Un sistema pequeño con una gran tarea
Los sistemas de respiración del cárter no están entre las partes más visibles de un motor, pero sí son de las más importantes para la fiabilidad y el control de emisiones. En los motores diésel modernos, su papel es especialmente crítico porque la combustión diésel produce condiciones de funcionamiento que aumentan el blow-by y elevan las consecuencias de una presión del cárter no controlada.
Como explicó Jalopnik, el cárter es la parte inferior sellada de un motor que alberga el cigüeñal, el componente que convierte el movimiento ascendente y descendente de los pistones en salida rotacional. Durante el funcionamiento normal, una pequeña cantidad de combustible y gases de combustión inevitablemente se filtra más allá de los aros del pistón y entra en el cárter. A esto se le conoce como blow-by.
Esos gases no llegan solos. Transportan subproductos de la combustión y combustible no quemado, y si se les permite acumularse dentro del cárter, la presión interna aumenta. Una vez que esa presión se acumula, puede empujar el aceite a través de retenes y juntas, contribuyendo a fugas, contaminación, pérdidas de eficiencia y problemas de emisiones.
De ventilar a recircular
Los motores antiguos resolvían el problema de forma rudimentaria, ventilando esos gases directamente a la atmósfera. Eso cambió después de que las normas de emisiones introducidas en la década de 1960 impulsaran a los fabricantes a adoptar sistemas que devuelven los vapores del cárter al flujo de admisión para que se quemen de nuevo. El resultado es un proceso más limpio y controlado: la presión se gestiona internamente en lugar de liberarse como contaminante directo.
Por eso los vehículos modernos usan sistemas cerrados de ventilación del cárter. Estos sistemas ya son estándar no porque sean una mejora opcional, sino porque el funcionamiento del motor depende de evitar que el cárter se convierta en un depósito presurizado de vapores cargados de aceite y residuos de combustión.
Ese principio general también se aplica a los motores de gasolina, pero los diésel imponen exigencias más severas. Jalopnik señaló que los diésel usan relaciones de compresión más altas para encender el combustible sin bujías. Esas relaciones más altas pueden producir un blow-by mayor, lo que a su vez hace que una ventilación eficaz del cárter sea especialmente importante.




