La política de electrificación se cruza con la estrategia energética del hogar
El plan de electrificación más reciente de Francia coloca a las bombas de calor en el centro de la transición de la vivienda, con el gobierno fijando el objetivo de un millón de instalaciones por año para 2030 y buscando eliminar de forma permanente las calderas de gas en las viviendas nuevas. En apariencia, se trata de una política de calefacción. En la práctica, también podría convertirse en un impulso importante para la energía solar residencial.
La razón es sencilla. Las bombas de calor aumentan el consumo eléctrico de los hogares y reducen el uso directo de combustibles fósiles. A medida que más viviendas electrifican su calefacción, también puede aumentar el valor de producir energía in situ, especialmente cuando se combina con expectativas de menores costes operativos y financiación favorable.
PV Magazine plantea esto como un desarrollo potencialmente beneficioso para el sector fotovoltaico residencial francés, y la conexión es lógica. La electrificación no solo cambia la tecnología de uso final. También modifica la economía de todo el sistema energético del hogar.
Lo que Francia está planeando
El plan, presentado la semana pasada por el primer ministro Sebastien Lecornu, sitúa a las bombas de calor como instrumento central de la descarbonización de los edificios. El gobierno aspira a desplegar un millón de unidades al año en los hogares franceses para 2030, con el objetivo declarado de reducir a la mitad los costes de calefacción.
La dirección va más allá de las viviendas unifamiliares. En los edificios multifamiliares, la ambición es eliminar la calefacción de gas y gasóleo para 2050. Para respaldar el despliegue, el gobierno ha reservado inicialmente 200 millones de euros.
La ministra delegada de Energía, Maud Bregeon, también propuso un modelo de arrendamiento para las bombas de calor, que se combinaría con un apoyo más fuerte a través del programa MaPrimeRenov’ y los certificados de ahorro energético. Según el informe, el aumento de las subvenciones podría llegar a 2.000 euros, dentro de un tope global de 12.000 a 14.000 euros, con la intención de garantizar un retorno de la inversión en tres años.




