Las conversaciones de biodiversidad de la ONU comienzan con un problema de implementación

Casi 200 países se reúnen en Ereván, Armenia, para las negociaciones de biodiversidad de la COP17 de las Naciones Unidas, bajo una presión creciente para convertir un histórico acuerdo mundial sobre la naturaleza en acciones cuantificables.

Las conversaciones tienen lugar a mitad de camino del plazo de 2030 para las 23 metas del acuerdo, que incluyen detener y revertir la pérdida de naturaleza y proteger el 30% de las tierras y los océanos del mundo. Una evaluación de la ONU publicada antes de la reunión encontró avances, pero señaló que eran desiguales y no avanzaban con la suficiente rapidez para cumplir el plazo.

Esto convierte la cumbre menos en un momento para anunciar grandes ambiciones que en una prueba de si los gobiernos pueden cerrar las brechas de implementación, financiación y compromiso político.

El objetivo de proteger el 30% sigue siendo una prueba central

Uno de los compromisos más destacados del pacto es conservar el 30% de las tierras y los océanos de la Tierra para 2030. El material de referencia indica que este objetivo se encuentra entre los que acumulan retrasos.

El acuerdo más amplio suele describirse como un pacto para la naturaleza al estilo de París, porque intenta establecer un marco internacional compartido para proteger los ecosistemas. Pero la comparación también pone de relieve la dificultad: fijar objetivos globales no garantiza por sí solo que las políticas, los presupuestos y los mecanismos nacionales de aplicación los sigan.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, reconoció la brecha antes del inicio de las negociaciones formales y afirmó que los países no avanzaban colectivamente al ritmo necesario. El secretario general de la ONU, António Guterres, también pidió más acción, rapidez y voluntad política, y describió la reunión como un punto de rendición de cuentas en el camino hacia 2030.

La financiación probablemente marcará las negociaciones

Se espera que la financiación sea una fuente importante de tensión. La evaluación de la ONU concluyó que los esfuerzos para cerrar la brecha de financiación de la biodiversidad están muy lejos de lo necesario.

Armenia acoge las conversaciones de biodiversidad COP17 de la ONU en su capital, Ereván.
Armenia acoge las conversaciones de biodiversidad COP17 de la ONU en su capital, Ereván.

Los países más ricos tienen obligaciones de proporcionar financiación para la biodiversidad, mientras algunos han presionado también a grandes economías emergentes, incluida China, para que contribuyan. Con las finanzas públicas tensionadas en muchos países, se espera que los negociadores se centren asimismo en si el capital privado puede ayudar a cubrir el déficit.

El debate tiene consecuencias prácticas. Proteger hábitats, mejorar la vigilancia, restaurar ecosistemas y cambiar los incentivos para el uso de la tierra y los océanos requieren financiación duradera, no simples promesas. La dificultad es especialmente aguda allí donde los gobiernos deben equilibrar los programas de biodiversidad con las demandas contrapuestas creadas por los conflictos, las tensiones geopolíticas y una crisis energética.

Los objetivos más difíciles han registrado avances limitados

El material de referencia señala avances especialmente débiles en objetivos difíciles, como reducir las subvenciones a los combustibles fósiles y a otras industrias poderosas. Estos compromisos pueden obligar a los gobiernos a enfrentarse a intereses económicos arraigados y prácticas de gasto establecidas, lo que los hace más difíciles de impulsar que las declaraciones generales de conservación.

Para la COP17, la cuestión central es si las partes pueden convertir la preocupación por la evaluación en decisiones que aceleren la implementación antes de que se acerque el plazo de 2030. El valor de la cumbre dependerá de si produce una financiación más clara, una implementación más sólida y una rendición de cuentas más creíble para los compromisos ya asumidos.

Por qué importa ahora la reunión

La política de biodiversidad está estrechamente vinculada a los sistemas alimentarios, el agua, la resiliencia climática y el estado de los ecosistemas de los que dependen las comunidades. Por ello, las negociaciones de Ereván se celebran en medio de una advertencia: el retraso aumenta el riesgo de no alcanzar los objetivos diseñados para revertir el deterioro ambiental durante esta década.

El contexto político es complejo: según el material de referencia, solo un pequeño número de líderes nacionales asistió a una primera sesión de alto nivel. Sin embargo, la participación de casi 200 países en el proceso formal subraya el amplio alcance del acuerdo.

La COP17 mostrará si ese alcance puede convertirse en una respuesta más rápida y mejor financiada. El marco mundial sigue vigente; la cuestión ahora es si los gobiernos pueden hacer operativos sus objetivos mientras aún queda tiempo para cumplirlos.

Este artículo se basa en un reportaje de Phys.org. Leer el artículo original.

Originally published on phys.org