Una vía diferente para la simulación cuántica

Los ordenadores cuánticos suelen describirse como herramientas prometedoras para problemas que desbordan a las máquinas convencionales. Un nuevo estudio dirigido por la investigadora del MIT Eleanor Crane se centra en uno de los ejemplos más exigentes: simular sistemas en los que las partículas de materia interactúan fuertemente con partículas que transmiten fuerzas, incluida la luz.

El trabajo, publicado en Physical Review X, presenta un conjunto de herramientas digitales diseñado para ordenadores cuánticos híbridos. La idea central es asignar distintas partes de un problema físico al hardware que las representa de forma más natural. Los investigadores afirman que esto podría permitir al hardware cuántico abordar ciertas simulaciones de fermiones y bosones con menor dependencia de una corrección de errores exhaustiva.

Esta posibilidad es importante porque la interacción entre la materia y las partículas portadoras de fuerzas subyace a una amplia variedad de fenómenos físicos. Entre los ejemplos se encuentran los quarks y gluones dentro de protones y neutrones, así como los electrones cuyas interacciones con las vibraciones de una red atómica están relacionadas con la superconductividad.

Por qué el problema es difícil

La física divide en términos generales las partículas fundamentales en fermiones y bosones. Los fermiones, incluidos los electrones y los quarks, constituyen la materia. Los bosones, incluidos los fotones y los gluones, transmiten fuerzas. Su comportamiento genera requisitos computacionales muy distintos.

Los fermiones obedecen una restricción que impide que dos partículas idénticas ocupen el mismo estado cuántico. Esto hace que los cúbits sean relativamente adecuados para representarlos: un estado puede tratarse como vacío o lleno. Los bosones son diferentes. Muchos bosones pueden ocupar el mismo estado cuántico, por lo que una simulación debe representar un número de ocupación potencialmente grande.

En un enfoque convencional de computación cuántica, esa ocupación bosónica debe limitarse y codificarse en varios cúbits. Según los investigadores, esto puede requerir largas secuencias de operaciones. Esas operaciones adicionales crean un problema práctico en el hardware actual, donde los errores se acumulan durante el cálculo.

La dificultad se ve agravada por la física subyacente. A medida que aumenta el tamaño de un sistema con interacciones fuertes, los recursos de computación clásica necesarios para seguir el comportamiento de todas sus partículas pueden crecer exponencialmente. Ese es el tipo de desafío de escalabilidad para el que suele proponerse la simulación cuántica, pero un enfoque utilizable también debe adaptarse a las limitaciones de los dispositivos reales.

El uso de cavidades como parte de la simulación

El equipo de Crane recurre a una característica ya presente en los sistemas de computación cuántica superconductora: las cavidades de microondas. Son pequeños recintos metálicos que contienen campos electromagnéticos. En lugar de representar los bosones únicamente mediante conjuntos de cúbits, el conjunto de herramientas propuesto utiliza las cavidades como elementos bosónicos de la simulación.

Los ordenadores cuánticos híbridos podrían finalmente abordar la luz y la materia
Los ordenadores cuánticos híbridos podrían permitir simulaciones de interacciones entre fermiones y bosones en numerosos campos de investigación. Crédito: Eleanor Crane et al.

Esto produce una configuración híbrida. Los cúbits pueden representar grados de libertad fermiónicos, mientras que las cavidades de microondas representan los bosónicos. El enfoque pretende reducir la sobrecarga de digitalizar por completo los bosones en cúbits, manteniendo al mismo tiempo un marco digital para la simulación general.

La distinción es más que una conveniencia de ingeniería. Una cavidad puede albergar estados del campo electromagnético, lo que la convierte en una plataforma física que ya contiene el tipo de comportamiento bosónico que la simulación necesita describir. El objetivo de los investigadores es aprovechar esa capacidad nativa en lugar de obligar a todas las partes del problema a utilizar la misma representación computacional.

Un énfasis en el corto plazo

El énfasis del estudio en evitar una corrección de errores exhaustiva lo sitúa en el contexto del hardware cuántico actual y de corto plazo. Se espera que los ordenadores cuánticos plenamente tolerantes a fallos requieran importantes recursos de corrección de errores. Un método capaz de ofrecer un rendimiento de simulación útil sin ese nivel de sobrecarga sería significativo, aunque el informe no afirma que el enfoque haya resuelto el desafío más amplio de la tolerancia a fallos.

En cambio, el trabajo identifica una forma de estructurar una clase concreta de simulación en torno a componentes de hardware con fortalezas complementarias. Los investigadores describen el beneficio previsto como una vía para que las máquinas cuánticas superen a sus equivalentes clásicas en simulaciones de fermiones y bosones sin requerir una corrección de errores exhaustiva.

Es una afirmación más limitada que la de una ventaja cuántica de propósito general, pero con una relevancia científica potencialmente amplia. Las interacciones fuertes entre fermiones y bosones aparecen en la física de partículas, la investigación de materiales y los estudios de la interacción entre la luz y la materia. Unas mejores herramientas de simulación podrían ayudar a los investigadores a estudiar sistemas cuyo cálculo directo resulta actualmente impracticable.

Qué viene después

La publicación establece un conjunto de herramientas y una estrategia orientada al hardware, más que una aplicación terminada para todos los sistemas con interacciones fuertes. Su importancia dependerá de la eficacia con la que el enfoque pueda implementarse en hardware cuántico superconductor y de su rendimiento a medida que aumente el tamaño de los problemas.

Aun así, la investigación ilustra una dirección recurrente en la ingeniería cuántica: las máquinas útiles podrían surgir no de hacer que cada componente se comporte como un cúbit abstracto ideal, sino de combinar elementos de hardware que expresen de forma natural distintas partes de un modelo científico. Para las simulaciones que implican tanto partículas de materia como bosones, esa división del trabajo podría ser especialmente valiosa.

Este artículo se basa en información publicada por Phys.org. Leer el artículo original.

Originally published on phys.org