Honda cambia de rumbo tras un año difícil
Honda está cambiando de dirección de forma importante. Tras reportar su primera pérdida anual desde que salió a bolsa en 1957, el fabricante japonés dijo que abandonará su objetivo de no usar motores de combustión en 2040 y, en su lugar, reforzará su apuesta por los híbridos, con 15 nuevos modelos híbridos previstos hasta 2030. El giro supone una retirada significativa frente a una estrategia de electrificación más agresiva y pone de relieve lo desigual que sigue siendo la transición lejos de la combustión interna para los grandes fabricantes globales.
Según el informe, Honda registró una pérdida operativa de 414.300 millones de yenes en el ejercicio fiscal cerrado el 31 de marzo, lo que invierte el beneficio operativo de 1,21 billones de yenes del año anterior. También anotó una pérdida neta de 423.900 millones de yenes. El director ejecutivo Toshihiro Mibe atribuyó el retroceso en gran medida a la estrategia de EV de la compañía, con amortizaciones y deterioros vinculados a los EV por un total de 1,58 billones de yenes.
Qué está cambiando Honda
La respuesta inmediata de la empresa no es abandonar por completo la electrificación, sino reequilibrarse en torno a vehículos de gasolina y electricidad que quizá sea más fácil vender con rentabilidad en las condiciones actuales del mercado. Mibe dijo que Honda introducirá 15 nuevos híbridos para 2030. Algunos serán actualizaciones de nombres ya existentes, mientras que otros serán productos totalmente nuevos.
Honda también presentó dos conceptos híbridos en la conferencia de prensa descrita en el informe: una berlina liftback plateada con rasgos similares a los del Accord y un crossover compacto rojo que parece destinado a señalar la próxima generación del Acura RDX. Se dice que ambos llegarán al mercado en los próximos dos años.
Por qué los híbridos parecen más seguros que una apuesta puramente eléctrica
El informe presenta la apuesta anterior de Honda por los EV como prematura y costosa desde el punto de vista financiero. Los híbridos ofrecen una vía intermedia. Permiten a los fabricantes reducir el consumo de combustible y las emisiones frente a los vehículos convencionales de combustión interna, al tiempo que evitan algunos de los retos de infraestructura, demanda y coste que han complicado los lanzamientos totalmente eléctricos en muchos mercados.
En el caso de Honda, el giro también está ligado a presiones industriales y geopolíticas. La compañía afirma que elevará la compra local en Estados Unidos de componentes de tren motriz híbrido al 64% para 2028 y a más del 90% al final de la década, frente al 16% actual. Eso sugiere que Honda no solo está replanteando la mezcla de productos, sino que también está usando los híbridos para mejorar los márgenes y reducir su exposición a los aranceles y a las interrupciones en la cadena de suministro transfronteriza.
La señal financiera para la industria
La pérdida de Honda es lo bastante grande como para resonar más allá de una sola empresa. El grupo ya estaba presionado para demostrar que su estrategia de electrificación podía traducirse en beneficios duraderos, y la magnitud de los deterioros indica lo costoso que puede resultar equivocarse estratégicamente cuando los fabricantes comprometen capital antes de que llegue la demanda del mercado.
Eso no significa necesariamente que los EV estén perdiendo relevancia. Sí significa que el camino será menos lineal de lo que algunos objetivos daban a entender. La marcha atrás de Honda respecto a su ambición de no usar combustión en 2040 muestra que los plazos rígidos pueden revisarse cuando las estructuras de costes, la adopción por parte de los consumidores o el calendario de producto no encajan. Para el conjunto de la industria, el mensaje es que la planificación de la transición ahora debe contemplar carteras de múltiples tecnologías, en lugar de un simple relevo de la combustión a los vehículos eléctricos de batería.
Qué significa esto para la estrategia de producto
Reutilizar partes de las arquitecturas y componentes del EV 0 Series de próxima generación de Honda para vehículos híbridos es uno de los detalles más notables del informe. Sugiere que la compañía intenta rescatar valor estratégico de sus inversiones en EV incluso mientras cambia de rumbo. En lugar de considerar las amortizaciones como un reinicio total, Honda parece estar extrayendo trabajo de ingeniería útil y aplicándolo a vehículos que podrían alcanzar una demanda más fuerte en el corto plazo.
Ese enfoque podría ayudar a comprimir los ciclos de desarrollo y repartir los costes hundidos entre una gama más amplia. También indica que la frontera entre los programas de EV e híbridos puede volverse más permeable a medida que los fabricantes buscan flexibilidad.
Un reajuste pragmático, pero costoso
El nuevo plan de Honda es, en esencia, una estrategia de gestión del riesgo. Los híbridos están pensados para estabilizar el negocio, reducir la vulnerabilidad de la cadena de suministro y reconstruir la rentabilidad después de un año marcado por pérdidas relacionadas con los EV. Pero el reajuste tiene como coste una pérdida de credibilidad en torno a los objetivos de descarbonización a largo plazo. Abandonar un objetivo de no usar combustión en 2040 no es un ajuste menor; es una declaración de que la hoja de ruta anterior ya no encaja con la visión de la empresa sobre el mercado.
Que el giro resulte duradero dependerá de la demanda de los consumidores, del apoyo normativo y de la rapidez con la que mejore la economía de los vehículos eléctricos de batería. Por ahora, Honda ha tomado una decisión clara. Da un paso atrás respecto a una promesa ambiciosa de largo plazo y hace una gran apuesta por los híbridos como el puente práctico entre el mercado actual y lo que venga después.
Este artículo se basa en una cobertura de Jalopnik. Leer el artículo original.
Originally published on jalopnik.com
