitudinal aporta más valor que una encuesta aislada, aunque los resultados describen relaciones en datos de encuesta, no un experimento controlado.

La investigación no establece por qué los adultos jóvenes eligieron cada vez más dispositivos con alta nicotina ni qué intervención política sería la mejor. Tampoco significa que todas las personas que usan estos productos desarrollen el mismo nivel de dependencia.

Lo que sí muestra es una señal clara de que el mercado cambió rápidamente en cinco años. En 2017, menos del 4% de las personas que vapeaban declaraba usar productos con alta nicotina; en 2022 eran habituales entre los jóvenes adultos que vapeaban a diario.

Por qué importa el resultado

La política sobre nicotina suele perseguir objetivos contrapuestos: reducir los daños para quienes fuman y evitar el inicio y la dependencia entre quienes de otro modo no usarían productos de nicotina. El análisis sugiere que la concentración, la edad y la frecuencia deben considerarse conjuntamente.

En los adultos jóvenes, los resultados apuntan a un grupo en el que el vapeo con alta nicotina se generalizó y se vinculó con un uso más arraigado. La cuestión no es solo la disponibilidad de los productos, sino si las hipótesis utilizadas para valorar sus beneficios y riesgos siguen siendo válidas cuando el uso real se concentra entre los jóvenes.

Este artículo se basa en información de Medical Xpress. Leer el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com