Algunos de los primeros defensores de una idea audaz de biología sintética la están reconsiderando
Pocas ideas captan a la vez la ambición y la inquietud de la biotecnología moderna como la vida espejo. El concepto es sencillo de describir y extraordinariamente difícil de llevar a la práctica: crear microbios construidos a partir de versiones en espejo de las moléculas fundamentales que utiliza la vida ordinaria. Las proteínas, los azúcares, los lípidos, el ADN y el ARN de los organismos conocidos tienen una quiralidad, o “mano”, específica. Un organismo en espejo se torcería hacia el lado contrario.
Para los investigadores reunidos en un taller de la National Science Foundation en 2019, esa posibilidad parecía al principio exactamente el tipo de ciencia difícil y de alto rendimiento que valía la pena explorar. MIT Technology Review informa que los biólogos sintéticos y los especialistas en ética presentes en la reunión vieron el esfuerzo como una vía para obtener nuevos conocimientos sobre cómo pueden diseñarse las células y sobre cómo pudo haber surgido la vida. También prometía beneficios prácticos. Los microbios espejo podrían servir como fábricas biológicas de moléculas espejo que apoyaran nuevos medicamentos, quizá conservando funciones útiles y evitando respuestas inmunitarias no deseadas.
El atractivo era global. Según el artículo, el grupo de la NSF recomendó financiar equipos de investigación para desarrollar herramientas y comenzar trabajos preliminares. La National Natural Science Foundation de China y el Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio de Alemania también financiaron grandes proyectos en biología espejo. Lo que comenzó como un desafío intelectualmente deslumbrante no era, por tanto, solo teoría. Se estaba convirtiendo en una verdadera trayectoria de investigación con respaldo internacional.


