Un nuevo mapa está convirtiendo las posiciones de las galaxias en una herramienta para la cosmología

Los investigadores que trabajan con el Dark Energy Spectroscopic Instrument, o DESI, han creado lo que el material de origen describe como el mapa tridimensional más grande del universo jamás producido. Elaborado a partir de observaciones recogidas muy por encima del desierto de Sonora, en Arizona, el mapa utiliza las posiciones medidas de más de 47 millones de galaxias y otros objetos para revelar la estructura a gran escala del cosmos con un alcance sin precedentes.

La ambición científica detrás de DESI es fácil de describir y extremadamente difícil de ejecutar: cartografiar dónde están situadas las galaxias en tres dimensiones y luego usar esas posiciones para inferir cómo se distribuye la materia por el universo y cómo ha evolucionado la expansión cósmica con el tiempo. Eso convierte al proyecto en un instrumento central en uno de los problemas más difíciles de la astronomía moderna: entender la energía oscura.

La energía oscura sigue siendo profundamente misteriosa. Se invoca para explicar la aceleración observada de la expansión cósmica, pero qué es, cómo se comporta y si cambia con el tiempo siguen siendo preguntas abiertas. DESI no resuelve directamente ese misterio. En cambio, construye el andamiaje empírico necesario para probar ideas en competencia mediante la medición de la estructura que trazan las galaxias visibles a lo largo de distancias enormes.

Por qué un mapa 3D importa más que un estudio del cielo en 2D

Observar el cielo nocturno les dice a los astrónomos dónde parecen estar los objetos desde la perspectiva de la Tierra, pero no a qué distancia se encuentran con suficiente precisión como para reconstruir la arquitectura del universo. El avance de DESI consiste en añadir esa información de distancia. Como describe el texto de origen, las mediciones precisas de distancia permiten a los investigadores situar las galaxias unas respecto de otras, en lugar de verlas solo como puntos proyectados sobre un cielo plano.

Ese cambio es crucial porque las galaxias no están dispersas al azar. Siguen un patrón sutil ligado a un marco subyacente de materia oscura. Por tanto, el mapa de DESI funciona como un estudio de estructura a gran escala: la luz de las galaxias perfila una disposición cósmica más profunda que no puede verse directamente.

El resultado es más que una visualización impresionante. Es un conjunto de datos que permite a los científicos examinar cómo la materia visible se sitúa dentro del armazón más amplio del universo. En efecto, DESI está convirtiendo las posiciones de las galaxias en un sistema de medición de la estructura oculta.