El Nuevo Plan a Largo Plazo de Duke Energy Prioriza los Centros de Datos sobre los Clientes Residenciales

Duke Energy ha publicado su último plan energético a largo plazo, un documento que describe la estrategia de la empresa de servicios públicos para satisfacer la demanda futura de electricidad en las Carolinas. El plan, dado a conocer el viernes pasado, propone la construcción de dos plantas adicionales de gas natural y la extensión de las costosas operaciones de las plantas de carbón. Según la empresa, estas medidas son necesarias para acomodar un aumento en la demanda de los centros de datos, que son grandes consumidores de electricidad. Sin embargo, el plan ha recibido duras críticas por parte de grupos ambientalistas y de defensa del consumidor, quienes argumentan que coloca los intereses de las empresas tecnológicas ricas por encima de los de los residentes comunes y las pequeñas empresas.

El Sierra Club, una prominente organización ambientalista, ha expresado su oposición al plan. En un comunicado, Paul Black, organizador principal de campañas del Sierra Club en Carolina del Sur, expresó la frustración de muchos residentes: "La gente está enojada porque nuestras facturas siguen pagando las ganancias récord de Duke y su costosa infraestructura energética contaminante destinada a servir a los centros de datos". Enfatizó la necesidad de que la Comisión de Servicios Públicos de Carolina del Sur (PSC) implemente salvaguardas sólidas de protección al consumidor, señalando que "las empresas más ricas del mundo deberían pagar completamente por su costo de servicio".

La Naturaleza Especulativa de la Demanda de los Centros de Datos

Central a la controversia es la naturaleza especulativa de la demanda de los centros de datos que Duke Energy cita como justificación para sus nuevas inversiones. La empresa reporta tener 8,000 megavatios (MW) de demanda de 43 grandes clientes de carga en "desarrollo avanzado". Además, enumera 6,000 MW de demanda en su "canal de desarrollo", que describe como en las "etapas iniciales del proceso". Crucialmente, estas cifras incluyen proyectos que aún no han firmado contratos con la empresa. Sin embargo, Duke Energy planea construir nuevas plantas de energía basándose en esta demanda incierta, una medida que los críticos dicen que transfiere el riesgo financiero a los contribuyentes.

Esta planificación especulativa es particularmente preocupante cuando se yuxtapone con las tendencias en la demanda residencial y minorista. Según los propios datos de Duke Energy, la demanda de energía del crecimiento residencial ha disminuido del 1.9 por ciento al 1.3 por ciento, mientras que la demanda minorista ha caído del 1.8 por ciento al 1.2 por ciento. En otras palabras, la empresa está duplicando su apuesta por la infraestructura de combustibles fósiles para los centros de datos en un momento en que la demanda tradicional se está desacelerando. Esto plantea preguntas sobre la prudencia de tales inversiones y si finalmente cargarán a los consumidores con facturas más altas por plantas subutilizadas.

Protecciones al Consumidor: Una Salvaguarda Necesaria

El Sierra Club ha abogado durante mucho tiempo por tarifas de carga grande y otras protecciones para los clientes en Carolina del Sur. La Comisión de Servicios Públicos tiene un expediente abierto sobre clientes de carga grande, donde puede agregar protecciones al consumidor para mitigar los impactos de los centros de datos. El Sierra Club ha presentado comentarios en este expediente, instando a la comisión a adoptar medidas que aseguren que los centros de datos paguen su parte justa de los costos de la red y que los clientes residenciales y de pequeñas empresas no queden subsidiando la infraestructura necesaria para servirlos.

Tales protecciones podrían incluir estructuras de tarifas que requieran que los clientes de carga grande asuman el costo total de la nueva generación y transmisión, así como disposiciones que limiten la capacidad de las empresas de servicios públicos de transferir sobrecostos a los contribuyentes cautivos. Sin estas salvaguardas, existe un peligro real de que los residentes y las pequeñas empresas vean aumentar sus facturas de electricidad para financiar proyectos que benefician principalmente a un puñado de gigantes tecnológicos.

Las Compensaciones Ambientales y Económicas

El plan de Duke Energy también representa un paso atrás significativo en términos ambientales. La empresa tiene la oportunidad de realizar inversiones serias en energía solar y almacenamiento de baterías, que son cada vez más competitivas en costos y pueden implementarse más rápidamente que las plantas de energía tradicionales. Sin embargo, la dependencia del plan en nuevas plantas de gas y la extensión de las operaciones de carbón socava cualquier progreso en energía limpia. Esto es particularmente preocupante dada la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y transitar hacia un futuro energético sostenible.

Desde una perspectiva económica, el plan también puede ser miope. Los costos decrecientes de la energía renovable y el almacenamiento significan que las inversiones en infraestructura de combustibles fósiles corren el riesgo de convertirse en activos varados en las próximas décadas. Al fijar el carbón y el gas, Duke Energy puede estar comprometiendo a sus clientes a costos más altos a largo plazo, incluso cuando las alternativas más limpias se vuelven más asequibles.

Lo que Está en Juego para los Residentes de Carolina del Sur

Para los residentes de Carolina del Sur, lo que está en juego es alto. El estado ha visto facturas de electricidad en aumento en los últimos años, y muchos hogares luchan por pagar los servicios básicos. La perspectiva de nuevos aumentos para financiar la infraestructura de los centros de datos es profundamente preocupante. Las pequeñas empresas también son vulnerables; operan con márgenes reducidos y no pueden absorber aumentos significativos en los costos de energía sin trasladarlos a los consumidores o recortar empleos.

El llamado del Sierra Club a protecciones al consumidor no es solo sobre justicia; se trata de asegurar que la transición energética beneficie a todos, no solo a los ricos y poderosos. Al responsabilizar a Duke Energy y exigir que los centros de datos paguen su parte justa, la PSC puede ayudar a crear un sistema energético más equitativo y sostenible.

Conclusión: Un Llamado a la Acción para la Comisión de Servicios Públicos

Mientras la Comisión de Servicios Públicos considera el plan a largo plazo de Duke Energy, debe sopesar los intereses de todas las partes interesadas. La naturaleza especulativa de la demanda de los centros de datos, las tendencias decrecientes en la demanda residencial y minorista, y las consecuencias ambientales de la nueva infraestructura de combustibles fósiles apuntan a la necesidad de precaución. La comisión debería adoptar fuertes protecciones al consumidor ahora, antes de que los contribuyentes queden atrapados en décadas de costos más altos por proyectos energéticos innecesarios y contaminantes.

El Sierra Club y otros defensores están presionando por un futuro donde la energía limpia sirva al bien público, no solo a las ganancias corporativas. La PSC tiene la autoridad para dar forma a ese futuro. Debería usarla sabiamente.

Este artículo se basa en un informe de CleanTechnica. Lea el artículo original.

Originally published on cleantechnica.com