La evidencia del ADN acota la imagen de un cementerio del Montreal temprano

El ADN antiguo recuperado de personas enterradas en un cementerio histórico de Montreal está cuestionando una versión muy repetida sobre la ascendencia en el Quebec temprano. Los investigadores que analizaron restos del cementerio de Notre-Dame informaron que las 45 personas muestreadas tenían ascendencia europea francesa, sin indicios de mezcla indígena o africana reciente.

Los resultados se publicaron el 5 de octubre en la revista PNAS, según los autores del estudio. Se aplican a las personas representadas en esta muestra del cementerio, no a todos los habitantes del Montreal temprano ni a todas las familias de Quebec. Aun así, aportan nuevas pruebas al debate sobre quiénes fueron enterrados en el lugar colonial y qué pueden revelar esas sepulturas sobre la historia social de la ciudad.

El cementerio de Notre-Dame se estableció en Montreal en 1683 y se utilizó para entierros católicos hasta 1796. Los análisis anteriores de los esqueletos habían dividido a los expertos sobre si entre los enterrados había personas indígenas, europeas, africanas o de ascendencia mixta. El nuevo análisis genético pretendía abordar directamente esa incertidumbre.

Comparación de genomas entre poblaciones

Diane Martin-Moya, antropóloga biológica de la Universidad de Quebec en Trois-Rivières, dirigió el trabajo junto con sus colegas. El equipo secuenció el ADN de 45 personas enterradas en el cementerio de Notre-Dame y comparó sus genomas con los de personas de Europa, África occidental y grupos indígenas de América.

El resultado fue coherente en todos los entierros muestreados: ascendencia europea francesa, sin pruebas de mezcla indígena o africana reciente. Martin-Moya afirmó que el ADN antiguo no mostró esa ascendencia reciente en los 45 individuos analizados.

La conclusión incide en un desacuerdo de larga data sobre la población del cementerio. También aporta una línea de evidencia genética junto con las interpretaciones arqueológicas e históricas del lugar. La investigación no demuestra que las personas indígenas y africanas estuvieran ausentes del Montreal temprano. Indica, más bien, que no estaban representadas en el grupo de entierros analizado de este cementerio católico concreto.

Un desafío a las narrativas familiares populares

Martin-Moya dijo que las historias sobre un antepasado indígena son comunes en las genealogías familiares de Quebec. También señaló que la genealogía comercial y las pruebas de ADN han amplificado esas afirmaciones. Sin embargo, los hallazgos del cementerio sugieren que al menos una población enterrada durante la primera época colonial era genéticamente más homogénea de lo que podrían sugerir algunas narrativas populares.

Dibujo de una gran catedral con personas delante.
Ilustración de la basílica de Notre-Dame de Montreal (izquierda) y de la iglesia antigua (derecha), donde se encontraba el cementerio colonial analizado en el nuevo estudio. (Crédito de la imagen: Philippe Du Berger; Wikimedia Commons; CC BY 2.0)

La distinción importa porque las afirmaciones sobre ascendencia pueden tener consecuencias que van más allá de la historia familiar privada. Martin-Moya advirtió que las identidades indígenas lejanas o atribuidas pueden socavar los derechos, los recursos y el reconocimiento de las naciones indígenas. Por ello, el estudio entra en un terreno sensible donde se cruzan la evidencia genética, la identidad comunitaria y la historia del poder colonial.

Su conclusión debe leerse con cautela. El análisis se refiere a la ascendencia reciente detectable en los individuos examinados y a la población muestreada del cementerio. No resuelve todas las cuestiones sobre las relaciones entre los pueblos indígenas, los colonos franceses y otras comunidades del Quebec colonial. Tampoco convierte la genética en un sustituto de las dimensiones legales, culturales y políticas de la identidad indígena.

Lo que el cementerio puede indicar sobre la exclusión social

Los autores afirman que los hallazgos podrían apuntar a la marginación de personas descendientes de poblaciones indígenas y africanas en el Montreal temprano. Si esas comunidades estaban presentes pero no aparecen representadas en un cementerio católico utilizado durante ese periodo, el propio registro funerario podría reflejar un acceso desigual a las instituciones religiosas o cívicas.

Esta interpretación desplaza el foco de la simple pregunta de si los primeros colonos se casaron entre sí hacia otra más amplia: ¿qué vidas y muertes entraron en los registros y espacios oficiales que han sobrevivido para su estudio posterior? Un cementerio puede ser un archivo arqueológico valioso, pero nunca es un censo completo de la sociedad que lo rodeaba.

Por ello, la investigación es valiosa tanto por lo que encuentra como por los límites que hace visibles. Utiliza el ADN para aclarar la ascendencia de un grupo definido de 45 personas, al tiempo que plantea nuevas preguntas sobre quienes pudieron quedar excluidos de ese grupo, del cementerio o del registro documental.

Evidencia con un alcance definido

Los estudios de ADN antiguo pueden transformar las narrativas históricas, especialmente cuando abordan restos cuya identidad ha sido incierta. En este caso, los hallazgos genéticos resuelven una cuestión específica sobre el cementerio de Notre-Dame con mayor firmeza de la que permitían por sí solas las evaluaciones esqueléticas anteriores. La evidencia respalda la ascendencia europea francesa de los individuos analizados y no encuentra mezcla indígena o africana reciente entre ellos.

Para la historia de Montreal, el estudio no cierra el capítulo sobre las relaciones coloniales. Ofrece un relato más preciso de un cementerio y pide a historiadores, arqueólogos y al público reconsiderar qué omiten las historias de origen conocidas. El siguiente paso no es hacer una afirmación más amplia de lo que permiten los datos, sino conectar este registro genético cuidadosamente delimitado con la historia social más amplia del Quebec temprano.

Este artículo se basa en un reportaje de Live Science. Lea el artículo original.

Originally published on livescience.com