BYU-Hawaii amplía un proyecto energético del campus con el objetivo de cobertura total

La Universidad Brigham Young-Hawaii está entrando en la segunda fase de un proyecto solar y de baterías que pretende abastecer con generación solar prácticamente toda la demanda eléctrica del campus. Según el material de origen suministrado, la nueva ampliación está diseñada no solo para cubrir las necesidades de la universidad, sino también para enviar electricidad excedente al Polynesian Cultural Center y al templo Laie Hawaii. Eso convierte el proyecto en un esfuerzo de descarbonización del campus con una huella comunitaria más amplia, en lugar de una simple mejora de instalaciones.

La siguiente fase de construcción lleva el proyecto más allá de las instalaciones en tejados. La universidad está añadiendo un sistema solar montado en suelo al suroeste del campus y marquesinas solares en un área de estacionamiento cerca del PCC Pacific Theater. El diseño importa porque muestra cómo las instituciones con capacidad limitada en los tejados aún pueden seguir estrategias de alto aprovechamiento solar utilizando terrenos abiertos e infraestructura de aparcamiento. Para campus, hospitales y sedes cívicas, esa combinación de arrays en suelo y marquesinas es cada vez más importante a medida que aumenta la demanda eléctrica y la planificación de resiliencia se vuelve más urgente.

El proyecto también incluye un sistema de respaldo con baterías dimensionado para cobertura de emergencia. El informe proporcionado señala que se espera que el sistema suministre la electricidad necesaria durante cinco días en un escenario de apagón. En términos prácticos, eso lleva la instalación más allá de un sistema solar estándar de ahorro de costos y la sitúa en el ámbito de la planificación de continuidad operativa. En redes isleñas, donde la importación de combustibles y las interrupciones meteorológicas pueden complicar la fiabilidad eléctrica, el respaldo de larga duración puede ser tan estratégico como la propia generación renovable.

La fase dos se apoya en trabajos que comenzaron en 2022. La primera fase instaló tres sistemas solares en tejados, cinco marquesinas solares para coches y 7 megavatios-hora de respaldo con baterías. Según el texto de origen, ese despliegue anterior ya cubría el 39 por ciento de las necesidades eléctricas de la universidad. Por ello, la fase siguiente representa un salto sustancial, llevando al campus desde una contribución renovable grande pero parcial hacia un suministro propio casi completo.

El proyecto también refleja una realidad energética más amplia en Hawái. El estado ha sido durante mucho tiempo uno de los primeros y más visibles adoptantes de las energías renovables distribuidas porque enfrenta altos costos de electricidad e incentivos fuertes para reducir la dependencia de combustibles importados. Un campus que puede funcionar principalmente con energía solar generada localmente demuestra cómo las instituciones en mercados eléctricos de alto costo pueden avanzar más rápido que muchos de sus pares del continente. También ofrece un caso de prueba para combinar descarbonización, resiliencia e infraestructura visible para el público en un solo programa.

Lo que más destaca es que el proyecto se plantea en torno a la cobertura operativa, no al simbolismo. El objetivo no es simplemente añadir otra instalación de energía limpia a un folleto de sostenibilidad. Es cubrir toda la demanda eléctrica del campus, proporcionar energía excedente a instituciones cercanas y mantener servicios críticos mediante almacenamiento en baterías cuando la red esté bajo presión. Ese es un estándar más exigente, y es el que define cada vez más las transiciones energéticas institucionales serias.

Por qué importa

  • La segunda fase pretende llevar al campus del uso parcial de energía solar a una cobertura eléctrica prácticamente total.
  • Los arrays montados en suelo y las marquesinas de estacionamiento amplían la capacidad solar más allá de los tejados.
  • El respaldo con baterías se presenta como una herramienta de resiliencia, y se espera que el proyecto sostenga operaciones durante hasta cinco días en una emergencia.
  • Se espera que la generación excedente abastezca a instituciones comunitarias cercanas, extendiendo el impacto del proyecto más allá del campus.

Si la ampliación funciona como se describe, BYU-Hawaii ofrecerá un ejemplo claro de cómo una institución relativamente compacta puede combinar generación, almacenamiento y diseño del sitio para acercarse a una cobertura eléctrica totalmente renovable. Ese es un hito notable para la estrategia energética de un campus y una señal útil para otras organizaciones que intentan convertir sus metas climáticas en infraestructura que realmente cambie cómo se produce y utiliza la energía a diario.

Este artículo se basa en reportajes de CleanTechnica. Leer el artículo original.

Originally published on cleantechnica.com