La Fuerza Aérea dice que el programa B-52 ha encontrado una base más firme

Después de años de retrasos y aumento de costos, la Fuerza Aérea de Estados Unidos dice que su esfuerzo por modernizar el B-52 Stratofortress ahora está sobre una base más estable. William Bailey, quien desempeña las funciones del ejecutivo de adquisiciones de la Fuerza Aérea, dijo a los legisladores que, tras profundizar en el programa con funcionarios del gobierno y de la industria, cree que tanto los costos como el calendario se han estabilizado.

Esa declaración es importante porque la renovación del B-52 es uno de los esfuerzos de sostenimiento más visibles del servicio. El bombardero ya tiene décadas de servicio, pero la Fuerza Aérea pretende mantener 76 aeronaves en vuelo al menos hasta la década de 2050. Para lograrlo, necesita dos grandes mejoras que lo sostengan: un reemplazo completo de motores y un nuevo radar.

El problema de costos ha sido real

El esfuerzo de reemplazo de motores, conocido formalmente como Commercial Engine Replacement Program, sustituirá los ocho envejecidos motores Pratt and Whitney TF33 del avión por Rolls-Royce F130. Funcionarios de la Fuerza Aérea dijeron en 2024 que el programa costaría alrededor de 15.000 millones de dólares, frente a una estimación anterior de 12.500 millones.

El calendario también se movió en la dirección equivocada. Según evaluaciones de la Government Accountability Office citadas en el texto fuente, la capacidad operativa inicial objetivo se retrasó unos tres años hasta 2033. Sin embargo, a principios de este mes, la Fuerza Aérea dijo que el esfuerzo de motores había superado una revisión crítica de diseño, un hito que allana el camino para la modificación de aeronaves y las pruebas de vuelo.

El esfuerzo de radar ha enfrentado problemas similares. El año pasado, los funcionarios revelaron que la mejora provocó una brecha de costos Nunn-McCurdy, una señal formal de que los costos de un programa de defensa han aumentado lo suficiente como para exigir un escrutinio mayor. Un miembro del Congreso dijo que eso se tradujo en un aumento del 17 por ciento en el costo por unidad. Aunque la Fuerza Aérea dijo que aún no disponía de una estimación final, proyecciones anteriores situaban el programa de radar en unos 3.300 millones de dólares, alrededor de 1.000 millones por encima de niveles previos.

La entrada en servicio del nuevo radar ahora se espera para 2030, también unos tres años más tarde de lo previsto antes.

Por qué son tan altas las apuestas

Estas mejoras no son refinamientos opcionales. Son lo que hace plausible el plan a largo plazo de la Fuerza Aérea para el B-52. Los motores están pensados para mejorar la fiabilidad y el sostenimiento durante décadas de servicio adicional. El radar es fundamental para mantener el avión relevante en un entorno operativo cambiante. Sin ambos, extender la vida del bombardero sería mucho más difícil de justificar.

El programa también se sigue de cerca por su escala. Solo el reemplazo de motores se sitúa en las decenas de miles de millones de dólares. Los miembros del Congreso dejaron claro que el control de costos sigue siendo tanto un asunto político como técnico. El representante Clay Higgins subrayó directamente esa preocupación, señalando que los legisladores están vigilando el dinero con cuidado y preferirían financiar la cantidad correcta por adelantado antes que absorber sobrecostes después.

Estabilizado no significa terminado

El testimonio de Bailey es alentador para el servicio, pero debe leerse con cautela. Decir que un programa se ha estabilizado no es lo mismo que decir que sus riesgos han desaparecido. La Fuerza Aérea no proporcionó cifras actualizadas de costos y calendario a tiempo para su publicación, según el informe fuente. Eso deja abierta la pregunta de si las mejoras recientes de gestión resistirán a través de las pruebas, la integración y la puesta en servicio.

Las dos mejoras principales están lideradas por Boeing, lo que significa que el desempeño industrial de un único contratista principal sigue siendo central para el futuro del bombardero. Cualquier nuevo problema técnico en las pruebas, presión en la cadena de suministro o requerimiento de rediseño podría reactivar las mismas presiones que provocaron los sobrecostes anteriores.

Un bombardero de larga vida necesita sistemas modernos

El B-52 es una aeronave inusual en la planificación de defensa moderna: una plataforma antigua que la Fuerza Aérea todavía considera esencial. La lógica está bastante clara. El servicio está persiguiendo una futura fuerza de dos bombarderos construida en torno al B-21 Raider, ya en producción, y una flota revitalizada de B-52. Esa estrategia solo funciona si la aeronave más antigua sigue siendo fiable y creíble durante décadas más.

Por ahora, el mensaje de la Fuerza Aérea es que el esfuerzo de modernización ya no está derivando. El Congreso probablemente querrá pruebas más contundentes. Los próximos hitos, especialmente las pruebas de vuelo y las nuevas referencias de costos, determinarán si la estabilización se convierte en una ejecución sostenida o si resulta ser solo una recuperación temporal.

Este artículo se basa en un reportaje de Breaking Defense. Leer el artículo original.

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