El Cuerpo de Marines está planificando en torno a los sistemas no tripulados, no tratándolos como un complemento
Funcionarios del Cuerpo de Marines de Estados Unidos dijeron esta semana que los drones están llamados a cambiar la forma en que opera el servicio, con aeronaves no tripuladas en desarrollo tanto para apoyo a cazas como para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Hablando en la conferencia Modern Day Marine en Washington, los funcionarios describieron un futuro en el que los sistemas no tripulados pasan a formar parte de las funciones centrales de aviación y sensores, en lugar de ser capacidades de nicho.
El foco a corto plazo es un esfuerzo de los Marines para desplegar drones acompañantes para aeronaves de combate. El coronel Richard Rusnok, del Cunningham Group, dijo que el servicio espera poner hardware en manos de las tropas antes de que termine la década, con pruebas operativas a cargo del escuadrón VMX-1 que comenzarían alrededor de 2029.
La primera fase se centra en el equipo XQ-58 Valkyrie
A principios de este año, el Cuerpo de Marines seleccionó el XQ-58 Valkyrie de Kratos como parte de un equipo liderado por Northrop Grumman para la primera fase de su iniciativa Collaborative Combat Aircraft, conocida como Marine Air-Ground Task Force Uncrewed Expeditionary Tactical Aircraft, o MUX TACAIR.
Según Rusnok, los Marines están trabajando ahora con contratistas para adaptar la aeronave al despegue y aterrizaje convencionales mediante la incorporación de tren de aterrizaje. En los próximos años, el servicio planea pruebas de desarrollo para verificar que la aeronave sea segura y eficaz en esa configuración, al tiempo que integra los sistemas de misión antes de pasar a los hitos de prueba operativa.
Un modelo distinto de combate aéreo
El Cuerpo de Marines espera que estas aeronaves colaborativas operen junto a cazas tripulados, de forma similar a los esfuerzos paralelos en marcha en la Fuerza Aérea y la Marina. El concepto es sencillo, pero estratégicamente importante: las aeronaves no tripuladas podrían llevar misiles adicionales, albergar sensores extra o ayudar a mejorar la conciencia situacional en el campo de batalla, al tiempo que reducen la dependencia de plataformas tripuladas más costosas.
Eso hace que el programa sea más que un experimento de adquisición. Forma parte de un esfuerzo más amplio por reequilibrar costo, riesgo y alcance en futuras operaciones aéreas. Una aeronave no tripulada más barata que pueda ampliar la carga de armas o el alcance de sensores de un caza cambia la forma en que los comandantes pueden distribuir capacidades en entornos disputados.
Los funcionarios enmarcan el cambio en términos históricos
Rusnok describió el esfuerzo como la apertura de “un ámbito completamente nuevo en la aviación de los Marines”, comparando su posible impacto con la introducción de aeronaves de ala rotatoria en la flota en la década de 1950. La comparación es contundente, pero refleja con qué seriedad están tratando los líderes de los Marines las implicaciones operativas de la aviación no tripulada.
El calendario también sugiere que el Cuerpo intenta equilibrar ambición con cautela. Los funcionarios destacaron el progreso incremental, comenzando en pequeño y avanzando mediante pruebas en lugar de pasar directamente a un despliegue amplio.
ISR podría ser la otra gran área de cambio
Más allá del apoyo a cazas, los funcionarios de los Marines también señalaron los sistemas no tripulados como una forma de remodelar el trabajo de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. El mayor Michael Zbonack dijo que los drones podrían reducir la dependencia del servicio de arreglos de vigilancia propiedad de contratistas y operados por ellos.
Eso importa porque ISR es una de las necesidades militares más persistentes y que más recursos consume. Si el Cuerpo puede trasladar parte de esa carga a sus propios sistemas no tripulados, obtendría un control más directo sobre la recopilación, la capacidad de respuesta y el diseño de misiones. El material fuente no explica el concepto final, pero la intención es clara: los Marines están explorando si las plataformas no tripuladas pueden cubrir misiones que a menudo han sido externalizadas.
Por qué esto es más que otra historia de drones
Las organizaciones militares llevan años hablando de los sistemas no tripulados, pero lo que destaca aquí es su extensión a varios conjuntos de misiones. La misma discusión de la conferencia vinculó a las aeronaves no tripuladas tanto con el trabajo en equipo aéreo de alto nivel como con el trabajo diario de vigilancia. Esa combinación sugiere que el Cuerpo de Marines no persigue un solo programa de drones de forma aislada. Está adaptando conceptos operativos en toda la fuerza.
El énfasis en el despegue y aterrizaje convencionales para el esfuerzo basado en el XQ-58 también resulta revelador. Sugiere que los Marines están intentando adaptar nuevas aeronaves a patrones operativos prácticos en lugar de tratarlas solo como plataformas experimentales. La integración, no la demostración, parece ser el objetivo real.
El siguiente hito es demostrarlo en pruebas
Por ahora, el programa sigue en fase de desarrollo. Los próximos años se centrarán en la seguridad de vuelo, los sistemas de misión y los hitos necesarios para respaldar pruebas operativas alrededor de 2029. Eso deja tiempo para problemas técnicos, cambios de diseño o ajustes doctrinales.
Aun así, la dirección es inequívoca. Los líderes de los Marines describen los sistemas no tripulados como una parte fundamental de la aviación de combate y la vigilancia del futuro. Si las pruebas planificadas se mantienen según lo previsto, el Cuerpo podría entrar en la próxima década con drones que no solo apoyen las operaciones en los márgenes, sino que ayuden a definir cómo se llevan a cabo esas operaciones.
Este artículo está basado en la cobertura de Breaking Defense. Leer el artículo original.
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