Un ave migratoria diseñada para algo más que migrar

El chotacabras europeo realiza cada año un extraordinario viaje entre Europa y el sur de África, pero la migración es solo una parte de su vida aérea. Por la noche, el ave caza insectos en vuelo, una tarea que exige capacidades muy diferentes: reducir la velocidad, girar bruscamente y mantener el control a baja velocidad.

Una nueva investigación de la Universidad de Lund muestra que esas exigencias contrapuestas son visibles en la mecánica de vuelo del chotacabras. El estudio, publicado en PLOS Biology, describe unas alas que parecen ser un compromiso, más que una solución diseñada exclusivamente para viajar largas distancias de forma eficiente.

La conclusión cuestiona una suposición habitual sobre las aves migratorias. Puede resultar tentador imaginar a un migrante de larga distancia como un animal optimizado sobre todo para un vuelo sostenido y económico. Sin embargo, el chotacabras también debe ser un cazador nocturno ágil. Sus alas tienen que cumplir ambas funciones.

Pruebas de vuelo en un túnel de viento

Los investigadores estudiaron chotacabras volando a distintas velocidades en un túnel de viento y midieron el flujo de aire detrás de ellos. Esto permitió examinar cómo generaban sustentación y empuje en todo su rango de vuelo, en lugar de inferir su rendimiento únicamente a partir de la forma de las alas.

Los resultados apuntan a un coste asociado con las anchas puntas de las alas. Es probable que esas puntas sean útiles cuando el ave vuela despacio, algo importante durante la caza de insectos y las maniobras. Pero, a medida que aumenta la velocidad, el estudio constató que la producción de sustentación se vuelve menos eficiente.

Christoffer Johansson, profesor asociado de la Universidad de Lund, describió el resultado como una prueba de que existen exigencias aerodinámicas contrapuestas. El chotacabras puede volar despacio y maniobrar mientras caza, pero esa capacidad va acompañada de una menor eficiencia en la generación de sustentación a velocidades altas.

Las alas del chotacabras revelan un equilibrio entre cazar despacio y viajar lejos
Los investigadores estudiaron la técnica de vuelo de los chotacabras en un túnel de viento. Crédito: Anders Hedenström

Lo importante no es que el ave esté mal adaptada. Más bien, el estudio sugiere que la adaptación se reparte entre varias necesidades. Un ala puede tener éxito porque funciona adecuadamente, o incluso de forma excepcional, en varias tareas que orientan su diseño en direcciones distintas.

Por qué importa el vuelo lento

Para un ave que captura insectos al vuelo durante la noche, el control a baja velocidad no es una característica secundaria. El animal debe mantenerse en el aire mientras responde a sus presas y cambia de dirección. Las puntas anchas de las alas pueden ayudar a sostener ese tipo de vuelo, aunque la misma configuración no produzca la sustentación más eficiente al aumentar la velocidad.

La migración añade otra exigencia. El chotacabras europeo recorre enormes distancias entre sus zonas de reproducción y de invernada, por lo que su cuerpo y sus alas también deben permitir un desplazamiento sostenido. El nuevo trabajo presenta la tensión aparente entre esas funciones como un compromiso biológico.

Estos compromisos son fundamentales para la evolución. Un animal no se diseña desde cero para un único entorno; arrastra las consecuencias de todas las tareas que afectan a su supervivencia y reproducción. En el caso del chotacabras, la necesidad de cazar lentamente y maniobrar con precisión parece reflejarse en el funcionamiento de sus alas cuando vuela más rápido.

Los resultados también dejan claro por qué una sola medida, como la distancia migratoria, no puede explicar por completo la forma de las alas de un ave. El rendimiento en vuelo depende de lo que el animal hace durante toda su vida, incluidas las velocidades que utiliza y las maniobras que debe realizar mientras se alimenta.

Un batido ascendente activo

Los investigadores hicieron una segunda observación inesperada: el chotacabras genera empuje mientras sus alas se mueven hacia arriba. En muchas descripciones del vuelo de las aves, el batido descendente recibe la mayor atención porque se asocia con la generación de fuerza. El estudio de Lund indica que el batido ascendente también puede contribuir activamente a la propulsión de esta ave.

Hasta ahora, el empuje activo durante el batido ascendente se había asociado principalmente con murciélagos e insectos, no con aves. Johansson afirmó que el resultado sugiere que soluciones aerodinámicas similares pueden aparecer en animales muy diferentes.

Las alas del chotacabras revelan un equilibrio entre cazar despacio y viajar lejos
Un chotacabras en vuelo. Crédito: Universidad de Lund

Esta convergencia es relevante porque murciélagos, insectos y aves no comparten las mismas estructuras alares. Aun así, su vuelo puede estar condicionado por restricciones físicas comparables. La investigación sugiere que el batido ascendente no tiene por qué ser únicamente pasivo ni dedicarse solo a generar sustentación. Puede utilizarse para producir empuje cuando las alas no pueden plegarse demasiado.

En el chotacabras, esto podría ser especialmente relevante dada la forma de sus alas y su necesidad de realizar tareas de vuelo variadas. El estudio no reduce el movimiento del animal a un simple batido de potencia seguido de un batido de recuperación. En cambio, identifica una contribución más continua a lo largo del ciclo de batido.

Una lección para la tecnología de vuelo

El trabajo tiene implicaciones que van más allá de la biología de las aves. Los ingenieros que desarrollan robots voladores suelen enfrentarse al mismo problema general: un vehículo puede necesitar desplazarse eficientemente y, al mismo tiempo, mantenerse suspendido, reducir la velocidad, girar u operar en espacios confinados. Los diseños que destacan en una tarea pueden perder rendimiento en otra.

El chotacabras ofrece un ejemplo natural de un sistema que opera dentro de esas limitaciones. Sus alas no representan una respuesta idealizada para una sola velocidad o una sola misión. Reflejan un equilibrio funcional entre el vuelo de caza lento y maniobrable y el desplazamiento a larga distancia.

Ese equilibrio es el descubrimiento central. La migración del chotacabras europeo sigue siendo extraordinaria, pero sus alas no pueden entenderse únicamente como un equipo para un viaje continental. También son las herramientas de un cazador, y los costes aerodinámicos de esa versatilidad se hacen visibles cuando el ave vuela más rápido.

Al medir el flujo de aire de aves vivas en condiciones controladas, el equipo de Lund ha aportado pruebas de que el compromiso es tanto mecánico como anatómico. El vuelo del chotacabras no está definido por un único punto óptimo, sino por aquello que el ave debe ser capaz de hacer.

Este artículo se basa en un reportaje de Phys.org. Leer el artículo original.

Originally published on phys.org