La misión rideshare Transporter-18 de SpaceX transportó 130 cargas útiles hacia una órbita polar a bordo de un cohete Falcon 9 desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California. El vuelo reunió una amplia variedad de naves y demostraciones, incluido un prototipo de inteligencia artificial de Google, una carga para rastrear metano y laboratorios de fabricación farmacéutica.

La misión muestra el papel de los lanzamientos compartidos para dar acceso al espacio a muchas cargas pequeñas en un solo cohete. Transporter-18 fue diseñado para desplegar una gran colección de cargas de clientes en un perfil de misión de órbita heliosíncrona o polar.

Una misión abarrotada desde Vandenberg

El Falcon 9 despegó del Complejo de Lanzamiento Espacial 4 Este de Vandenberg con trayectoria hacia el sur. Las 130 cargas estaban programadas para desplegarse durante unos 11 minutos, a partir de aproximadamente 54 minutos después del despegue.

Según Spaceflight Now, el conjunto incluía un prototipo de centro de datos de IA de Google, un rastreador de metano y laboratorios farmacéuticos. La diversidad refleja cómo los pequeños satélites y los experimentos alojados se emplean para demostraciones tecnológicas junto con tareas de observación terrestre y comunicaciones.

Las misiones Transporter se organizan alrededor de esa diversidad. Una misma misión puede acomodar naves con distintos propietarios y objetivos si comparten una órbita de destino y una secuencia de despliegue compatibles, reduciendo la necesidad de contratar lanzamientos dedicados.

El propulsor B1082 vuelve para su vuelo número 25

El lanzamiento utilizó el propulsor Falcon 9 B1082, en su vuelo número 25. Antes de Transporter-18 había apoyado NROL-145, USSF-62, OneWeb Launch 20 y OneWeb Launch 21, además de 21 lotes de satélites Starlink.

Tras el ascenso, estaba previsto que aterrizara en Landing Zone 4. Spaceflight Now identificó la recuperación como el aterrizaje número 36 en ese lugar y el número 665 de un propulsor Falcon en total.

De los experimentos de IA al monitoreo ambiental

El manifiesto representa una amplia gama de aplicaciones: un prototipo de IA de Google, un sistema de seguimiento de metano y laboratorios de fabricación farmacéutica. En conjunto, muestran que un lanzamiento puede servir a experimentos, proyectos comerciales y sistemas de vigilancia muy distintos.

El despliegue es la siguiente fase clave

Que un Falcon 9 abandone la plataforma es solo el inicio. Cada satélite o experimento debe liberarse en el orden previsto, establecer contacto y comenzar su propia puesta en servicio. Transporter-18 marca así el comienzo de muchas misiones independientes.

Con 130 cargas rumbo a la órbita, el resultado más importante se medirá por lo que hagan después de separarse: si logran comunicarse, operar según lo previsto y convertir sus lanzamientos compactos en trabajo sostenido en el espacio.

Este artículo se basa en información de Spaceflight Now. Leer el artículo original.

Originally published on spaceflightnow.com