La misión europea y china Smile ha entrado en su fase científica, un importante hito operativo para una nave diseñada para observar cómo responde la Tierra al flujo de partículas cargadas procedente del Sol. La Agencia Espacial Europea informó de que la misión fue declarada lista para iniciar sus operaciones científicas el 23 de septiembre, tras una campaña de puesta en servicio en órbita posterior a su lanzamiento en mayo y a su llegada a la órbita prevista en junio.
Smile está diseñada para investigar la conexión entre la actividad solar, el entorno magnético terrestre y las auroras. Ese trabajo se sitúa en el campo en expansión de la ciencia del clima espacial, donde los investigadores buscan comprender mejor procesos que pueden afectar a las infraestructuras electrónicas en la Tierra y en órbita. La misión lleva cuatro instrumentos destinados a observar aspectos complementarios de la interacción entre el viento solar y el campo magnético terrestre.
Del lanzamiento a la preparación científica
La nave se lanzó el 19 de mayo y alcanzó su órbita objetivo para las operaciones científicas el 20 de junio. Según la ESA, los equipos de Europa y China dedicaron los meses siguientes a ponerla en servicio: desplegaron mecanismos, encendieron unidades, comprobaron las comunicaciones entre la nave y tierra y resolvieron problemas detectados durante el vuelo.
Este proceso es esencial porque no se puede suponer que el comportamiento de una nave en órbita coincida en todos sus aspectos con las pruebas en tierra. Los instrumentos y sistemas deben funcionar en las condiciones térmicas, de radiación y ópticas del espacio, mientras que sus enlaces de datos y secuencias operativas deben ser fiables durante largos periodos. La declaración de preparación científica de Smile indica que la misión ha completado la parte necesaria de esa preparación para comenzar sus observaciones previstas.
La ESA describió el hito como resultado de la colaboración entre los equipos europeos y chinos. La asociación es una característica destacada de Smile: la misión combina aportaciones de ambas partes para estudiar un sistema físico global que conecta el Sol y la Tierra.
Cuatro formas de observar el clima espacial
Smile lleva cuatro instrumentos científicos: un generador de imágenes de rayos X blandos, un generador de imágenes ultravioleta de auroras, un magnetómetro y un analizador de iones ligeros. En conjunto, están destinados a recopilar información sobre tormentas solares, tormentas geomagnéticas y los procesos mediante los cuales la actividad solar interactúa con el campo magnético terrestre.

El generador de imágenes ultravioleta de auroras, conocido como UVI, ya ha devuelto las primeras imágenes publicadas por la misión. La ESA afirma que es la primera cámara desde 2008 capaz de captar en luz ultravioleta el anillo completo de auroras boreales alrededor del Polo Norte. Ahora el instrumento puede registrar auroras durante hasta 45 horas seguidas, una duración que la agencia describe como récord.
Las imágenes se registraron el 24 de julio, unas dos semanas después de activar UVI. Mostraron actividad en el anillo auroral asociada a una perturbación del campo magnético terrestre causada por una oleada de partículas del viento solar. Las auroras se encuentran entre los resultados más visibles de la conexión Sol-Tierra, pero los procesos que las generan implican una interacción mucho más amplia entre partículas cargadas, campos magnéticos y la atmósfera superior terrestre.
El generador de imágenes de rayos X blandos de Smile, o SXI, también se ha encendido y ha tomado sus primeras imágenes. La ESA dice que la cámara fue comprobada observando los restos de una estrella distante que explotó, lo que confirmó que funcionaba como se esperaba. El instrumento constituye una contribución europea clave a la misión.
Un problema descubierto en órbita
La campaña de puesta en servicio también identificó un problema óptico cuando SXI apunta hacia la Tierra. La ESA afirma que, en esa configuración, la cámara detecta actualmente demasiada luz parásita no deseada. El instrumento funciona bien, pero reducir esa luz es necesario para mejorar las observaciones que Smile debe realizar del entorno cercano a la Tierra.
Este es precisamente el tipo de desafío que la puesta en servicio en órbita pretende descubrir. El artículo no describe el problema como un fallo que ponga fin a la misión; señala, más bien, que los equipos trabajan para reducir la luz no deseada. El hallazgo subraya que las operaciones científicas pueden comenzar mientras los ingenieros siguen perfeccionando el uso y la calibración de los instrumentos en su entorno real.

Para una misión centrada en observar un sistema tan dinámico como el clima espacial, el rendimiento de los instrumentos y las condiciones de observación son fundamentales. Una imagen de rayos X blandos puede ayudar a los científicos a estudiar partes de la interacción entre el viento solar y el entorno magnético terrestre que no se ven fácilmente en luz visible. Por ello, controlar la luz parásita es importante para convertir una cámara funcional en una herramienta científica fiable.
Por qué importan las observaciones de Smile
La actividad solar puede provocar perturbaciones en el campo magnético terrestre. Estas perturbaciones son interesantes por sí mismas desde el punto de vista científico, pero también pueden afectar a tecnologías que dependen de infraestructuras electrónicas fiables. La ESA afirma que Smile proporcionará datos sobre cómo la actividad solar interactúa con el campo magnético terrestre, produce auroras y puede afectar a las infraestructuras electrónicas en la Tierra y sus alrededores.
La misión no se presenta como un sistema de alerta de propósito único. Su contribución es científica: mejorar las observaciones de la relación Sol-Tierra mediante mediciones coordinadas. La carga útil de cuatro instrumentos ofrece a los investigadores varias perspectivas sobre procesos relacionados, desde la actividad auroral hasta las condiciones magnéticas y de partículas.
El inicio de las operaciones científicas desplaza así a Smile de la preparación a la recopilación de datos. Las primeras imágenes ultravioleta y las pruebas de rayos X ofrecen señales iniciales de que la carga útil empieza a producir observaciones, mientras que el trabajo de ingeniería restante sobre la luz parásita muestra que la misión seguirá madurando durante su funcionamiento.
Una nueva fase para una misión conjunta
Con la puesta en servicio prácticamente terminada, Smile puede comenzar las observaciones sostenidas para las que fue construida. Su fase científica ofrecerá nuevas oportunidades para examinar cómo las ráfagas de partículas y energía solar afectan con el tiempo al entorno magnético terrestre.
Los primeros avances de la misión también ilustran la naturaleza iterativa de la ciencia espacial. El lanzamiento es solo el comienzo: una nave debe demostrar su funcionamiento en órbita, los instrumentos deben caracterizarse en condiciones reales y la capacidad científica crece a medida que los equipos aprenden a utilizar la plataforma. Smile ha cruzado ahora ese umbral y comienza un nuevo esfuerzo conjunto para estudiar el cambiante entorno espacial alrededor de la Tierra.
Este artículo se basa en información de esa.int. Leer el artículo original.
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