La crisis de combustible en Cuba ha pasado del surtidor a la cola
La escasez de gasolina en Cuba se ha vuelto tan grave que el acceso al combustible se está racionando mediante una app, y algunos residentes esperan meses para tener la oportunidad de comprar solo una pequeña cantidad. El informe de Jalopnik describe a un país que opera con menos de la mitad de su suministro habitual de petróleo y utiliza un sistema llamado Ticket para gestionar las citas en las gasolineras.
El resultado es una escasez que no solo se ve en las colas de la calle, sino también en los atrasos digitales. El artículo dice que a los usuarios se les ha colocado en colas numeradas por decenas de miles, convirtiendo el acceso al combustible en una competencia administrativa tanto como en un problema de suministro.
Por qué se ha agravado la escasez
El informe vincula la crisis actual con las nuevas sanciones de EE. UU. impuestas por el presidente Trump en enero. Según el artículo, las sanciones aplicaron aranceles a productos procedentes de países que colaboran con Cuba en la entrega de petróleo. Las autoridades cubanas, dice el artículo, ven la medida como parte de un esfuerzo más amplio para presionar un cambio político.
Más allá del debate geopolítico, el efecto práctico descrito en la fuente es contundente. Cuba depende en gran medida del combustible importado y solo puede producir alrededor del 40 por ciento de lo que consume. Cuando las importaciones se reducen, tanto el transporte como la red eléctrica se resienten.
El artículo dice que la escasez ha contribuido a apagones de hasta 20 horas al día. Ese dato muestra por qué esto es algo más que una historia sobre automovilistas. La escasez de combustible se está extendiendo a infraestructuras básicas.
Cómo funciona el sistema Ticket
La respuesta de Cuba, según el informe, ha sido canalizar la demanda de combustible a través de una app móvil que asigna citas en gasolineras específicas. Pero el sistema nace limitado. Los usuarios solo pueden registrarse para una estación, y una estación puede tener aproximadamente 90 citas al día.
Eso significa que el éxito depende en parte de adivinar qué estación tendrá menor demanda. El informe dice que han surgido grupos de WhatsApp para ayudar a los usuarios a identificar lugares donde la cola podría ser más corta. Incluso así, la recompensa puede ser limitada. El artículo presenta la ganancia no como un tanque lleno, sino como una pequeña cantidad después de una larga espera.
Esa combinación de escasez, cuellos de botella digitales y resultado incierto da a la historia su verdadera fuerza. El Estado no solo ha racionado el combustible. Ha convertido el acceso al combustible en un proceso de colas supervisado en el que el tiempo, la información y la suerte importan.
Una historia de transporte con consecuencias más amplias
Las escaseces de esta magnitud afectan más que la movilidad individual. En un país donde el combustible es esencial para mover personas, mercancías y servicios, una interrupción prolongada agrava la fragilidad económica. Si los conductores no pueden conseguir gasolina de forma fiable, las rutinas de trabajo, las entregas de suministros y la actividad del mercado informal quedan bajo presión.
El artículo también subraya cómo el estrés energético remodela el comportamiento cotidiano. Los residentes no solo hacen cola antes. Se están adaptando a un sistema digital de racionamiento, coordinándose a través de aplicaciones de mensajería y planificando la posibilidad de que su turno aun así les deje muy poco.
Eso es señal de una profunda disfunción del suministro. Los mercados normales fluctúan. Los sistemas de crisis obligan a la gente a competir por citas.
Qué dice esto sobre la escasez moderna
La historia de Cuba es notable porque combina formas antiguas y nuevas de escasez. El problema de fondo es uno muy familiar: no hay suficiente combustible. Pero la capa de gestión es moderna, con registro en una app, posiciones en la cola y coordinación en línea determinando quién accede y cuándo.
Eso no hace que la crisis sea más eficiente en ningún sentido humano. Solo cambia la forma de esperar. En lugar de esperar solo en el surtidor, la gente ahora espera primero en el software y luego en la estación.
La fuente presentada describe un país donde la escasez de combustible se ha vuelto lo bastante sistémica como para distorsionar tanto el transporte como la vida diaria. Cuando unos pocos galones de gasolina exigen meses de paciencia digital, la escasez deja de ser una molestia temporal. Se convierte en una condición estructural.
- Se describe a Cuba como operando con menos de la mitad de su suministro normal de petróleo.
- La app Ticket se está utilizando para asignar citas en gasolineras.
- Algunos usuarios, según los informes, entran en colas de decenas de miles para acceder a cantidades limitadas de combustible.
- La escasez también está afectando a la red eléctrica, con apagones de hasta 20 horas al día.
Este artículo se basa en la cobertura de Jalopnik. Leer el artículo original.
Originally published on jalopnik.com







