La monitorización continua mostró una diferencia diaria considerable
Los monitores continuos de glucosa pueden mejorar el control de la glucemia en adultos con diabetes tipo 2 que no utilizan insulina, según resultados publicados en el New England Journal of Medicine. En el ensayo clínico, los participantes que usaban un monitor continuo de glucosa, o CGM, pasaban aproximadamente cinco horas adicionales al día dentro de su rango de glucosa objetivo en comparación con las personas que recibían atención habitual.
El resultado se refiere a un amplio grupo de pacientes cuya diabetes suele controlarse fuera de entornos especializados. Los autores del estudio estiman que 20 millones de adultos en Estados Unidos tienen diabetes tipo 2 y no usan insulina. A pesar de los avances en el tratamiento, muchos no alcanzan los objetivos glucémicos.
En las personas con diabetes, un nivel de glucosa persistentemente elevado puede aumentar el riesgo de complicaciones graves, como enfermedades cardíacas y renales y pérdida de visión. Por ello, los hallazgos se centran en si una herramienta de monitorización puede ayudar a las personas a tomar decisiones prácticas en el día a día que mejoren el control antes de que aparezcan esas consecuencias a largo plazo.
Qué aporta el CGM a la atención habitual de la diabetes
Un CGM utiliza un pequeño sensor colocado en el cuerpo para controlar la glucosa de forma continua durante el día y la noche. En lugar de depender únicamente de mediciones ocasionales, los usuarios pueden ver cómo responde la glucosa a las comidas, la actividad física y otros hábitos diarios. Esa retroalimentación inmediata puede proporcionar a los pacientes más información para controlar su enfermedad.
El ensayo encontró beneficios en más de una medida. Los usuarios de CGM lograron mejoras significativamente mayores en la A1c, una medida del nivel medio de glucosa en sangre durante aproximadamente tres meses. La diferencia entre los grupos de CGM y atención habitual fue de 0,9 puntos porcentuales, una cifra que, según el informe, supera el umbral generalmente considerado clínicamente significativo.
Casi el doble de las personas que usaban CGM también alcanzaron un nivel de A1c inferior al 7%, un objetivo habitual del tratamiento de la diabetes. La combinación de una mejora en la A1c y más tiempo dentro del rango de glucosa objetivo sugiere que el efecto no se limitó a un único resultado analítico.
Un ensayo de atención primaria a gran escala
El estudio incluyó a 283 adultos de 22 centros de atención primaria de Estados Unidos y los siguió durante 26 semanas. Los investigadores lo describen como el primer ensayo controlado aleatorizado, multicéntrico y a gran escala que evalúa la eficacia y seguridad del uso de CGM en adultos con diabetes tipo 2 que no utilizan insulina.
El entorno del estudio es fundamental para interpretar el resultado. A diferencia de estudios anteriores más pequeños, este ensayo incluyó exclusivamente a pacientes que recibían atención para la diabetes en centros de atención primaria, donde recibe atención la mayoría de los estadounidenses con diabetes tipo 2. Esto hace que los hallazgos sean especialmente relevantes para los lugares donde tendría que producirse un uso más amplio de los CGM.
Tamara Oser, profesora del Departamento de Medicina Familiar de la University of Colorado Anschutz y primera autora del estudio, afirmó que mejorar la atención sigue siendo importante porque muchos pacientes aún no alcanzan los objetivos glucémicos. El ensayo indica que la información continua sobre los patrones de glucosa puede ser útil incluso para las personas cuyo tratamiento no incluye insulina.
Qué significan los hallazgos
El estudio no convierte los CGM en un sustituto de la atención clínica, los medicamentos ni las decisiones individuales que los pacientes toman con sus profesionales sanitarios. Sí muestra que, durante 26 semanas, el acceso a información continua sobre la glucosa se asoció con más tiempo dentro de un rango saludable de glucosa y una mayor mejora de la A1c que la atención habitual.
Para los centros de atención primaria, el resultado plantea la posibilidad de que una herramienta antes asociada principalmente al tratamiento con insulina pueda tener un papel más amplio. La población potencial es grande, y el diseño del ensayo examinó directamente a personas que no usan insulina, en lugar de asumir que las pruebas obtenidas en pacientes tratados con insulina se aplicarían a ellas.
El hallazgo central también es fácil de entender en términos cotidianos: los participantes que usaban CGM pasaban unas cinco horas más cada día dentro de su rango objetivo de glucosa en sangre. En una enfermedad que se controla continuamente entre las citas, esa mayor visibilidad de la relación entre alimentos, actividad y respuesta de la glucosa puede ser una parte importante de la mejora del control.
Este artículo se basa en información de Medical Xpress. Lea el artículo original.
Originally published on medicalxpress.com







