Hay más personas con EM, pero la situación es compleja

Un titular que afirme que la esclerosis múltiple ha duplicado su prevalencia podría ser motivo de alarma. Pero una lectura cuidadosa de un nuevo estudio que siguió la enfermedad en Inglaterra durante dos décadas revela una historia más matizada, en la que el aparente aumento de los casos de EM refleja, en una parte importante, éxito más que fracaso. La prevalencia registrada de EM en Inglaterra aumentó aproximadamente un 6 por ciento al año entre 2000 y 2020, más que duplicándose durante el periodo de estudio. Los investigadores atribuyen este aumento principalmente a dos factores: unas capacidades diagnósticas mejoradas que están identificando casos que antes habrían pasado desapercibidos, y una mejora significativa en la supervivencia que hace que las personas con EM vivan más tiempo y, por tanto, permanezcan en el recuento de prevalencia.

Se trata de avances genuinamente alentadores insertados en una estadística que, de entrada, suena alarmante. Un mejor diagnóstico significa que más personas con EM reciben antes el tratamiento que necesitan, cuando las terapias modificadoras de la enfermedad son más eficaces. Una mayor supervivencia refleja tanto la mejora de la calidad de la atención de la EM como los beneficios del arsenal farmacológico en expansión de que disponen ahora los neurólogos para ralentizar la progresión de la enfermedad.

Entender la EM: una enfermedad del sistema inmunitario y del cerebro

La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario del cuerpo ataca la vaina de mielina, la cubierta protectora que rodea las fibras nerviosas del cerebro y la médula espinal. Esta desmielinización altera las señales eléctricas que transmiten los nervios, produciendo una amplia gama de síntomas neurológicos: alteraciones visuales, debilidad muscular, problemas de coordinación, fatiga, dificultades cognitivas y, en casos graves, parálisis. El curso de la enfermedad varía enormemente entre individuos. Algunas personas presentan un patrón remitente-recurrente con periodos de recuperación entre brotes. Otras tienen un curso progresivo con acumulación gradual de discapacidad.

La imprevisibilidad de la EM, sumada a su tendencia a afectar a las personas en sus décadas más productivas, con una edad media de diagnóstico en torno a los 30 años, la convierte en una de las afecciones neurológicas más importantes, tanto personal como económicamente, en el mundo desarrollado. El National Health Service de Inglaterra atiende a una población de pacientes que, según el nuevo estudio, ya asciende a cientos de miles y sigue creciendo.