Un mensaje de seguridad vial transmitido a través del horror corporal
Una campaña de concienciación australiana ha tomado un camino inusualmente gráfico para transmitir un mensaje de salud pública sobre la conducción. MyCar Tyre & Auto retapizó el interior de un Toyota Camry con piel humana simulada, completa con vello, venas y lunares, y luego diseñó el material para que se volviera rojo bajo la luz UV. El resultado, bautizado como “The Sunburnt Car”, pretende mostrar que pasar tiempo dentro de un vehículo no elimina la exposición a la radiación ultravioleta dañina.
La campaña parte de un malentendido público que resulta especialmente grave en Australia, donde la exposición a los rayos UV es intensa y las tasas de cáncer de piel se encuentran entre las más altas del mundo. Jalopnik cita un estudio que concluye que el 70% de los australianos cree erróneamente que está protegido del sol mientras se encuentra dentro de un coche. Toda la lógica de la campaña se basa en convertir esa falsa sensación de seguridad en algo imposible de ignorar.
Como objeto visual, el coche es deliberadamente perturbador. Pero la idea no es impactar por impactar. Es obligar a los conductores a reconsiderar el interior de un vehículo como un entorno de exposición y no como un refugio.
Por qué importa el mensaje
Según la fuente, las ventanas estándar de los vehículos no bloquean por completo todos los rayos UV dañinos, y el tintado de cristales solo reduce la exposición de manera limitada. Eso convierte conducir y viajar en coche en un escenario más silencioso, pero aún significativo, de exposición solar acumulada, especialmente en trayectos frecuentes o largos.
Por eso la campaña se sitúa en la intersección entre transporte y salud preventiva. Las conversaciones sobre seguridad vial suelen centrarse en choques, sistemas de retención, visibilidad y distracción. Esta iniciativa pone el foco en un riesgo más lento, menos visible, asociado al uso cotidiano del vehículo a lo largo del tiempo.
Ese marco más amplio resulta útil porque trata al coche no solo como un medio de movilidad, sino como un microentorno diario que influye en los resultados de salud. En países con alta intensidad UV, el diseño, el tipo de vidrio, el horario de las rutas y los hábitos de protección personal pueden afectar el riesgo.
La ejecución buscó ser técnicamente convincente
MyCar trabajó con ODD Studio, una empresa de prótesis y efectos de maquillaje ganadora de un Oscar y un BAFTA, para construir la instalación. La fuente dice que el equipo consultó a médicos para que la piel sintética resultara realista y reemplazó prácticamente todas las superficies tapizadas del interior por ese material similar a la dermis. La artesanía parece central para el impacto de la campaña: si la piel se viera falsamente artificial de una manera obvia, el mensaje sería más fácil de descartar.
La empresa también está distribuyendo “sun spot stickers” en sus locales de Australia. Estas pegatinas cambian de color cuando se exponen a la radiación UV, dando a los automovilistas una señal más simple y práctica sobre cuándo podrían necesitar una protección solar adicional.
En conjunto, la campaña y las pegatinas intentan modificar una suposición de comportamiento. La gente suele asociar el protector solar, la sombra y la precaución frente a los UV con la playa y el ocio al aire libre, no con los desplazamientos diarios. La campaña sostiene que esa distinción es engañosa.
El “Sunburnt Car” quizá sea recordado por sus imágenes grotescas, pero su tesis de fondo es sencilla y está respaldada por la fuente: estar dentro de un coche no significa estar completamente protegido del sol. En un lugar donde las tasas de melanoma ya son una gran preocupación de salud pública, esto es tanto una historia de transporte como médica.
Este artículo está basado en una cobertura de Jalopnik. Leer el artículo original.
Originally published on jalopnik.com


