El halo de la Vía Láctea tiene una división de temperatura inesperada
Los astrónomos han pasado años intentando explicar una extraña asimetría en el entorno exterior de la Vía Láctea. Nuestra galaxia está envuelta por un vasto halo de gas extremadamente caliente que se extiende mucho más allá del disco visible de estrellas, y las observaciones habían mostrado que este halo no se calienta de manera uniforme. La mitad sur parece mediblemente más cálida que la mitad norte, pese a la expectativa de que una estructura tan grande pudiera verse más uniforme a escala galáctica.
Esa discrepancia ahora tiene una explicación plausible. Investigadores de la Universidad de Groningen sostienen que la respuesta no está solo dentro de la Vía Láctea, sino en la larga relación gravitatoria entre nuestra galaxia y una de sus compañeras más conocidas, la Gran Nube de Magallanes.
Una galaxia satélite cercana podría estar remodelando la nuestra
La Gran Nube de Magallanes es una pequeña galaxia satélite visible desde el hemisferio sur. Aunque modesta en comparación con la Vía Láctea, sigue teniendo suficiente influencia gravitatoria como para tirar de su vecino mucho mayor a lo largo de inmensos periodos de tiempo. Según el informe de origen, la Vía Láctea se está desplazando actualmente hacia el sur, en dirección a la Gran Nube de Magallanes, a unos 40 kilómetros por segundo.
Ese movimiento importa porque la Vía Láctea no se mueve a través de un espacio vacío. A medida que avanza hacia el sur, el gas de ese lado del halo galáctico se está comprimiendo. La compresión eleva la temperatura, el mismo efecto físico básico que calienta el aire dentro de una bomba de bicicleta cuando se aprieta. En este caso, la escala es extraordinaria: el gas del halo ya ronda los dos millones de grados, y hasta un aumento modesto en porcentaje representa una gran diferencia energética en una estructura que abarca buena parte de los confines exteriores de la galaxia.







