Reino Unido fija el rumbo para una nueva flota de artillería

El Reino Unido ha anunciado planes para adquirir 72 obuses autopropulsados RCH 155 en el marco de un contrato futuro valorado en cerca de 1.000 millones de libras, una medida que restauraría una capacidad de artillería de apoyo cercano a largo plazo para el Ejército británico y profundizaría la cooperación industrial con Alemania.

Según el Ministerio de Defensa británico, las primeras entregas está previsto que comiencen en 2028. El sistema combina una torreta de obús de 155 mm controlada a distancia con la plataforma blindada Boxer, creando un cañón móvil altamente automatizado diseñado para la guerra terrestre moderna y la interoperabilidad de la OTAN.

El anuncio resulta notable no solo por la magnitud del pedido, sino porque despeja una decisión que se había retrasado mientras el Plan de Inversión en Defensa del Reino Unido seguía sin terminar. Con ese cuello de botella aliviado, el programa parece encaminado a convertirse en uno de los grandes esfuerzos de modernización del Ejército británico de la próxima década.

Qué aporta el RCH 155

El Ministerio de Defensa afirma que la nueva plataforma puede disparar ocho proyectiles por minuto y alcanzar objetivos a distancias de hasta 70 kilómetros. También destaca la automatización del sistema. La torreta puede ser operada desde el compartimento protegido de la tripulación por solo dos soldados, con controles avanzados diseñados para reducir la carga de trabajo y acelerar su empleo.

Esas características encajan con una tendencia más amplia en la adquisición de artillería: mayor alcance, menor carga para la tripulación y una operación digital más rápida. La artillería sigue siendo central en los conflictos de alta intensidad, pero los ejércitos buscan cada vez más sistemas que puedan aportar potencia de fuego al tiempo que mejoran la supervivencia y la movilidad.

El Reino Unido se está incorporando a ese modelo. El RCH 155 no solo promete capacidad de sustitución, sino también un concepto operativo más moderno que la artillería tubular heredada.

Cubrir un vacío de capacidad tras el AS90

La adquisición también aborda una carencia específica británica. El Reino Unido carece de una solución de artillería de apoyo cercano duradera a largo plazo desde que transfirió sistemas AS90 a Ucrania en 2023. El sistema Archer de Suecia seguirá sirviendo como opción interina hasta que el RCH 155 entre en servicio.

Ese contexto importa. El reciente rearme europeo no ha estado marcado solo por la planificación futura, sino también por las consecuencias inmediatas de la ayuda militar a Ucrania. En el caso británico, reemplazar sistemas donados mientras se moderniza al mismo tiempo se ha convertido en un reto central de contratación.

El RCH 155 parece diseñado para responder a ambas necesidades a la vez: restablecer la capacidad de artillería de masas y hacerlo con una plataforma orientada a los requisitos futuros del campo de batalla.

Un programa internacional e industrial

El Ministerio de Defensa indicó que el acuerdo se formalizará a través de la Organización para la Cooperación Conjunta en Materia de Armamento, u OCCAR, en nombre del Ejército británico, con ARTEC, una empresa conjunta en la que participan KNDS y Rheinmetall. Esa estructura sitúa la compra de lleno dentro de la arquitectura europea de contratación colaborativa en defensa.

La participación industrial dentro del Reino Unido también es central en el anuncio. La planta de producción de gran calibre de Rheinmetall en Telford fabricará elementos del sistema de armas RCH 155, incluidos el cañón, la recámara, los sistemas de retroceso y los muñones. El acero británico se suministrará a través de Sheffield Forgemasters. El módulo de conducción Boxer, incluidos chasis, motor y transmisión, se fabricará en KNDS UK en Stockport.

Ese alcance le da al programa una dimensión industrial nacional que va más allá de la simple importación. Vincula la compra de artillería con empleo, capacidad de producción y sostenimiento a largo plazo dentro del Reino Unido, todo lo cual se ha convertido en un rasgo políticamente importante de las grandes adquisiciones de defensa.

Parte de una alineación más amplia entre Reino Unido y Alemania

El Ministerio de Defensa describió el programa como un esfuerzo conjunto entre los ejércitos británico y alemán y lo vinculó al acuerdo Trinity House alcanzado por ambos países en 2024. Ese lenguaje sugiere que el RCH 155 no pretende ser solo una compra de armas, sino también una expresión práctica de una relación bilateral de defensa más profunda.

Para la OTAN, eso importa. La estandarización y la cooperación industrial transfronteriza pueden mejorar la logística, el entrenamiento y la planificación operativa. Para Reino Unido y Alemania, además, señala que la modernización terrestre se está convirtiendo en un proyecto estratégico compartido, y no en una serie de programas nacionales aislados.

El RCH 155 se sitúa así en la intersección de varias prioridades: reconstruir la artillería, aumentar la automatización, apoyar a la industria nacional y estrechar la cooperación europea en defensa.

Por qué destaca este pedido

La artillería ha resurgido como uno de los sistemas definitorios de la planificación de defensa europea. La decisión británica refleja esa realidad. Al comprometerse con 72 plataformas y vincular el programa al apoyo industrial y la formación, Reino Unido no está haciendo una compra simbólica. Está sentando las bases de una futura fuerza de artillería.

Las preguntas que quedan son principalmente de ejecución: formalización del contrato, ritmo de producción, integración y si las entregas de 2028 se cumplirán. Pero estratégicamente, la dirección ya es más clara. El Ejército británico se mueve hacia una capacidad de artillería más automatizada, de mayor alcance y anclada en la asociación europea y la fabricación nacional.

  • El Reino Unido planea adquirir 72 obuses RCH 155 en virtud de un contrato futuro valorado en cerca de 1.000 millones de libras.
  • Las primeras entregas están previstas para comenzar en 2028.
  • El sistema puede disparar ocho proyectiles por minuto a distancias de hasta 70 kilómetros.
  • La producción contará con instalaciones en Telford, Sheffield y Stockport.

Este artículo se basa en un reportaje de Breaking Defense. Leer el artículo original.

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