Un diminuto gusano redondo ayuda a investigar una gran pregunta biológica: ¿cómo influyen las diferencias ligadas al sexo en un sistema nervioso en la manera en que un animal responde al mundo? Científicos de Northeastern estudian la actividad neuronal de Caenorhabditis elegans, comparando machos y hermafroditas ante estímulos ambientales controlados.

C. elegans mide aproximadamente 1 milímetro y es uno de los animales más estudiados de la biología. Sus neuronas pueden identificarse y su sistema nervioso compacto permite observar respuestas a estímulos definidos.

Según el informe, las diferencias sexuales en la actividad cerebral son profundas. El equipo estudia cómo podrían influir en la conducta, la reproducción y el envejecimiento, y qué pistas ofrecen para comprender diferencias similares entre especies.

Un modelo compacto para un problema complejo

Los animales descritos coloquialmente como hembras son hermafroditas: producen óvulos y espermatozoides y pueden autofecundarse. También existen machos, lo que permite comparar dos sexos en un sistema nervioso muy bien caracterizado.

Los hermafroditas tienen exactamente 302 neuronas y los machos unas 387. El equipo observó la actividad cerebral mientras ambos interactuaban con un entorno controlado, incluidos olores de comida y señales químicas de peligro.

Researchers open up a can of worms to study how brains work
Investigadores de Northeastern estudian C. elegans, uno de los animales más investigados de la biología. Crédito: Alyssa Stone/Northeastern University

De la anatomía a la actividad

Los estímulos controlados permiten estudiar qué patrones neuronales acompañan a distintas situaciones. El informe no detalla todos los circuitos ni cuantifica cada diferencia, por lo que aún no es posible atribuir una conducta a una célula concreta ni extrapolar directamente a humanos.

Por qué se usa C. elegans

C. elegans sirve para investigar procesos relacionados con la fertilidad y el envejecimiento, así como errores en la división cromosómica vinculados con abortos espontáneos, infertilidad y defectos congénitos.

Un organismo modelo no es un ser humano en miniatura. Su valor consiste en revelar mecanismos que puedan orientar estudios posteriores en otras especies.

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Laboratorio de investigación de Northeastern University. Crédito: Alyssa Stone/Northeastern University

Posibles vínculos con conducta, reproducción y envejecimiento

Los investigadores consideran que los resultados pueden ayudar a entender cómo las diferencias sexuales del sistema nervioso influyen en la conducta, la reproducción y el envejecimiento. Comparar machos y hermafroditas ante los mismos estímulos permite identificar dónde divergen sus respuestas.

Qué sigue

El trabajo muestra que los machos y hermafroditas de C. elegans difieren tanto en la composición como en la actividad neuronal. Será necesario mapear mejor los patrones, relacionarlos con la conducta y comprobar qué principios se conservan en otros animales.

Este artículo se basa en información de Phys.org. Leer el artículo original.

Originally published on phys.org