Un contaminante poco conocido podría ser mucho más común de lo esperado

Investigadores en los Países Bajos informaron niveles atmosféricos inesperadamente altos de metilsiloxanos, una clase de compuestos a base de silicona utilizados en productos que van desde cosméticos hasta materiales industriales y aplicaciones de transporte. Los hallazgos sugieren que estas sustancias no están confinadas a corredores urbanos densos ni a fuentes industriales obvias, sino que están presentes en ciudades, zonas rurales, regiones costeras y bosques.

El estudio, publicado en Atmospheric Chemistry and Physics por investigadores de la Universidad de Utrecht y la Universidad de Groningen, señala especialmente a los metilsiloxanos moleculares más grandes asociados con las emisiones de barcos y vehículos a motor. Esos compuestos habían recibido mucha menos atención que las formas más conocidas vinculadas a la evaporación de productos de cuidado personal y bienes de consumo.

De la química de nicho a la exposición ambiental generalizada

Los metilsiloxanos son valorados porque repelen el agua y pueden funcionar como lubricantes o aditivos de rendimiento. Esa utilidad ha ayudado a difundirlos en muchas categorías de productos modernos. Pero la visibilidad ambiental se ha quedado atrás respecto al uso. Mientras contaminantes como los PFAS y los microplásticos se han convertido en parte del debate público general, los metilsiloxanos han permanecido relativamente oscuros.

El nuevo trabajo desafía la idea de que estos compuestos son un problema atmosférico secundario. Los investigadores encontraron las moléculas de metilsiloxano más grandes en muchos contextos distintos, lo que sugiere no solo que las emisiones son geográficamente más amplias de lo que se suponía, sino también que pueden permanecer en el aire a niveles lo bastante altos como para exigir un examen más detenido.