El creciente problema de la contaminación lumínica por satélites
No hay duda al respecto: los cielos se están llenando de satélites que pasan regularmente, creando estelas de luz que pueden interferir con la observación de estrellas, la astronomía amateur, la investigación astronómica y representar una amenaza significativa para los ecosistemas naturales. El problema proviene del diseño de los propios satélites, que incluyen paneles solares que reflejan la luz solar, creando un resplandor artificial y difuso que ilumina el cielo nocturno y oscurece la luz de objetos naturales (la Luna, los planetas y las estrellas). Con 1.7 millones de satélites que se espera sean lanzados a la órbita en los próximos años, las cosas podrían llegar al punto en que los niños miren hacia arriba y se pregunten por qué la Luna y los pocos objetos naturales restantes aún visibles no están surcando el cielo nocturno.
La presencia de satélites en el cielo nocturno es algo que la humanidad ha llegado a esperar desde el lanzamiento del Sputnik 1 en 1958. La luz solar reflejada por estos satélites puede crear estelas brillantes y destellos que (en el mejor de los casos) pueden ser visualmente atractivos. Pero con el número de satélites activos en Órbita Terrestre Baja (LEO) acercándose ahora a 20,000 (y aumentando rápidamente), hay crecientes preocupaciones de que estas estelas puedan interferir con las observaciones telescópicas y los estudios a gran escala del cielo nocturno.
Impacto en la investigación astronómica
Algunos ejemplos incluyen el Legacy Survey of Space and Time (LSST) que actualmente lleva a cabo el Observatorio Vera C. Rubin. Entre sus muchos objetivos, este estudio de diez años creará un inventario del Sistema Solar, incluyendo Asteroides Cercanos a la Tierra (NEAs), objetos del Cinturón Principal de Asteroides y muchos más. Otro objetivo importante es explorar el cielo óptico transitorio y estudiar objetos que se mueven o cambian de brillo, lo cual será muy difícil con tantas estelas y puntos brillantes llenando el cielo.
La interferencia no se limita a los observatorios profesionales. Los astrónomos aficionados y astrofotógrafos también reportan un número creciente de imágenes arruinadas debido a las estelas de satélites. Además, la contaminación lumínica de los satélites afecta a los ecosistemas naturales, alterando el comportamiento de animales nocturnos y plantas que dependen de la oscuridad natural.
Presentando el recubrimiento ultra-negro
Para mitigar este problema, un equipo de investigadores de la Universidad de Surrey ha desarrollado un nuevo material de recubrimiento ultra-negro para satélites que podría reducir drásticamente la cantidad de luz que reflejan. En su estudio, que apareció recientemente en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, los investigadores demostraron cómo Vantablack® 310, un recubrimiento ultra-negro desarrollado por una empresa derivada de la Universidad de Surrey (Surrey NanoSystems), podría reducir significativamente la contaminación lumínica de los satélites en Órbita Terrestre Baja (LEO). La tecnología surgió del trabajo que involucra al Profesor Ravi Silva, director del Instituto de Tecnología Avanzada (ATI) de la Universidad de Surrey.
Cómo funciona Vantablack
Vantablack es un recubrimiento supernegro hecho de matrices de nanotubos de carbono alineados verticalmente que absorben casi toda la luz incidente. Originalmente desarrollado para aplicaciones espaciales para reducir la luz dispersa en instrumentos sensibles, ha sido adaptado para su uso en superficies de satélites. El recubrimiento puede absorber más del 99.9% de la luz visible, reduciendo drásticamente la reflectividad de los cuerpos de los satélites y los paneles solares.
Beneficios potenciales y desafíos
Aplicar Vantablack a los satélites podría reducir significativamente su brillo, haciéndolos menos visibles desde el suelo y minimizando la interferencia con las observaciones astronómicas. El recubrimiento también es duradero y puede soportar las duras condiciones del espacio, incluyendo temperaturas extremas y radiación. Sin embargo, existen desafíos para su adopción generalizada. El proceso de recubrimiento debe controlarse cuidadosamente para garantizar una cobertura uniforme, y el costo de aplicar el recubrimiento a miles de satélites podría ser sustancial. Además, los operadores de satélites pueden necesitar equilibrar los beneficios de la reducción de la contaminación lumínica con otras consideraciones de diseño, como la gestión térmica y la eficiencia de generación de energía.
Mirando hacia adelante
El desarrollo de recubrimientos ultra-negros representa un paso prometedor hacia la mitigación del impacto de las constelaciones de satélites en la astronomía y el medio ambiente natural. A medida que el número de satélites en órbita continúa creciendo, soluciones como Vantablack pueden volverse esenciales para preservar los cielos oscuros para las generaciones futuras. El equipo de investigación de la Universidad de Surrey continúa refinando el recubrimiento y explorando sus aplicaciones en el espacio. Con la colaboración de fabricantes de satélites y organismos reguladores, esta tecnología podría ayudar a garantizar que el cielo nocturno siga siendo una fuente de asombro y descubrimiento científico.
Este artículo se basa en un reportaje de Universe Today. Leer el artículo original.
Originally published on universetoday.com






