Una motocicleta con tracción total sigue siendo extraña, y ese es precisamente el punto
En un mercado del transporte lleno de innovación impulsada por software, algunas de las ideas de ingeniería más duraderas siguen siendo obstinadamente mecánicas. La motocicleta Rokon es un buen ejemplo. Construida en torno a un sistema patentado de tracción en dos ruedas, la máquina ha pasado décadas ocupando un nicho que la mayoría de los fabricantes de motocicletas convencionales ha ignorado: una moto de producción diseñada menos como una máquina recreativa para senderos y más como una herramienta motorizada para terrenos difíciles.
Según el texto fuente proporcionado, el origen de Rokon se remonta a una idea concebida por Charlie Fehn en 1958 y sigue fabricándose en New Hampshire. Su propósito no es la velocidad. Es la tracción, la simplicidad y la utilidad en lugares donde una motocicleta normal tendría dificultades.
Eso por sí solo la hace inusual. La tracción en dos ruedas es un lenguaje común en coches y camiones, pero en motocicletas sigue siendo una rareza. Las razones son claras: complejidad, peso, retos de dirección y demanda limitada. Rokon existe porque asume esas concesiones al servicio de un perfil de misión muy diferente.
Cómo funciona la transmisión
El texto fuente describe un sistema casi desafiante por lo analógico que resulta. La potencia empieza con un motor montado en el centro, normalmente una unidad monocilíndrica Kohler de 208 cc, y pasa por un convertidor de par hacia un selector de marchas de tres velocidades. A partir de ahí, la transmisión se divide.
Una vía envía potencia hacia atrás mediante una transmisión por cadena convencional. Otra se extiende hacia delante por un eje hasta la pipa de dirección, donde una junta universal y una caja de engranajes cónicos redirigen el par hacia la rueda delantera mediante una segunda cadena. El resultado es tracción en ambas ruedas sin depender de electrónica, trucos hidráulicos ni un sistema moderno de control de tracción.
Esta configuración ayuda a explicar por qué el texto fuente describe a Rokon como capaz de subir una pendiente de 60 grados. La máquina está hecha para agarre a baja velocidad, no para precisión de manejo ni velocidad de autopista.
El problema clave: las motocicletas giran de forma distinta a los coches
Impulsar ambas ruedas de una motocicleta no es tan simple como duplicar un concepto de tracción total en un vehículo más pequeño. En un giro, la rueda delantera sigue un recorrido más largo que la trasera. Si ambas ruedas fueran forzadas a girar a la misma velocidad bajo potencia, la moto se bloquearía, resbalaría o se calaría.
La respuesta de Rokon es un embrague de rueda libre. El texto proporcionado explica que esto permite que la rueda delantera gire más rápido que la trasera al tomar curvas, rodando libremente en el giro mientras la trasera sigue empujando la máquina hacia delante. Es una solución ingeniosa a un problema geométrico que, de otro modo, haría mucho menos utilizable la tracción mecánica delantera.
Esa concesión de ingeniería captura la filosofía de Rokon. En lugar de intentar que la motocicleta se comporte como cualquier otra, acepta un entorno operativo especializado y resuelve solo los problemas necesarios para seguir funcionando dentro de él.
Características utilitarias que resultarían extrañas en cualquier otro contexto
Las propias ruedas forman parte de esa identidad funcional. El texto fuente señala que Rokon usa neumáticos grandes de baja presión montados sobre ruedas de tambor de aluminio huecas de 12 pulgadas. Esas ruedas no son solo componentes estructurales. Pueden dejarse vacías para proporcionar suficiente flotabilidad a la motocicleta de 218 libras y hacerla flotar, o llenarse con hasta 2,5 galones de combustible o agua por rueda.
Eso es una decisión de diseño poco común bajo cualquier estándar, pero tiene sentido para una máquina pensada para trabajos remotos, caza, gestión de terrenos o viajes por zonas remotas. El combustible adicional a bordo amplía la autonomía sin necesidad de recipientes externos. Las ruedas con flotabilidad convierten los cruces de agua de un gran peligro en un problema logístico más manejable.
El resto del chasis sigue la misma lógica. El texto fuente indica que, como Rokon está pensado para operar a velocidades de arrastre, la suspensión es mínima. Los modelos antiguos usaban una parte trasera rígida, apoyándose en el asiento con muelle y en neumáticos sobredimensionados de 3 psi para absorber las irregularidades del terreno. Es una solución rudimentaria para los estándares de una moto de alto rendimiento, pero esa comparación pasa por alto el objetivo. Rokon no persigue velocidad sobre terreno roto. Persigue avanzar sobre terreno roto.
Por qué el diseño sigue importando
Rokon es importante menos porque represente el futuro de las motocicletas y más porque muestra la persistencia de la ingeniería hecha a medida. La tecnología del transporte suele evolucionar hacia mayor capacidad y más comodidad. Rokon va en la dirección contraria. Reduce el caso de uso y optimiza en torno a él sin pedir disculpas.
Eso sirve como recordatorio útil de que la innovación no siempre consiste en digitalización o escala. A veces se trata de identificar una necesidad de nicho y construir a partir de principios básicos. En este caso, esos principios son la tracción, la simplicidad y la capacidad de sobrevivir en terrenos donde las motos, los ATV o los camiones normales pueden resultar menos prácticos.
También ayuda a explicar por qué las motocicletas de tracción en dos ruedas siguen siendo raras. Las ventajas son reales, pero también lo son las desventajas. Las piezas adicionales de la transmisión aumentan la complejidad y el peso. El comportamiento de la dirección se vuelve más difícil de gestionar. Para la mayoría de los conductores, el compromiso no merece la pena. Para el usuario objetivo de Rokon, ese compromiso es precisamente la razón de ser de la máquina.
Un superviviente de la ingeniería
Rokon no encaja con facilidad en las tendencias de producto contemporáneas. Es demasiado lenta para competir como motocicleta convencional, demasiado expuesta para sustituir a un ATV para muchos usuarios y demasiado especializada para convertirse en algo generalista. Sin embargo, esa misma incomodidad es la razón por la que sigue atrayendo atención. Resuelve un problema real con un mecanismo distintivo que sigue siendo poco común incluso después de décadas en producción.
En un sector que a menudo celebra los caballos de potencia máximos y las funciones definidas por software, Rokon destaca como un artefacto de transporte construido en torno a la entrega de par, el acceso al terreno y el ingenio mecánico. Eso la convierte menos en una curiosidad que en un ejemplo duradero de cómo una ingeniería de nicho puede sobrevivir a la moda.
Este artículo se basa en la cobertura de Jalopnik. Leer el artículo original.
Originally published on jalopnik.com







