El telescopio espacial James Webb de la NASA pudo haber captado una explosión estelar en el universo temprano apenas días después de que ocurriera, ofreciendo a los astrónomos una rara mirada a una posible supernova de una época en la que el cosmos aún era joven.

El transitorio, designado AT 2026abck, fue hallado en una galaxia con formación estelar y un corrimiento al rojo de 5,017. Las observaciones sugieren que Webb vio el fenómeno aproximadamente entre cuatro y diez días después de la explosión. Un artículo que describe el hallazgo fue publicado en el servidor de prepublicaciones arXiv el 29 de septiembre, por lo que el resultado sigue siendo preliminar.

Un objetivo cósmico difícil

Las supernovas muy distantes son difíciles de estudiar porque su luz se estira hasta longitudes de onda infrarrojas a medida que el universo se expande. Los instrumentos infrarrojos de Webb están diseñados para este régimen, lo que permite realizar sondeos en busca de fenómenos transitorios en galaxias con corrimientos al rojo de hasta aproximadamente 6.

Los investigadores han identificado más de 200 posibles fenómenos de supernova en galaxias anfitrionas con corrimientos al rojo de hasta alrededor de 6. Sin embargo, los candidatos más distantes suelen observarse solo una vez o unas pocas veces, lo que dificulta establecer su naturaleza y etapa evolutiva. Captar uno cerca del momento de su explosión es especialmente poco común.

Según el informe, más allá de un corrimiento al rojo de 5 solo se ha confirmado espectroscópicamente una supernova, y ese fenómeno se benefició de una importante magnificación gravitacional producida por un cúmulo de galaxias. AT 2026abck destaca porque su campo no está sometido a efectos de lente ni magnificado por una galaxia o un cúmulo.

Descubierta mediante observaciones repetidas

La candidata surgió de NEXUS, un programa Treasury de Webb que vuelve a observar la misma región del cielo aproximadamente cada dos meses. El 28 de mayo de 2026, la ubicación indicada no mostraba ninguna fuente correspondiente. Observaciones posteriores revelaron el transitorio.

Este enfoque de sondeo repetido es crucial para detectar objetos que cambian rápidamente. Una sola imagen profunda puede revelar galaxias distantes, pero varias visitas permiten a los astrónomos distinguir una nueva fuente transitoria del fondo estable de galaxias lejanas.

El telescopio James Webb capta una posible explosión estelar del universo temprano apenas días después de que ocurriera
Imagen en falso color NIRCam F115W+F200W+F356W alrededor de AT 2026abck. La cruz blanca marca la posición de AT 2026abck y el círculo blanco muestra un radio de 3″ a su alrededor. Se indican los corrimientos al rojo de las galaxias brillantes cercanas. Crédito: Ming-Yang Zhuang et al., arXiv (2026). DOI: https://doi.org/10.48550/arXiv.2609.38373

El corrimiento al rojo comunicado sitúa a la galaxia anfitriona en una época en la que las galaxias eran más jóvenes, formaban estrellas activamente y, en general, tenían menos metales que muchos sistemas cercanos. Las supernovas en estos entornos pueden ayudar a los investigadores a estudiar cómo nacieron y murieron las estrellas masivas bajo condiciones distintas de las del universo moderno.

Qué significaría una confirmación

AT 2026abck se describe como una posible supernova, no como una supernova confirmada. Establecer su clasificación dependerá de análisis continuos y observaciones de seguimiento. No obstante, su detección temprana demuestra el tipo de astronomía de dominio temporal que Webb puede apoyar cuando observa repetidamente campos extragalácticos profundos.

Si se confirma, el fenómeno aportaría pruebas de que las supernovas muy distantes y sin lente gravitacional pueden descubrirse lo bastante pronto como para estudiar su evolución. Estas observaciones también podrían contribuir a medir la historia cósmica de la formación estelar, ya que las tasas de supernovas ofrecen una indicación independiente de la frecuencia con que se formaron estrellas masivas y terminaron sus vidas.

La candidata, por sí sola, no resuelve las cuestiones más amplias sobre las poblaciones estelares tempranas. Pero ilustra cómo la sensibilidad infrarroja de Webb y las observaciones repetidas de sondeo empiezan a abrir una ventana más directa a los fenómenos transitorios del universo joven.

Una señal temprana prometedora

Por ahora, el resultado debe considerarse una detección intrigante basada en una prepublicación, no una clasificación definitiva. Su mayor importancia reside en el momento y la distancia: una posible muerte estelar observada pocos días después de la erupción en una galaxia con un corrimiento al rojo de 5,017, sin el impulso observacional de una lente gravitacional.

A medida que programas como NEXUS acumulen nuevas épocas de observación, los astrónomos tendrán más oportunidades de encontrar y caracterizar explosiones distantes. Cada fenómeno bien observado puede ayudar a transformar descubrimientos aislados en una imagen más clara de cómo evolucionaron las estrellas y las galaxias en los primeros capítulos del universo.

Este artículo se basa en un reportaje de Phys.org. Leer el artículo original.

Originally published on phys.org