Los vehículos eléctricos estacionados podrían valer más de lo que la industria ha asumido
A medida que crece la electricidad renovable, los sistemas eléctricos se enfrentan a un problema técnico conocido, pero de forma más aguda: la generación y la demanda no siempre coinciden. La producción solar y eólica puede dispararse cuando la demanda es baja y caer cuando el consumo alcanza su punto máximo. Un proyecto piloto en Delaware sugiere ahora que los vehículos eléctricos podrían ayudar a absorber ese desajuste, y que sus propietarios podrían ganar ingresos significativos en el proceso.
Según el texto fuente de New Scientist proporcionado, investigadores dirigidos por Willett Kempton, de la Universidad de Delaware, monitorearon durante 2025 cuatro vehículos eléctricos Ford propiedad de Delmarva Power después de adaptarlos para carga vehículo a red, o V2G. En función de la cantidad de electricidad que esos vehículos devolvieron al sistema, cada EV podría haber ganado hasta 3.359 dólares al año si esa energía se hubiera vendido al precio de mercado.
La cifra llama la atención, pero el punto más amplio es más importante: los autos eléctricos pueden funcionar como activos de almacenamiento distribuido y no solo como medios de transporte. Si es así, podrían ayudar a que las redes con alta penetración renovable sean más baratas y confiables sin exigir que toda la capacidad de equilibrado provenga de proyectos dedicados de baterías estacionarias.
La lógica es simple: la mayoría de los autos pasan la mayor parte del tiempo estacionados
El argumento a favor de V2G parte de un hecho básico de utilización. El texto fuente dice que algunos datos sugieren que el EV promedio circula apenas el 5 por ciento del tiempo. Durante el 95 por ciento restante, suele estar estacionado y enchufado. Eso significa que existe una gran capacidad de batería que, desde la perspectiva de la red, está ociosa.
Kempton sostiene que los EV conectados pueden proporcionar almacenamiento a aproximadamente una décima parte del costo de construir baterías para el mismo propósito. El concepto consiste en cargar los vehículos cuando la oferta eléctrica es abundante y descargar parte de esa energía de vuelta a la red durante los picos de la mañana y la tarde. Los propietarios seguirían teniendo movilidad, pero la batería también realizaría trabajo remunerado de equilibrio para el sistema eléctrico.
En una red cada vez más abastecida por renovables, ese tipo de flexibilidad es valioso. Un almacenamiento más flexible facilita integrar la generación intermitente, evita el recorte de producción en periodos de alta generación y reduce la tensión durante los aumentos de demanda.

