Nuevas pruebas geoquímicas en Zambia apuntan a actividad tectónica profunda

Investigadores que estudian aguas termales en Zambia afirman que podrían haber encontrado una de las pruebas más claras hasta ahora de que una nueva frontera de placa tectónica podría estar empezando a formarse en el sur de África. La clave es química: los gases que emergen de las fuentes parecen incluir firmas isotópicas de helio y carbono asociadas con el manto terrestre, y no solo con la corteza que lo cubre.

Según el texto fuente proporcionado, el trabajo se centra en el Rift de Kafue, parte de una zona de rift de 2.500 kilómetros que se extiende desde Tanzania hasta Namibia y posiblemente hasta el Atlántico. Los geólogos ya sospechaban que la región podría estar en las primeras etapas de una ruptura continental debido a su geografía, las temperaturas elevadas del subsuelo, la sismicidad de bajo nivel y las anomalías gravitatorias. Lo que faltaba, señala el informe, era una confirmación geoquímica.

Lo que encontraron los investigadores

Rūta Karolytė, de la Universidad de Oxford, y sus colegas analizaron gases de cinco aguas termales y tres pozos geotérmicos en el centro de Zambia. Encontraron proporciones isotópicas de helio y carbono consistentes con material originado en las profundidades bajo la corteza, lo que sugiere que fluidos procedentes del manto, desde profundidades de hasta 190 kilómetros, están llegando a la superficie.

Eso importa porque apunta a una vía estructural a través de la roca suprayacente. En términos prácticos, los investigadores interpretan el resultado como evidencia de una rotura en las placas tectónicas de la región. Karolytė dijo a New Scientist que los datos confirman que el sistema está “despierto” y geológicamente activo.

Por qué esto es científicamente importante

Los valles de rift no son inusuales en la historia geológica. El Rift de África Oriental, por ejemplo, es una ilustración de largo recorrido de cómo los continentes pueden separarse gradualmente a lo largo de decenas de millones de años. Pero es mucho menos común identificar un lugar donde el proceso quizá apenas esté comenzando. Eso es lo que hace que el Rift de Kafue sea especialmente interesante.

El informe proporcionado es prudente y no exagera la conclusión. Que hoy exista un rift activo no garantiza que dentro de 100 millones de años haya allí un nuevo océano. Karolytė dice que es una posibilidad, no una certeza. Esa cautela es importante porque la fragmentación continental es lenta, compleja y no siempre lineal.

Relevancia industrial además de interés geológico

Los hallazgos también tienen una dimensión económica. Las primeras etapas de la fragmentación continental pueden liberar gases que se han acumulado en las rocas durante millones de años, incluido el helio. El helio es estratégicamente importante para usos médicos y de alta tecnología, y el informe señala que las concentraciones en los fluidos del Rift de Kafue alcanzaron hasta el 2,3 por ciento. Eso, por sí solo, no define una reserva comercial, pero destaca por qué los sistemas de rift tempranos pueden importar más allá de la geología académica.

Un continente aún en movimiento

África ya alberga uno de los sistemas de rift activos más destacados del mundo. La evidencia de que podría estar desarrollándose otra frontera en otra parte del continente refuerza un hecho básico pero fácil de olvidar: las placas tectónicas no son rasgos fijos. Evolucionan, se fracturan y se reorganizan a lo largo de inmensas escalas de tiempo, a menudo con señales superficiales sutiles mucho antes de que los cambios dramáticos se hagan visibles en el paisaje.

Las aguas termales pueden ser una de esas señales. Ofrecen una vía para que los fluidos profundos de la Tierra lleguen a la superficie, transportando información química que de otro modo seguiría inaccesible. En este caso, los gases parecen estar diciendo a los geólogos que el Rift de Kafue no es simplemente una vieja cicatriz en la corteza. Puede ser una zona activa donde el continente empieza a separarse.

Una historia en fase temprana que merece seguimiento

La importancia científica del estudio no es que pruebe que un océano futuro sea inevitable. Es que aporta nuevas pruebas de que el sistema tectónico está activo ahora. Eso convierte al Rift de Kafue en un valioso laboratorio natural para entender las fases más tempranas de la ruptura continental.

Para los geólogos, es una oportunidad poco común. Para todos los demás, es un recordatorio de que el suelo bajo continentes aparentemente estables sigue siendo parte de un sistema planetario inquieto que aún se está remodelando.

Este artículo se basa en una información de New Scientist. Leer el artículo original.

Originally published on newscientist.com