Una importante expansión de los datos de salud del mundo real

El ecosistema de investigación de Estados Unidos sumó esta semana un nuevo y notable recurso de datos con la publicación del conjunto de datos de wearables del programa All of Us Research en Nature Medicine. Según el artículo, el conjunto de datos contiene información de Fitbit de más de 59.000 participantes a lo largo de 14 años, incluidas más de 39 millones de observaciones de pasos y 31 millones de observaciones de sueño. Casi la mitad de los participantes con datos de Fitbit también aportaron historiales clínicos electrónicos, mediciones físicas, genómica y datos de encuestas.

Esta combinación hace que el lanzamiento sea más que una gran colección de lecturas procedentes de dispositivos de consumo. Crea un conjunto de datos multimodal que puede vincular señales conductuales y fisiológicas cotidianas con resultados clínicos, contexto demográfico y datos moleculares. Para los investigadores que estudian biomarcadores digitales, sueño, ejercicio, riesgo de enfermedades crónicas y salud de la población, el alcance es significativo.

Por qué importa este conjunto de datos

Desde hace tiempo, los wearables se consideran una forma de llevar la investigación médica más allá de las instantáneas tomadas durante las visitas a la clínica. Los dispositivos pueden capturar información continua y del mundo real sobre movimiento, sueño y comportamiento a lo largo del tiempo. Pero muchos conjuntos de datos de wearables tienen una gran debilidad: a menudo están sesgados hacia poblaciones con más probabilidades de comprar y usar estos dispositivos, por lo general grupos más acomodados y menos diversos.

El artículo de All of Us aborda explícitamente ese problema. Los autores presentan este recurso como uno de los mayores conjuntos de datos de tecnología de salud digital, y de mayor riqueza demográfica, reunidos hasta la fecha. La misión del programa ha sido construir una cohorte de investigación que refleje mejor a las poblaciones históricamente infrarrepresentadas en la investigación biomédica. Si el componente de wearables tiene éxito en esos términos, podría ayudar a reducir una de las brechas más persistentes de la medicina digital: la desconexión entre quién genera los datos y quién se supone que debe beneficiarse de las conclusiones resultantes.