SpaceX se prepara para el próximo gran hito de pruebas de Starship
SpaceX está listo para lanzar el primer vehículo Starship Version 3 en el vuelo 12, lo que marcará el debut de la última gran actualización del programa de cohete pesado totalmente reutilizable de la compañía. La misión está programada como una prueba suborbital desde Starbase, en el sur de Texas, y busca combinar la validación del hardware con una serie de demostraciones en vuelo vinculadas a objetivos operativos futuros.
El vehículo de dos etapas mide 407 pies de altura y seguirá una trayectoria que terminará con el amerizaje del propulsor Super Heavy en el golfo de México y el descenso de la etapa superior de Starship en el océano Índico. Debido a que se trata del primer vuelo de una nueva versión, SpaceX no planea intentar recuperar el propulsor en la Plataforma 2. En su lugar, Booster 19 amerizará en el golfo unos siete minutos después del despegue.
Esta decisión refleja el enfoque habitual de la compañía respecto a las actualizaciones por bloques: introducir los cambios importantes con cautela, recopilar datos de vuelo y posponer los objetivos de recuperación más ambiciosos hasta que el nuevo hardware demuestre suficiente fiabilidad. Starship Version 3 sigue a cinco vuelos de la Version 2 en 2025 y llega después de extensas pruebas que incluyeron dos contratiempos destructivos en bancos de prueba, uno con un propulsor Super Heavy y otro con un vehículo Starship.
La misión trata tanto de demostrar mejoras como de recopilar datos operativos
Se espera que la Version 3 introduzca varias mejoras, incluidos motores rediseñados. SpaceX espera en última instancia que la nueva generación sea capaz de llevar 100 toneladas métricas o más a órbita, una referencia central en los planes a largo plazo de la compañía para el despliegue de satélites, misiones en el espacio profundo y lanzamientos reutilizables frecuentes.
Para el vuelo 12, la compañía ha cargado el perfil de prueba con varios hitos. Uno es el despliegue de 20 satélites simuladores de Starlink en una trayectoria suborbital durante unos 10 minutos, comenzando aproximadamente 17 minutos después del vuelo. Otro es la liberación de dos Starlink modificados adicionales destinados a escanear el escudo térmico de Starship y transmitir imágenes a los operadores.
Ese segundo objetivo es especialmente notable porque se vincula directamente con una de las partes más difíciles de las ambiciones de reutilización de Starship: comprender el estado del vehículo lo suficientemente bien como para respaldar futuras operaciones de regreso al sitio de lanzamiento. Según la descripción de la misión, varias losetas del escudo térmico de Starship se han pintado de blanco para simular losetas faltantes y actuar como objetivos de imagen. Los satélites modificados están destinados a probar métodos de inspección que podrían ayudar a evaluar la preparación del escudo térmico durante futuros esfuerzos de recuperación.
SpaceX también planea volver a encender uno de los motores Raptor de Ship 39 durante una fase de deriva, casi 39 minutos después del inicio de la misión. Esa demostración de reinicio del motor es otra tarea operativa relevante, ya que un reinicio fiable en el espacio es crucial para perfiles de misión más avanzados.
La escala financiera de Starship sigue creciendo
El lanzamiento también llega con un nuevo marcador público de cuánto está invirtiendo SpaceX en el programa. En una presentación ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, la compañía dijo que ha invertido más de 15.000 millones de dólares en el desarrollo de Starship. También describió un aumento del gasto en investigación y desarrollo en torno al vehículo.
Esa presentación incluía una instantánea de cómo Starship afectó el panorama financiero de la compañía en 2025. SpaceX dijo que su segmento espacial generó una pérdida operativa de 657 millones de dólares y un EBITDA ajustado del segmento de 653 millones de dólares, incluyendo el impacto de 3.000 millones de dólares en gastos de investigación y desarrollo para el programa de lanzador de nueva generación.
Esas cifras subrayan la magnitud de la apuesta. Starship no es solo un vehículo de lanzamiento. Es la pieza central del intento de SpaceX de redefinir la economía del lanzamiento en torno a la reutilización total, una capacidad de carga útil muy alta y operaciones cada vez más frecuentes. El costo y el riesgo son sustanciales, pero también lo es el valor estratégico si la compañía logra que el sistema funcione de forma fiable.
Por qué la Version 3 importa aunque la misión sea suborbital
Los vuelos de prueba suborbitales pueden parecer modestos en comparación con las ambiciones orbitales que rodean a Starship, pero es ahí donde se construyen los fundamentos del programa. Cada uno proporciona datos sobre la separación de etapas, la propulsión, la protección térmica, el rendimiento de los motores y el manejo posterior al impulso. Con la Version 3, el programa en esencia reinicia esas validaciones sobre un nuevo bloque de hardware.
El hecho de que SpaceX esté usando la misión para probar el despliegue de cargas útiles, métodos de imagen del escudo térmico y el reinicio de motores muestra con qué rapidez la compañía está tratando de convertir los vuelos de desarrollo en ensayos operativos. Eso es coherente con su filosofía más amplia de pruebas iterativas: volar con frecuencia, aceptar pérdidas cuando sea necesario y adelantar capacidades en cuanto puedan probarse de forma significativa.
Aun así, la nueva versión también eleva las expectativas. Después de múltiples vuelos de la Version 2 y extensas pruebas en tierra, se supone que la Version 3 acercará la plataforma al rendimiento que SpaceX necesitará eventualmente para entregas orbitales de gran masa y reutilización rutinaria. Un vuelo 12 exitoso no completaría esa transición, pero sí marcaría un paso importante.
La siguiente pregunta es si las mejoras resistirán en vuelo
Como en pruebas anteriores de Starship, el valor de la misión dependerá menos de si se completa cada evento previsto que de cuántos datos obtenga SpaceX del vehículo. Los primeros vuelos de una nueva configuración suelen servir tanto para identificar modos de fallo como para demostrar éxito. Pero el diseño de la misión deja claro qué quiere aprender la compañía: cómo se comporta el cohete actualizado, cómo se puede evaluar su escudo térmico en vuelo y si las operaciones críticas del motor pueden realizarse con más flexibilidad.
Starship Version 3, por tanto, no es solo otro lanzamiento. Es una prueba de si el próximo paso de hardware del programa puede respaldar un futuro operativamente más ambicioso. Para un vehículo destinado a redefinir el lanzamiento pesado y la reutilización, esa es la única métrica que importa.
Este artículo se basa en la cobertura de Spaceflight Now. Leer el artículo original.
Originally published on spaceflightnow.com

