La seguridad contra incendios en la Luna puede no parecerse en nada a la de la Tierra

El fuego siempre ha sido uno de los peligros más temidos en el vuelo espacial tripulado. En la Luna, ese riesgo podría ser más difícil de predecir de lo que les gustaría a los planificadores de misiones. Un nuevo artículo de investigadores del Centro de Investigación Glenn de la NASA, el Centro Espacial Johnson y la Case Western Reserve University sostiene que los materiales considerados seguros según los estándares terrestres podrían comportarse de manera muy diferente en la superficie lunar.

La preocupación no es hipotética. Durante décadas, la NASA ha recurrido a una prueba conocida como NASA-STD-6001B para evaluar la inflamabilidad de los materiales para vuelo. El procedimiento estándar consiste en aplicar una llama de seis pulgadas a la parte inferior de una muestra montada en vertical. Si el material arde más de seis pulgadas hacia arriba o deja caer residuos en llamas, falla.

Esa prueba es útil, pero está basada en las condiciones de la Tierra. La Luna ofrece algo completamente distinto: menor gravedad, una dinámica de fluidos diferente y entornos operativos en los que el flujo de aire puede no comportarse de formas familiares. La nueva investigación sostiene que estas diferencias son lo bastante importantes como para justificar experimentos dedicados sobre fuego lunar antes de que las tripulaciones empiecen a depender de hábitats, trajes y equipos lejos de la Tierra.

Por qué el estándar actual es limitado

La debilidad de una prueba de inflamabilidad basada en la Tierra no es que esté mal diseñada. Es que la convección y la orientación funcionan de manera distinta fuera de la Tierra. Aquí, el aire caliente asciende, entra oxígeno fresco y las llamas se estiran de formas que las personas entienden intuitivamente. En microgravedad, esa estructura cambia. Las llamas pueden adoptar formas esféricas de movimiento lento en lugar de subir hacia arriba.

El texto de origen señala que en la Estación Espacial Internacional, las llamas no apuntan simplemente hacia arriba porque “arriba” y “abajo” no funcionan de la misma manera. En cambio, el fuego puede expandirse hacia afuera en bultos esféricos y depender en gran medida de los sistemas de ventilación para el flujo de oxígeno.

La Luna no es microgravedad, pero tampoco es la Tierra. Su gravedad reducida puede crear un comportamiento de combustión que los estándares existentes no capturan. Eso deja a los ingenieros con una brecha entre las suposiciones probadas y las condiciones reales de la misión.