Una nueva fecha para una antigua cicatriz

Un equipo que estudia la estructura de impacto de North Pole Dome, en Australia Occidental, afirma haber hallado nuevas pruebas de que el cráter se formó hace unos 3,02 mil millones de años. Si esa edad se confirma, el sitio pasaría a ser la estructura de impacto más antigua conocida en la Tierra. Pero el hallazgo no zanja la cuestión. Otros investigadores ya han cuestionado estimaciones de edad anteriores para el cráter, y es probable que el nuevo resultado intensifique, en lugar de poner fin, al debate.

La estructura, también llamada estructura de impacto Miralga, fue descrita por primera vez por investigadores liderados por Chris Kirkland, de la Universidad de Curtin, en 2025. El equipo estimó que el cráter podría tener hasta 100 kilómetros de ancho. El sitio atrajo atención inmediata porque parece conservar conos de fractura, rasgos con forma de cono que solo se forman bajo las presiones extremas de un impacto de alta energía, como el de un asteroide. Estos rasgos son uno de los indicadores de campo más sólidos de que un cráter fue producido por una colisión extraterrestre y no por vulcanismo o actividad tectónica.

Lo que ha seguido siendo incierto no es si ocurrió un impacto, sino cuándo ocurrió. Ese momento importa porque la edad determinaría si North Pole Dome reescribe la historia de los impactos de asteroides conocidos en la Tierra primitiva.

Por qué importa la edad

El referente actual para el cráter de impacto de asteroide más antiguo datado de forma fiable es Yarrabubba, también en Australia Occidental. Una fecha mucho más antigua confirmada para North Pole Dome desplazaría el récord en más de mil millones de años y situaría el evento en el eón Arcaico, un período en el que la superficie y la atmósfera de la Tierra eran radicalmente distintas de las actuales.

Eso hace que la cuestión sea científicamente importante más allá del simple récord. Los impactos antiguos están ligados a la evolución de la corteza primitiva, a la formación de sistemas hidrotermales y a cómo los entornos superficiales pudieron verse alterados por bombardeos repetidos. Una estructura de impacto datada en alrededor de 3 mil millones de años ofrecería una rara evidencia directa de una parte de la historia de la Tierra que solo se conserva de forma fragmentaria en el registro geológico.

La estimación original para North Pole Dome era aún más antigua. El grupo de Kirkland había propuesto una edad de unos 3,47 mil millones de años basándose en correlaciones entre la capa de roca portadora del impacto y las capas fechadas por encima y por debajo de ella. Sin embargo, esa interpretación no provenía de datar directamente la roca impactada en sí. Los críticos argumentaron que las correlaciones indirectas no bastaban para respaldar una afirmación tan extraordinaria.

Qué dice el nuevo estudio

Según el nuevo trabajo descrito en el informe fuente, los investigadores fueron más allá de la correlación estratigráfica y analizaron minerales procedentes de las propias rocas del cráter. Kirkland dijo que el equipo examinó minerales que respondieron directamente al evento de impacto, en lugar de basarse solo en las capas de roca circundantes.

El enfoque se centró en dos sistemas minerales. Primero, los investigadores dataron zircones hallados dentro de rocas que contenían conos de fractura. Se afirma que esos zircones recristalizaron bajo la fuerza del impacto. Segundo, dataron apatito asociado al sistema hidrotermal generado por el calor de la colisión. En ambos casos, los resultados de la datación uranio-plomo habrían convergido en torno a los 3,02 mil millones de años.

Esa convergencia es el núcleo del nuevo argumento. Si tanto el circón afectado por el impacto como el apatito relacionado con el calor apuntan al mismo período general, los investigadores sostienen que están viendo la huella directa de la colisión y sus consecuencias. En otras palabras, la nueva fecha se presenta no como una estimación contextual aproximada, sino como una edad registrada en minerales alterados por el propio evento.

Rocas en el cráter de North Pole Dome Universidad de Curtin
Rocas en el cráter de North Pole Dome Universidad de Curtin

El resultado es más joven que la propuesta anterior del equipo, de 3,47 mil millones de años, pero aun así haría que North Pole Dome fuera más antiguo que Yarrabubba y potencialmente el cráter de impacto más antiguo identificado hasta ahora en la Tierra.

Por qué el hallazgo sigue en disputa

El desacuerdo científico no comenzó con este último resultado. Otro equipo que incluye al investigador de la Universidad de Curtin Aaron Cavosie ya había sostenido que el impacto no podía ser anterior a 2,77 mil millones de años, basándose en su propio análisis de rocas de la zona. Esa crítica cuestionó directamente la interpretación anterior de 3,47 mil millones de años y planteó una preocupación más amplia: si las edades minerales recuperadas realmente datan el impacto o si, por el contrario, reflejan procesos geológicos posteriores que sobreimprimieron las rocas.

Ese problema es común en la geología de tiempos profundos. Los terrenos extremadamente antiguos a menudo han sido recalentados, fracturados, alterados químicamente y deformados en múltiples ocasiones. Los minerales pueden conservar fragmentos de esos eventos, y separar uno de otro es técnicamente difícil. Una fecha medida en o cerca de una estructura de impacto no es automáticamente la edad del impacto en sí. Los investigadores deben demostrar que los minerales fechados se reiniciaron o se formaron a causa de la colisión, y no por algún episodio térmico o hidrotermal posterior.

El nuevo trabajo intenta responder a ese problema centrándose en minerales dentro de rocas con conos de fractura y en el sistema hidrotermal vinculado al impacto. Aun así, es probable que la comunidad más amplia quiera ver cuán sólidas son esas conexiones, cómo se seleccionaron los granos y si pueden descartarse explicaciones alternativas.

Lo que viene

Por ahora, North Pole Dome sigue siendo un candidato a la estructura de impacto más antigua conocida, no un campeón indiscutible. La nueva edad de 3,02 mil millones de años refuerza el argumento de que el sitio registra una colisión muy antigua, pero la disputa sobre la interpretación sigue formando parte de la historia.

No es algo inusual en la geocronología de alto impacto. Las grandes revisiones de la historia de la Tierra rara vez dependen de una sola observación de campo o de un único método de datación. Se aceptan mediante repetición, verificación cruzada y escrutinio sostenido por parte de investigadores que pueden utilizar técnicas e hipótesis diferentes.

Si los trabajos de seguimiento confirman la nueva edad, North Pole Dome se convertiría en un sitio crucial para entender cómo los impactos de asteroides moldearon el planeta primitivo. Si no, la estructura podría seguir siendo importante como un raro cráter preservado del pasado profundo, aunque no el más antiguo registrado.

En cualquier caso, el estudio más reciente ha logrado algo importante: ha desplazado el argumento desde la correlación geológica amplia hacia la evidencia mineral directa de las propias rocas del cráter. En un campo en el que las rocas más antiguas han sobrevivido miles de millones de años de cambios, ese giro metodológico podría ser tan importante como la afirmación de edad que encabeza el titular.

Este artículo se basa en un reportaje de New Scientist. Leer el artículo original.

Originally published on newscientist.com