Los servicios buscan producción, no solo inventario
La Marina y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos están examinando si pueden obtener un mayor uso operativo de su flota anfibia sin tener que esperar años a que se construyan más buques. Los mandos superiores dicen que una respuesta posible es rediseñar el propio ciclo de generación de fuerza, sustituyendo el modelo actual por un marco más largo que podría respaldar dos despliegues dentro de un solo ciclo de preparación.
La discusión refleja un problema práctico. El Departamento de la Marina está obligado a mantener al menos 31 buques anfibios, pero los líderes de los servicios han sostenido repetidamente que la demanda supera lo que la flota actual puede sostener cómodamente. Construir más cascos lleva mucho tiempo. Mientras tanto, los servicios buscan eficiencias que permitan que los buques que ya tienen pasen menos tiempo atrapados en tareas administrativas y de entrenamiento, y más tiempo disponibles para operaciones.
Esa es la lógica de la revisión que ahora está en marcha. El almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales, dijo que el objetivo es reducir las fases del ciclo que no contribuyen de manera significativa a la preparación para el despliegue. En términos simples, la pregunta es si la Marina puede obtener más trabajo útil de cada buque antes de que el ciclo se reinicie.
Por qué se cuestiona el modelo de 36 meses
Hoy, los buques anfibios operan bajo un Plan Optimizado de Respuesta de la Flota de 36 meses, diseñado para acomodar mantenimiento, entrenamiento y despliegues de unos siete meses. En la práctica, los líderes sugieren que, una vez completado todo el proceso, ese ritmo se acerca más a los 40 meses.
Caudle dijo que los servicios están explorando si un ciclo más largo podría ser más eficiente en conjunto. En lugar de producir un despliegue cada 36 a 40 meses, un modelo más cercano a 50 a 52 meses podría permitir dos despliegues en un solo ciclo. Ese enfoque no crearía mágicamente más buques, pero podría aumentar la disponibilidad efectiva si se comprime el tiempo entre despliegues.
El argumento de fondo es sencillo: si grandes partes del actual proceso de generación de fuerza aportan poco valor, preservarlas por costumbre tiene un costo de preparación. Extender el ciclo y utilizarlo con más intensidad podría producir una mayor presencia desplegable con la misma flota.
Los líderes del Cuerpo de Marines están claramente alineados con esa visión. El teniente general Jay Bargeron dijo que los servicios están evaluando varias opciones de generación de fuerza, incluido un modelo de 56 meses. El hecho de que ambos servicios navales estén discutiendo públicamente alternativas sugiere que la revisión es algo más que un ejercicio teórico.
La preparación y la demanda están chocando
Los buques anfibios son fundamentales para una de las formaciones de respuesta a crisis más flexibles del ejército. Un Grupo de Preparación Anfibia típico incluye un buque de asalto, un buque de desembarco y un buque de apoyo que transporta una Unidad Expedicionaria de Marines embarcada de al menos 2.200 marines. Juntos, forman la estructura ARG-MEU en la que el Cuerpo de Marines se apoya para presencia avanzada, respuesta a contingencias y operaciones marítimas.
El Cuerpo aspira a mantener una presencia global de 3,0 ARG-MEU. Según el informe original, actualmente hay tres ARG-MEU desplegados, pero la demanda de los comandantes combatientes sigue siendo mayor de lo que los servicios pueden satisfacer con facilidad. Esa brecha entre requisito y oferta es central en el replanteamiento actual.
Cuando los líderes hablan de cambiar el ciclo de preparación, están respondiendo a una presión persistente. Si los comandantes necesitan más presencia anfibia de la que la flota actual puede generar bajo el modelo vigente, entonces un rediseño de la generación de fuerza se convierte en una de las pocas palancas disponibles a corto plazo. Es más barato y rápido que adquirir nuevos buques, aunque conlleva sus propios riesgos.
La Junta de Preparación de la Fuerza Anfibia añade urgencia
El momento no es accidental. En marzo, la Marina y el Cuerpo de Marines lanzaron la Junta de Preparación de la Fuerza Anfibia para abordar problemas de preparación de larga data y ayudar a determinar cuántos buques son realmente necesarios. Ese organismo aporta una estructura más formal a la revisión actual y sugiere que los servicios no solo buscan soluciones anecdóticas, sino un marco más amplio para gestionar la flota.
El trabajo de la junta importa porque los problemas de preparación anfibia rara vez son causados por un solo factor. Los retrasos de mantenimiento, las exigencias de entrenamiento, los calendarios de despliegue y las limitaciones de la base industrial se entrecruzan. Un nuevo ciclo solo puede mejorar la producción si esos sistemas circundantes pueden respaldarlo. Alargar los despliegues o comprimir las fases no desplegadas sin corregir los cuellos de botella de mantenimiento correría el riesgo de desplazar la presión en lugar de resolverla.
Por eso la discusión es notable: el liderazgo parece creer que hay suficiente ineficiencia en el proceso actual como para que un modelo rediseñado pueda desbloquear ganancias reales sin limitarse a agotar más rápido a buques y tripulaciones.
La compensación que los servicios tendrán que gestionar
Los ciclos de preparación más largos, combinados con múltiples despliegues, pueden ofrecer un mejor uso de la flota, pero también plantearán preguntas sobre el desgaste de los buques, la previsibilidad para marineros y marines, y la capacidad de mantener el mantenimiento según lo previsto. El material original no presenta un modelo final, y esa cautela es apropiada. Los servicios están evaluando opciones, no anunciando un reemplazo ya decidido.
Aun así, la dirección está clara. La Marina y el Cuerpo de Marines parecen menos interesados en preservar una estructura familiar de 36 meses que en construir una que refleje mejor la demanda operativa y la dura realidad de una flota limitada. Si un ciclo de 50 a 56 meses puede reducir gastos generales repetitivos y producir más despliegues por buque, los líderes podrían considerar que el intercambio vale la pena.
La importancia más amplia es que la reforma de la preparación se está convirtiendo en un sustituto del crecimiento de fuerza. En un entorno en el que los buques nuevos tardan años y los presupuestos afrontan presiones competidoras, el rediseño organizativo se convierte en una de las pocas herramientas disponibles para ampliar la capacidad utilizable.
Una prueba práctica para la estrategia anfibia
Este debate, en última instancia, trata de si el proceso puede compensar parcialmente la escasez. Los servicios saben que necesitan buques anfibios; también saben que no pueden resolver todas las carencias comprándolos rápidamente. La revisión del ciclo de preparación es un intento de estrechar esa brecha mediante el diseño operativo.
Si los líderes pueden demostrar que dos despliegues dentro de un ciclo más largo generan una presencia más efectiva sin costos de preparación inaceptables, la flota anfibia podría obtener un impulso de corto plazo en relevancia y disponibilidad. Si no, la revisión reforzará la conclusión más difícil que ya conocen los planificadores de la Marina y del Cuerpo de Marines: no existe un sustituto duradero para una capacidad suficiente.
- La Marina y el Cuerpo de Marines están revisando si los buques anfibios deberían pasar del actual ciclo de preparación de 36 meses.
- Los líderes dicen que un modelo más largo, de 50 a 56 meses, podría permitir dos despliegues dentro de un ciclo.
- El esfuerzo está ligado a preocupaciones más amplias sobre la preparación y a la demanda persistente de despliegues ARG-MEU en todo el mundo.
Este artículo se basa en información de Breaking Defense. Leer el artículo original.
Originally published on breakingdefense.com








