Un misterio solar de larga data cobra más claridad

Las prominencias solares se encuentran entre las estructuras más espectaculares del Sol y uno de sus rompecabezas científicos más persistentes. Son enormes arcos o nubes de plasma más frío suspendidos muy alto en la corona, la atmósfera exterior del Sol, donde las temperaturas superan el millón de grados. Sin embargo, el material de la prominencia está a unos diez mil grados, lo que lo hace mucho más frío que el entorno que lo rodea. Universe Today describe la contradicción de forma vívida: es como un iceberg flotando dentro de un horno.

Ahora, investigadores del Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar han producido lo que la fuente llama las simulaciones más realistas hasta ahora de cómo se forman y persisten estas estructuras. El nuevo trabajo importa no solo porque las prominencias son extrañas, sino porque son relevantes. Cuando se desestabilizan y eruptan, pueden lanzar enormes cantidades de material cargado al espacio. Si ese material intersecta con la Tierra, el resultado puede ir desde auroras intensas hasta perturbaciones que afecten a satélites y sistemas eléctricos.

Cómo se mantienen en el aire las prominencias

La explicación física básica se ha entendido en líneas generales durante años: los campos magnéticos mantienen el plasma en su lugar. Los bucles de fuerza magnética emergen de la superficie del Sol y crean depresiones donde el material más frío puede acumularse. La pregunta más difícil ha sido cómo las prominencias permanecen estables durante semanas o incluso meses. Una estructura tan grande y térmicamente fuera de lugar necesita un sostén continuo. Sin un suministro fresco de material, debería disiparse.

Las nuevas simulaciones se centran en una geometría de campo magnético a menudo asociada con prominencias: una configuración de doble arco con una depresión en el medio. En el modelo, la prominencia se forma en esa depresión y queda atrapada allí. Lo que distingue este trabajo, según la fuente, es su alcance. Las simulaciones no se detienen en la corona. Toman en cuenta capas desde la atmósfera exterior hasta partes de la zona convectiva bajo la superficie visible del Sol.

Ese tratamiento más amplio es importante porque permite a los investigadores examinar cómo los procesos solares más profundos ayudan a sostener lo que aparece más arriba. En lugar de tratar la prominencia como un objeto estático colgando en la corona, el modelo la conecta con el interior dinámico y la atmósfera inferior que alimentan y perturban las estructuras magnéticas superiores.