El Ejército reanuda un esfuerzo prolongado de sustitución de artillería

El Ejército de EE. UU. ha seleccionado a Hanwha Defense USA para proporcionar obuses autopropulsados prototipo para su programa Mobile Tactical Cannon, marcando un nuevo paso en un esfuerzo de modernización que se ha estancado repetidamente durante las dos últimas décadas. Según el acuerdo, Hanwha entregará seis sistemas prototipo, con la opción de otros 12, lo que dará al Ejército una nueva plataforma para probar mientras busca una vía de reemplazo para las antiguas flotas de artillería.

El servicio indicó que los soldados utilizarán los prototipos en experimentos operativos diseñados para medir el rendimiento, la fiabilidad y la capacidad de apoyo en condiciones de combate realistas. Estas pruebas están destinadas a generar la evidencia que los líderes superiores necesitan antes de decidir si desplegar un nuevo sistema de forma más amplia y de qué manera hacerlo.

El valor potencial del contrato podría alcanzar los 233 millones de dólares, según el anuncio del Ejército citado en el material de origen. Aunque eso no equivale a una decisión de producción, sí muestra que el Ejército está dispuesto a invertir dinero real para llevar el programa más allá de las discusiones conceptuales y hacia la evaluación de hardware.

Por qué importa la elección

La propuesta de Hanwha se basa en la plataforma K9 con ruedas. La familia K9 ya es ampliamente conocida a nivel internacional, y Hanwha Aerospace ha ampliado su presencia global en los últimos años mediante acuerdos con países como Finlandia, Rumanía, Noruega y Polonia. Ese historial en el extranjero no garantiza una victoria en EE. UU. más allá de la fase de prototipo, pero ofrece al Ejército un sistema con un historial operativo visible en lugar de un diseño puramente sobre el papel.

El interés del Ejército llega en un momento en que los fuegos móviles se han convertido en una prioridad más marcada. La artillería sigue siendo central en la guerra terrestre, pero los sistemas heredados del servicio presentan una mezcla difícil de antigüedad, límites de movilidad y restricciones de modernización. El esfuerzo Mobile Tactical Cannon pretende abordar eso identificando una plataforma autopropulsada más ágil capaz de reemplazar tanto los sistemas remolcados como los de orugas que están ahora en servicio.

En términos prácticos, el Ejército busca un sucesor para el M777 remolcado y el M109A7 autopropulsado. La familia M109 se remonta a décadas atrás y, aunque ha sido actualizada repetidamente, sus raíces originales se extienden hasta la década de 1960. El M777, por su parte, ofrece otro conjunto de compensaciones centradas en la movilidad remolcada más que en la velocidad y la integración de un sistema autopropulsado.

Los experimentos operativos preceden a cualquier decisión de despliegue

El Ejército fue explícito en que los prototipos se utilizarán primero para experimentación dirigida por soldados y no para una compra inmediata. Esa distinción importa. El servicio quiere datos sobre cómo funcionan los sistemas, lo fácil que es mantenerlos y cómo pueden sostenerse en el terreno. Esos factores a menudo determinan si un arma puede pasar de una demostración prometedora a un programa de adquisición duradero.

Al estructurar el esfuerzo en torno a prototipos y experimentos, el Ejército también intenta evitar comprometerse demasiado pronto con una plataforma antes de contar con suficiente evidencia. Esa es una lección notable de intentos de modernización anteriores, muchos de los cuales consumieron años de trabajo y una financiación considerable antes de colapsar por riesgo técnico, cambios de prioridades o ambos.

El Ejército dijo que la información recopilada en esos experimentos influirá directamente en las decisiones de los líderes superiores. En otras palabras, este contrato inicia una fase de competencia que debe basarse en la retroalimentación operativa y no solo en las afirmaciones de los contratistas.

El Ejército ha seleccionado el obús móvil K9 de Hanwha Defense para su competencia de modernización. (foto de Hanwha Defense)
El Ejército ha seleccionado el obús móvil K9 de Hanwha Defense para su competencia de modernización. (foto de Hanwha Defense)

Una competencia repleta que se redujo a un solo proveedor de prototipos

Hanwha no ganó por defecto. La competencia incluía varios otros equipos y sistemas. Elbit America, trabajando con Anduril y Oshkosh Defense, ofreció la plataforma SIGMA. Leonardo DRS y KNDS presentaron una variante de Caesar. Rheinmetall ofreció su Remote Controlled Howitzer 155 mm, y BAE Systems propuso Archer a través de su filial en Estados Unidos.

Esa lista subraya lo relevante que es el programa. Un futuro reemplazo de la artillería del Ejército es el tipo de oportunidad que atrae a un amplio grupo de grandes empresas de defensa con sistemas internacionales consolidados. El hecho de que Hanwha saliera de ese campo para obtener el contrato de prototipo es significativo tanto para la compañía como para el mercado de artillería estadounidense en general.

Hanwha Defense USA también está poniendo en marcha una planta de producción de obuses en Opelika, Alabama, destinada a funcionar como sitio de integración y pruebas. Esa huella industrial local podría volverse más importante si el programa avanza más allá de los experimentos y entra en decisiones de adquisición de mayor escala.

La sombra de fracasos anteriores

Ninguna historia de modernización de artillería del Ejército está completa sin la historia que la acompaña. El servicio ha pasado años intentando reemplazar o adelantarse a sus obuses autopropulsados existentes, solo para ver fracasar un esfuerzo tras otro. El XM2001 Crusader fue cancelado en 2002. El Non-Line-of-Sight Cannon fue posteriormente descartado como parte del colapso más amplio del programa Future Combat Systems.

Más recientemente, el Ejército impulsó internamente el programa Extended Range Cannon Artillery, o ERCA. Ese proyecto se centró en un Paladin M109A7 modificado con un tubo de cañón mucho más largo, destinado a llevar proyectiles de 155 mm a unos 70 kilómetros. Pero en 2024 el Ejército detuvo el trabajo tras surgir problemas técnicos durante pruebas de fuego real, incluido un desgaste excesivo del cañón.

Esa historia explica por qué el nuevo programa se sigue tan de cerca. No es solo otro aviso de contratación. Es el intento más reciente de resolver un requisito que el Ejército ha tenido dificultades para cerrar durante décadas. Cualquier avance se juzgará frente al trasfondo de ambiciones anteriores que nunca llegaron a entrar en servicio.

Qué significa esto a continuación

La selección del K9 con ruedas de Hanwha para el trabajo de prototipos no resuelve el futuro de la artillería del Ejército, pero sí le da al servicio una vía concreta para avanzar después de años de contratiempos. La siguiente fase dependerá de si los sistemas rinden bien en experimentos realistas con soldados y de si demuestran la fiabilidad y capacidad de apoyo que los esfuerzos anteriores no lograron ofrecer.

Si los prototipos tienen éxito, el programa podría moldear no solo la futura fuerza de cañones del Ejército, sino también la base industrial estadounidense que la respalda. Si se quedan cortos, el servicio podría encontrarse una vez más buscando una respuesta a un requisito que intenta resolver desde principios de la década de 2000.

Por ahora, la conclusión más clara es que el Ejército ha pasado de la aspiración al hardware. Después de décadas de falsos comienzos, eso por sí solo ya es un desarrollo notable.

Este artículo se basa en información de Breaking Defense. Leer el artículo original.

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