La atención plena y la autocompasión podrían ayudar a las personas con síntomas premenstruales graves a desenvolverse mejor, según una investigación de psicólogos de SWPS University y Jagiellonian University. Los resultados señalan recursos psicológicos que podrían suavizar los efectos del estrés y los traumas pasados sobre los síntomas asociados al síndrome premenstrual (SPM) y al trastorno disfórico premenstrual (TDPM).

El SPM y el TDPM pueden incluir síntomas físicos y psicológicos durante la segunda fase del ciclo menstrual. Los cambios de ánimo, la fatiga, la dificultad para concentrarse, los dolores de cabeza y el dolor muscular pueden interferir con el trabajo, la educación, las relaciones y la calidad de vida. Los investigadores señalan que se estima que el SPM afecta a entre el 20% y el 30% de las personas menstruantes, mientras que el TDPM afecta aproximadamente al 3%-8%.

El estudio de recursos psicológicos protectores

El estudio fue realizado por Rachela Antosz-Rekucka, de SWPS University, y Katarzyna Prochwicz, de Jagiellonian University, y se publicó en Psychology and Psychotherapy: Theory, Research and Practice. Forma parte de un proyecto más amplio que investiga factores que podrían proteger frente al SPM y el TDPM.

En lugar de tratar los síntomas del ciclo menstrual como algo aislado de las circunstancias generales de una persona, los investigadores examinaron varios recursos posibles: el sentido de coherencia, las habilidades de atención plena y la autocompasión. Evaluaron cómo se relacionaban con los traumas pasados, el estrés percibido y los síntomas premenstruales comunicados.

La investigación incluyó a 228 participantes de entre 18 y 52 años. Se les preguntó por experiencias previas de síntomas premenstruales. Después, una parte del grupo registró sus síntomas durante dos ciclos menstruales, lo que permitió comparar las experiencias comunicadas con el seguimiento basado en el ciclo.

El estrés no afecta a todas las personas de la misma manera

El hallazgo central no fue que la atención plena o la autocompasión eliminen los síntomas premenstruales. Más bien, los resultados sugieren que niveles más altos de ciertos recursos psicológicos pueden moderar la relación perjudicial del estrés y el trauma con la gravedad de los síntomas relacionados con el ciclo.

La distinción es importante. El estrés y las experiencias difíciles del pasado no se presentan como causas simples y universales del SPM o el TDPM, y el estudio no demuestra que la práctica de la atención plena pueda sustituir la evaluación o el tratamiento clínico. Su aportación consiste en identificar actitudes y habilidades que podrían asociarse con un mejor funcionamiento ante síntomas graves.

La atención plena suele consistir en prestar atención a la experiencia presente, mientras que la autocompasión describe una actitud más amable y menos punitiva hacia uno mismo. Ante síntomas cíclicos perturbadores, estos enfoques podrían ayudar a responder a la fatiga, el dolor, los problemas de concentración o los cambios de ánimo sin añadir otra capa de autocrítica.

Por qué importan los resultados

Los trastornos premenstruales pueden ser disruptivos precisamente porque sus síntomas reaparecen mientras continúan las responsabilidades habituales. Una persona puede tener que trabajar, estudiar, mantener relaciones y tomar decisiones durante periodos marcados por el malestar físico y la tensión psicológica. Por ello, investigar los factores que favorecen el funcionamiento puede ser útil aunque no prometa una cura única.

El nuevo estudio también pone de relieve una brecha de investigación. Los autores afirman que los factores psicológicos que protegen contra los síntomas premenstruales graves no han sido estudiados a fondo. Identificarlos podría orientar futuras investigaciones sobre apoyo, prevención e intervenciones para personas cuyos síntomas afectan considerablemente su vida diaria.

Por ahora, el estudio respalda una conclusión prudente: las personas que comunicaron mayores niveles de atención plena y autocompasión parecían contar con recursos capaces de reducir los efectos negativos del estrés y el trauma sobre la gravedad de los síntomas relacionados con el ciclo menstrual. Se necesita más investigación para saber cómo funcionan estas relaciones, para quién son más relevantes y si determinadas intervenciones pueden mejorar los resultados de forma fiable.

Un complemento, no un sustituto, de la atención médica

Los resultados deben interpretarse con especial cuidado porque el SPM y el TDPM abarcan distintos grados de gravedad. Los síntomas que afectan al trabajo, los estudios, las relaciones o la calidad de vida merecen atención. Una asociación entre recursos psicológicos y gravedad de los síntomas no debe interpretarse como una atribución de responsabilidad a la persona que experimenta una condición médica o psicológica.

En cambio, el trabajo añade otra dimensión a la comprensión de la salud premenstrual. Además de los síntomas físicos y emocionales, los investigadores estudian las condiciones que pueden hacerlos más difíciles de manejar y los recursos internos que pueden ayudar a conservar el funcionamiento cotidiano.

A medida que avance la evidencia, la atención plena y la autocompasión podrían convertirse en componentes útiles de un apoyo más amplio para los síntomas premenstruales graves. La investigación actual no resuelve la cuestión, pero aporta pruebas de que la manera en que las personas se relacionan con el estrés y consigo mismas puede influir en la carga que generan esos síntomas.

Este artículo se basa en información de Medical Xpress. Lea el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com