Un nuevo ensayo de fase 2 evaluó una vía multidisciplinaria para personas con cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPNM) resecable o limítrofemente resecable, combinando durvalumab con quimioterapia antes de decidir el tratamiento local.

El estudio MDT-BRIDGE incluyó a 142 participantes que recibieron tratamiento neoadyuvante. Al inicio, el 64,8% tenía enfermedad resecable y el 35,2%, enfermedad limítrofemente resecable. Las evaluaciones multidisciplinarias repetidas durante el periodo preoperatorio determinaron si los pacientes debían pasar a cirugía o, si la enfermedad se consideraba irresecable, recibir quimiorradioterapia seguida de durvalumab.

Una vía diseñada para una elegibilidad quirúrgica cambiante

Los planes terapéuticos del CPNM pueden ser complejos cuando un tumor se encuentra entre la enfermedad operable e inoperable. MDT-BRIDGE evaluó si la revisión multidisciplinaria durante la terapia neoadyuvante podía orientar a los pacientes hacia la siguiente etapa adecuada.

Los pacientes dirigidos a cirugía recibieron el régimen AEGEAN: durvalumab perioperatorio más quimioterapia neoadyuvante. Quienes se volvieron irresecables tras la quimioinmunoterapia neoadyuvante podían recibir quimiorradioterapia seguida de durvalumab de consolidación, una vía basada en el régimen PACIFIC.

El criterio principal fue la tasa global de resección, comunicada de forma descriptiva sin pruebas formales de hipótesis. También se evaluaron la supervivencia libre de eventos, la supervivencia libre de progresión, la respuesta patológica completa, la eliminación del ADN tumoral circulante y la seguridad.

La mayoría llegó al tratamiento local

La tasa global de resección fue del 74,6%, con un intervalo de confianza del 95% de 66,7% a 81,6%. Entre quienes fueron operados, la tasa de resección R0 fue del 96,2%, lo que significa que no quedó tumor microscópico en el margen quirúrgico según los criterios del estudio.

En total, 131 de 142 participantes (92,3%) recibieron cirugía o quimiorradioterapia después del tratamiento neoadyuvante. De ellos, 106 fueron operados y 25 recibieron quimiorradioterapia. El resultado es relevante porque más de un tercio tenía enfermedad limítrofemente resecable al inicio.

Después del tratamiento local, 117 participantes (82,4%) recibieron durvalumab adicional: 94 como tratamiento adyuvante tras la cirugía y 23 como consolidación tras la quimiorradioterapia.

La seguridad sigue siendo parte del equilibrio terapéutico

Durante el durvalumab adyuvante o de consolidación, se produjeron acontecimientos adversos máximos de grado 3 o 4 en el 7,4% de los pacientes resecados y en el 17,4% de los tratados con quimiorradioterapia.

La interrupción por acontecimientos adversos ocurrió en el 8,5% del grupo resecado y en el 13,0% del grupo tratado con quimiorradioterapia. No son comparaciones directas, pero muestran las distintas cargas asociadas a las vías locales del ensayo.

Qué aporta el ensayo

Los hallazgos respaldan la viabilidad de integrar la reevaluación multidisciplinaria en la quimioinmunoterapia neoadyuvante para una población mixta de CPNM resecable y limítrofemente resecable. En lugar de depender solo de la clasificación inicial, el enfoque permitió dirigir a los participantes a cirugía o quimiorradioterapia conforme evolucionaba su estado.

Al ser un estudio de fase 2 con un criterio principal descriptivo, MDT-BRIDGE no demuestra por sí solo superioridad frente a otras vías. Aun así, aporta evidencia de que una estrategia coordinada puede ofrecer cirugía o quimiorradioterapia a una gran proporción de pacientes y continuar con durvalumab después del tratamiento local cuando corresponde.

Para los programas de CPNM, la implicación también es operativa: la revisión multidisciplinaria funcionó como un proceso continuo que conectó el tratamiento sistémico, la evaluación quirúrgica, la radioterapia y la inmunoterapia de seguimiento.

Este artículo se basa en información de Nature Medicine. Lea el artículo original.

Originally published on nature.com