El uso de tabaco calentado produjo cambios medibles inmediatos

El uso de dos unidades de tabaco calentado en una sola sesión se asoció con cambios medibles a corto plazo en los vasos sanguíneos, la presión arterial, el suministro de oxígeno y el ADN de las células sanguíneas en un estudio de 30 fumadores adultos sanos.

La investigación, publicada en la European Journal of Preventive Cardiology, examinó a los participantes antes y después de que usaran dos unidades seguidas en un dispositivo para calentar tabaco. Los investigadores recogieron muestras de sangre, midieron la presión arterial y utilizaron ecografías para evaluar la función de la arteria principal del brazo derecho.

Los productos de tabaco calentado calientan el tabaco en lugar de quemarlo y suelen presentarse como alternativas menos perjudiciales que los cigarrillos convencionales. El estudio no establece las consecuencias a largo plazo para la salud de una sola sesión, pero aporta pruebas de efectos biológicos agudos que, según los investigadores, deben tenerse en cuenta en los debates de salud pública sobre los productos con nicotina.

Qué midieron los investigadores

Los participantes eran fumadores adultos con una edad media de 34 años y, por lo demás, estaban sanos. Cada uno completó las mismas evaluaciones antes y después de usar el producto, lo que permitió al equipo comparar sus propias mediciones a lo largo de la sesión.

La presión arterial sistólica aumentó 3 milímetros de mercurio después del uso. Los investigadores también informaron de una disminución del 11% en la dilatación mediada por flujo, una medida de cuánto se ensancha una arteria cuando aumenta el flujo sanguíneo. En el estudio, una menor dilatación indicaba un peor funcionamiento de los vasos sanguíneos después de la sesión.

Las mediciones también señalaron un cambio pronunciado en la saturación venosa de oxígeno, la proporción de oxígeno unido a la hemoglobina en la sangre que regresa al corazón. Bajó de aproximadamente el 71% antes del uso a cerca del 46% después. Los investigadores describieron este resultado como una señal de que el suministro de oxígeno al organismo se había reducido.

Los análisis de sangre identificaron signos de daño en el ADN de las células sanguíneas, así como una respuesta de estrés oxidativo. El estrés oxidativo es el término utilizado cuando las células responden a condiciones potencialmente dañinas. En conjunto, los resultados muestran que los efectos observados no se limitaron a un cambio temporal en una sola medición cardiovascular.

Por qué importan los resultados

El estudio se centró en los efectos inmediatos, no en una comparación de los riesgos de por vida entre el tabaco calentado y los cigarrillos convencionales. Por tanto, sus resultados no deben interpretarse como un balance completo del daño relativo. Sin embargo, los autores afirman que los hallazgos cuestionan las afirmaciones de que los productos calentados son sustancialmente menos perjudiciales para el sistema cardiovascular.

La distinción importa porque los usuarios pueden entender que los productos comercializados como alternativas conllevan poco o ningún coste para la salud. Las mediciones de este experimento sugieren que un dispositivo de calentamiento no evita una respuesta vascular aguda después del uso. Los hallazgos sobre daño del ADN y estrés oxidativo también amplían la preocupación más allá de los cambios en la presión arterial.

La investigadora principal, Lea Strohm, del University Medical Center Mainz, afirmó que las pruebas independientes sobre los efectos cardiovasculares y sistémicos inmediatos del tabaco calentado siguen siendo limitadas. El estudio añade una evaluación controlada antes y después del uso a esa base de evidencia, mediante múltiples mediciones en el mismo grupo de usuarios.

Un estudio limitado con una señal inmediata clara

La investigación incluyó a 30 personas y midió los resultados durante una sola sesión de uso. No muestra cuánto persisten los cambios, si se repiten de la misma manera con exposiciones reiteradas ni cómo pueden diferir los resultados entre no fumadores, personas con enfermedades cardiovasculares o usuarios de otros productos con nicotina.

Estas limitaciones son importantes, especialmente al interpretar el resultado de la saturación de oxígeno y las mediciones de laboratorio del daño celular. Aun así, el estudio detectó cambios en varias evaluaciones inmediatamente después de que los participantes usaran tabaco calentado, en lugar de basarse en un único síntoma comunicado por los participantes o en un marcador de laboratorio aislado.

Los autores sostienen que las políticas de salud pública deberían considerar todos los productos que contienen nicotina. Su punto central es práctico: calentar el tabaco no significa que sea biológicamente inerte. En este estudio, una breve sesión fue seguida de una menor función vascular, una mayor presión arterial sistólica, una menor saturación venosa de oxígeno y signos de estrés celular y daño del ADN.

Se necesitarán más investigaciones para establecer la duración y la importancia clínica de estos hallazgos agudos. Por ahora, el estudio ofrece pruebas directas de que la exposición al tabaco calentado puede ir seguida rápidamente de efectos medibles en fumadores sanos.

Este artículo se basa en un reportaje de Medical Xpress. Lea el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com