Japón inicia su intento de traer material de Fobos
La misión japonesa Martian Moons eXploration, conocida como MMX, ha emprendido el viaje a Marte con el objetivo de devolver muestras de la luna Fobos a la Tierra en 2031. La misión de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) despegó a bordo de un cohete H3 de Mitsubishi Heavy Industries desde el centro de lanzamiento de Tanegashima.
MMX no está diseñada para aterrizar en Marte. En su lugar, viajará al sistema marciano para examinar sus dos pequeñas lunas, Fobos y Deimos. Su objetivo central es aterrizar en Fobos, recoger material y transportarlo de regreso a la Tierra. Si tiene éxito, la misión devolvería las primeras muestras de una luna distinta de la terrestre.
El lanzamiento marca la etapa inicial de una misión prevista para durar unos cinco años. Se espera que MMX llegue a Marte en agosto de 2027. El aterrizaje en Fobos está previsto no antes de diciembre de 2028, y el material recuperado debería llegar a Australia en 2031.
Por qué importa Fobos
Fobos y Deimos siguen siendo un enigma científico. Fobos, la luna mayor, tiene unos 22 kilómetros de diámetro; Deimos mide unos 12 kilómetros. Los investigadores intentan determinar si son asteroides capturados o material expulsado a órbita tras una antigua colisión en la que estuvo implicado Marte.
El cinturón de asteroides se encuentra entre Marte y Júpiter, lo que hace plausible la captura de objetos cercanos a Marte. Pero las órbitas casi circulares de las lunas y su alineación con el ecuador marciano también son compatibles con otro origen: escombros de un gran impacto en Marte que acabaron agrupándose para formar lunas.
El material recogido directamente de Fobos podría ayudar a distinguir entre esas posibilidades. Si la luna es un asteroide capturado, sus muestras podrían conservar una historia distinta de la de Marte. Si se formó a partir de material eyectado, las muestras podrían contener pruebas vinculadas a Marte y al impacto que creó los escombros. Por ello, la misión busca responder a una pregunta sobre la formación y evolución del sistema marciano, no simplemente alcanzar un nuevo destino para traer muestras.

Una misión diseñada para operar cerca de Marte
Tras llegar a Marte, está previsto que MMX entre en una órbita cuasisatélite, o QSO. Esa trayectoria permitirá observar Fobos y Deimos y realizar las operaciones necesarias para aterrizar en Fobos. La nave estudiará ambas lunas, aunque centrará la recogida de muestras en la mayor de ellas.
La misión también lleva una contribución internacional en forma de rover. El DLR alemán y el CNES francés desarrollaron Idefix, un rover de cuatro ruedas con una masa de 25 kilogramos. Los socios ya habían colaborado en el saltador MASCOT, enviado al asteroide Ryugu en la misión Hayabusa2 de JAXA. MASCOT operó en Ryugu durante 17 horas en 2018.
Ese legado es importante porque JAXA ya ha completado dos misiones de retorno de muestras de asteroides. Hayabusa trajo material de Itokawa en 2010, y Hayabusa2 devolvió material de Ryugu en 2020. Ambas misiones exigieron operar alrededor de cuerpos con una gravedad extremadamente débil, una experiencia que puede orientar la difícil navegación y el trabajo en superficie necesarios en Fobos.
Del retorno de asteroides al retorno de una luna marciana
MMX amplía el historial japonés de retorno de muestras hacia un objetivo más lejano y complejo. Traer material de Fobos exige un lanzamiento desde la Tierra, un viaje de crucero hasta Marte, operaciones alrededor de las lunas marcianas, la recogida en Fobos y el regreso a casa. La recuperación prevista en Australia en 2031 seguirá el modelo de los lugares utilizados para las anteriores cápsulas japonesas de retorno de asteroides.
El valor de la misión dependerá tanto de la calidad de las muestras como del contexto creado por las observaciones de la nave sobre las dos lunas. Sus resultados podrían aclarar si Fobos y Deimos comparten un origen, si su material se parece más al de un asteroide o está relacionado con Marte, y cómo cambió el sistema marciano con el tiempo.
Por ahora, MMX está en camino. Su lanzamiento inicia un intento de varios años para convertir a uno de los acompañantes más cercanos y enigmáticos de Marte en una fuente de pruebas de laboratorio en la Tierra.
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