Una forma más precisa de clasificar las fases cuánticas

Físicos de la University of Illinois Urbana-Champaign han desarrollado un marco para mejorar la clasificación de fases cuánticas de la materia en sistemas abiertos y fuera del equilibrio. El trabajo, publicado en Physical Review X, aborda una dificultad persistente: los sistemas que interactúan con su entorno pueden mostrar comportamientos que los métodos creados para sistemas cuánticos aislados no captan adecuadamente.

El resultado es un conjunto de reglas de estabilidad capaz de distinguir fases que un método anterior podría considerar equivalentes. La diferencia importa porque clasificar una fase no es solo ponerle nombre: es el lenguaje para identificar comportamientos cuánticos fundamentalmente distintos, saber cuáles resisten perturbaciones y evaluar cuáles podrían servir para futuras tecnologías cuánticas.

Por qué es difícil ordenar las fases cuánticas

Las fases cotidianas de la materia suelen reconocerse mediante la simetría. Los líquidos son, en términos generales, similares vistos desde distintas direcciones, mientras que los cristales solo presentan simetría a lo largo de ciertos ejes. Esta visión, asociada al trabajo de Lev Landau en la década de 1930, ha sido muy eficaz para describir materiales conocidos, imanes y superconductores.

Pero la simetría no explica todas las fases. Desde la década de 1980, los físicos han establecido que también se necesita la topología para describir algunos estados cuánticos. La topología se centra en propiedades globales robustas, no en detalles locales, y ayuda a explicar por qué ciertos comportamientos cuánticos permanecen estables aunque un material cambie ligeramente.

Los investigadores han avanzado mucho aplicando estas ideas a sistemas cerrados y aislados. Los sistemas abiertos plantean otro problema: intercambian información o energía con un entorno y a menudo se alejan del equilibrio. Esas condiciones pueden producir comportamientos que no encajan bien en herramientas diseñadas para materia estática y aislada.

Classifying non-equilibrium phases of matter
El profesor de Física de Illinois Jong Yeon Lee (segundo por la derecha) posa con miembros de su grupo en el Anthony J. Leggett Institute for Condensed Matter Theory de Urbana. Crédito: The Grainger College of Engineering at the University of Illinois Urbana-Champaign

La estabilidad se convierte en la prueba clave

El marco del equipo de Illinois generaliza principios usados en sistemas cerrados al entorno abierto y fuera del equilibrio. Su contribución central es preguntar si una fase aparente sigue siendo significativamente distinta cuando se aplican cambios apropiados al sistema. Según los investigadores, unos criterios de estabilidad más claros permiten separar un conjunto más amplio de fenómenos cuánticos.

Esto es importante porque una clasificación demasiado general puede borrar diferencias físicas reales. Si dos estados responden de forma distinta a cambios permitidos o a interacciones ambientales, pero se colocan en la misma categoría, podrían perderse mecanismos que gobiernan su comportamiento. Un enfoque basado en la estabilidad puede identificar cuándo estados aparentemente similares deben considerarse fases diferentes.

Implicaciones para la investigación cuántica

El trabajo es teórico, pero tiene relevancia práctica para el desarrollo de tecnologías cuánticas. Los sistemas abiertos no son una curiosidad de laboratorio: los dispositivos reales interactúan inevitablemente con su entorno. Un marco que describa mejor las fases fuera del equilibrio podría ayudar a razonar sobre comportamientos cuánticos en condiciones más cercanas a las del hardware.

Los investigadores presentan el avance como una forma de ampliar el catálogo de fenómenos cuánticos que pueden distinguirse con fiabilidad. El próximo reto será conectar esa capacidad con modelos, experimentos y aplicaciones concretas. Aun así, el estudio ofrece una base más clara para un campo en el que incluso decidir qué cuenta como una fase distinta puede ser técnicamente difícil.

  • El marco se dirige a sistemas cuánticos abiertos y fuera del equilibrio.
  • Usa reglas de estabilidad para distinguir fases que los métodos antiguos pueden agrupar.
  • La investigación podría apoyar trabajos sobre fenómenos relevantes para la computación cuántica futura.

Este artículo se basa en información de Phys.org. Leer el artículo original.

Originally published on phys.org