El mapeo láser revela un paisaje arqueológico mucho mayor en la Amazonia
Un nuevo estudio lidar de la selva amazónica ha revelado 396 geoglifos previamente desconocidos en Brasil, ampliando de forma drástica la huella conocida de una antigua sociedad llamada Aquiry. Los hallazgos, publicados en un estudio el 29 de julio en Nature y descritos por Live Science, se suman a la creciente evidencia de que partes de la Amazonia fueron moldeadas por grandes poblaciones humanas organizadas mucho antes del contacto europeo.
El trabajo se centró en casi 1.740 millas cuadradas, o 4.500 kilómetros cuadrados, de selva. Mediante el uso de tecnología de escaneo láser capaz de detectar rasgos del terreno bajo la densa cubierta arbórea, los investigadores pudieron identificar obras monumentales de tierra que serían difíciles o imposibles de cartografiar desde el suelo. Las estructuras recién documentadas incluyen centros ceremoniales geométricos marcados por zanjas profundas y terraplenes elevados, una forma que suele describirse como geoglifos amazónicos.
La escala importa tanto como el número. Según el resumen del estudio citado por Live Science, la encuesta permitió a los arqueólogos estimar mejor la extensión geográfica de la civilización Aquiry, una sociedad multicultural que los investigadores sitúan hace unos 2.500 años en lo que hoy es Brasil. A partir del número de obras de tierra conocidas, los investigadores sugirieron que la sociedad pudo haber tenido en su momento una población de alrededor de 3 millones de personas antes de colapsar posteriormente.
Una civilización oculta sale más a la vista
El nombre Aquiry no es nuevo, pero este estudio refuerza la idea de que describe un paisaje cultural amplio y complejo, y no una dispersión de sitios aislados. Martti Pärssinen, arqueólogo de la Universidad de Helsinki que lleva más de dos décadas estudiando las obras de tierra geométricas en el estado de Acre, dijo a Live Science que las culturas y sociedades que conforman Aquiry compartían una visión del mundo común y construían centros ceremoniales en una variedad de formas geométricas monumentales.
Ese punto es importante porque la Amazonia a menudo se ha presentado en narrativas anteriores como un entorno incapaz de sostener sociedades grandes y duraderas a escala. En los últimos años, la arqueología ha ido erosionando esa suposición de forma constante. Los nuevos resultados de lidar llevan la discusión más lejos al mostrar que la construcción monumental no era marginal ni rara en esta parte de la cuenca. En cambio, parece haber sido lo bastante extendida como para definir una civilización regional importante.
Los nuevos geoglifos también sugieren que gran parte del registro arqueológico aún podría seguir oculta bajo el dosel forestal. Los métodos tradicionales de prospección son lentos en este terreno y están limitados por la vegetación, pero el lidar puede penetrar huecos en la copa de los árboles y crear modelos detallados de la superficie. Eso lo convierte en una herramienta especialmente potente en regiones donde las obras de tierra son grandes pero quedan visualmente ocultas desde arriba.
En términos prácticos, el estudio no solo añade nuevos puntos a un mapa. Cambia la referencia sobre cuánto del entorno construido antiguo puede seguir sin documentar. Si casi 400 sitios adicionales pueden surgir de una sola zona de estudio, eso plantea la posibilidad de que la Amazonia en general aún contenga paisajes arqueológicos extensos que todavía no han sido registrados de forma sistemática.
Por qué importa la geometría de estos sitios
Las obras de tierra identificadas en Acre no son alteraciones aleatorias. Son construcciones geométricas monumentales, a menudo con diseños formales claros que indican planificación, coordinación laboral y prácticas culturales repetidas. Las zanjas profundas y los terraplenes altos implican un esfuerzo considerable, mientras que las formas recurrentes apuntan a ideas compartidas sobre ceremonia, lugar y orden social.
Los investigadores citados en el informe de Live Science interpretan estos centros como evidencia de una visión del mundo común en todo el ámbito cultural Aquiry. Eso no significa que la población fuera políticamente uniforme, pero sí sugiere fuertes vínculos en la vida ritual o simbólica. En arqueología, las formas monumentales repetidas en un área amplia pueden señalar redes de comunicación, tradiciones compartidas o instituciones regionales que ayudaron a coordinar a las comunidades a lo largo del tiempo.

Los hallazgos también tienen peso en los debates sobre cómo se organizaban las antiguas sociedades amazónicas. La construcción de monumentos a esta escala requiere más que la mano de obra de una pequeña aldea. Incluso sin afirmar la existencia de un único estado centralizado, la construcción de cientos de geoglifos apunta a una acción colectiva sostenida y a estructuras sociales capaces de planificar, mantener y transmitir estas prácticas durante generaciones.
Como Aquiry se describe como multicultural, la imagen que surge no es la de una civilización monolítica, sino la de sociedades interconectadas que participaban en un sistema cultural más amplio. Ese matiz importa. Sugiere que la Amazonia pudo haber albergado distintas formaciones sociales, localmente diferenciadas pero unidas por una arquitectura ceremonial compartida y por el uso del paisaje.
Un cambio tecnológico para la arqueología amazónica
El estudio también marca cómo la teledetección está cambiando la arqueología de campo. En regiones muy boscosas, el lidar se está convirtiendo cada vez más en una herramienta de descubrimiento de primera pasada que orienta la excavación, la datación y la verificación en terreno. Más que sustituir a la arqueología tradicional, ayuda a los investigadores a priorizar dónde buscar y cómo entender la escala de lo que encuentran.
Para la investigación en la Amazonia, ese cambio es especialmente significativo. La vegetación densa ha ocultado durante mucho tiempo patrones de asentamiento, caminos y obras de tierra, lo que facilitó que interpretaciones antiguas subestimaran la densidad de población pasada y la modificación del paisaje. El lidar ofrece una forma de poner a prueba esas suposiciones de manera sistemática.
Los nuevos resultados del estudio encajan en una tendencia más amplia en la que la tecnología está revisando la historia humana de los bosques tropicales. En lugar de ver la selva como un telón de fondo casi prístino apenas tocado por poblaciones anteriores, los arqueólogos documentan cada vez más paisajes construidos, ecosistemas gestionados y grandes complejos ceremoniales. Los geoglifos de Acre añaden otra gran base de datos a esa reevaluación.
También pueden influir en la conservación. Los sitios arqueológicos ocultos dentro de la selva forman parte del patrimonio de la región, pero pueden ser vulnerables a la deforestación, la conversión de tierras y el desarrollo de infraestructuras incluso antes de ser identificados. Por eso, un mejor mapeo puede servir no solo a la investigación, sino también a la preservación.
Qué cambia este hallazgo
La principal conclusión inmediata es sencilla: la huella humana antigua en esta parte de la Amazonia era mayor y más organizada de lo que se había cartografiado antes. Un estudio de una región descubrió cientos de geoglifos adicionales y ayudó a definir el alcance de una civilización que, según los investigadores, floreció hace unos 2.500 años.
Eso no resuelve todas las preguntas. La estimación de población citada en el informe, las relaciones entre las distintas comunidades Aquiry y las razones del colapso de la civilización seguirán necesitando más investigación. Pero el estudio avanza de forma sustancial la conversación al mostrar que el paisaje construido era a la vez amplio y deliberadamente monumental.
Para un campo que ha ido revisando de forma constante las ideas previas sobre la historia amazónica, el resultado es otra señal clara de que la selva todavía conserva pruebas a gran escala de sociedades pasadas. Los Aquiry no dejaron solo rastros tenues. Remodelaron la tierra de formas que aún pueden medirse dos milenios después, aunque los observadores modernos necesitaran un mapeo láser para ver el contorno completo.
Este artículo se basa en un reportaje de Live Science. Leer el artículo original.
Originally published on livescience.com





