Una firma de capital de riesgo centrada en el clima amplía su tesis a medida que crece el riesgo de desastres
Convective Capital, la firma de capital de riesgo que surgió en torno al concepto de “firetech”, ha levantado un nuevo fondo de 85 millones de dólares y está ampliando su mandato de inversión más allá de los incendios forestales hacia un enfoque más amplio en la resiliencia ante desastres. El movimiento refleja cómo los riesgos físicos vinculados al clima se están volviendo invertibles no solo como problemas ambientales, sino también como oportunidades en infraestructura, seguros y mercados industriales.
El nuevo fondo llega después de un vehículo de 35 millones de dólares levantado en 2022. Esta vez, la base de inversores ha cambiado. Mientras que el primer fondo de Convective contó en gran medida con el respaldo de personas adineradas, el segundo se describe como apoyado sobre todo por instituciones, incluidas aseguradoras y gestores de activos. Ese cambio es significativo porque sugiere que la inversión orientada a la resiliencia está empezando a atraer a respaldos con exposición directa al riesgo físico y a sus consecuencias financieras.
El fundador Bill Clerico sostiene que la magnitud del mercado ya es imposible de ignorar. En comentarios recogidos junto con la ronda, señaló decenas de billones de dólares en bienes raíces expuestos al riesgo de desastres y alrededor de 1 billón de dólares en gasto anual en Estados Unidos para mitigación y recuperación. Su argumento es que el problema ya es lo bastante grande como para que los mercados privados construyan negocios duraderos en torno a él.
De la respuesta a incendios forestales a una gestión de riesgos más amplia
La identidad original de Convective estaba estrechamente ligada a la tecnología contra incendios forestales. Su cartera inicial incluía Pano, que desarrolla cámaras impulsadas por IA para detectar incendios de forma temprana; Raine, que está creando aeronaves autónomas para descargas de agua; Burnbot, que fabrica robots para despejar matorrales y hierbas; y Stand, una aseguradora orientada a ayudar a los propietarios a reforzar sus viviendas frente al riesgo de incendios.
Con el nuevo fondo, la firma dice que está evolucionando hacia la resiliencia en el mundo físico de forma más amplia. Las primeras cuatro inversiones nombradas de este vehículo reflejan ese mandato más amplio. Incluyen The Lumber Manufactory, que está construyendo aserraderos para hacer más económica la gestión forestal; Drafted, que usa IA para el diseño de viviendas; Voltaire, una empresa que desarrolla drones para inspeccionar líneas eléctricas; y Edge Technologies, que está desarrollando un producto de seguros para cubrirse frente a la volatilidad de los precios de las materias primas.
Esa diversidad es importante. La tesis ya no trata solo de detectar o combatir incendios. Se trata de identificar dónde las presiones climáticas y de desastres crean demanda de nuevas herramientas en inspección, gestión de tierras, seguros, diseño y operaciones de infraestructura.
El ángulo del seguro se vuelve cada vez más central
Uno de los aspectos más reveladores de la ronda es el papel de las aseguradoras. Clerico dijo a TechCrunch que una conversación clave en el sector ha sido cómo convencer a las aseguradoras de invertir directamente en tecnologías que reduzcan los daños de los desastres. Afirma que eso ya está empezando a ocurrir.
Eso supondría un cambio importante. Las aseguradoras están entre las instituciones más afectadas cuando los desastres se vuelven más frecuentes, más severos o más costosos. Si empiezan a respaldar tecnologías que reduzcan la exposición a siniestros o mejoren la resiliencia, podrían convertirse en algo más que observadores financieros pasivos del riesgo climático. Podrían pasar a ser adoptantes estratégicos y financiadores de herramientas de mitigación.
La salida de aseguradoras de algunos mercados de alto riesgo ya ha puesto de relieve las consecuencias económicas de una exposición no gestionada. La propuesta de Convective es que esas disrupciones crean mercados para nuevos productos y no solo debates de políticas públicas. En otras palabras, la resiliencia se está convirtiendo en una categoría en la que la debilidad de la infraestructura, la retirada de las aseguradoras y el gasto público se combinan para respaldar empresas de escala de capital riesgo.
Hay señales tempranas de tracción, pero el sector sigue siendo joven
Convective afirma que las empresas de su primer fondo han generado 100 millones de dólares en ingresos y juntas están valoradas en 2.000 millones de dólares. Clerico también dijo que el 79% de las compañías de la cartera del primer fondo han avanzado de la fase seed a Serie A, una cifra que describió como muy por encima de los parámetros del sector.
Esas cifras sugieren cierto impulso, pero el sector de la resiliencia sigue en una fase temprana. Los fundadores todavía tienen que vender a grupos de clientes a los que muchas startups les cuesta llegar, incluidas empresas de servicios públicos, aseguradoras y agencias gubernamentales. Convective parece considerar parte de su labor ayudar a las empresas de su cartera a navegar esas relaciones.
Eso es una limitación real de la categoría. La resiliencia ante desastres no suele ser un mercado de venta directa al consumidor. A menudo depende de compradores regulados, coordinación del sector público o industrias con ciclos de venta largos y estándares exigentes. La buena tecnología por sí sola puede no ser suficiente. La distribución, la confianza y la capacidad para compras públicas importan tanto como la tecnología.
Por qué el fondo importa más allá del capital riesgo
La ronda es un indicador útil de cómo se está reformulando la adaptación climática. Durante años, la inversión climática se concentró a menudo en temas de transición energética como la solar, las baterías y la movilidad eléctrica. Esos siguen siendo centrales, pero la resiliencia está emergiendo como una vía paralela: menos enfocada en reducir emisiones de forma directa y más en gestionar las consecuencias físicas de un entorno ya desestabilizado.
El nuevo fondo de Convective hace visible ese cambio. Trata la respuesta a desastres, el monitoreo de infraestructura, el refuerzo y la transferencia de riesgo como una frontera económica integrada. Si el capital institucional sigue moviéndose en esa dirección, la tecnología de resiliencia podría convertirse en uno de los temas de inversión aplicada más importantes de la próxima década.
La historia inmediata es una ronda de capital riesgo. La historia más amplia es que el mercado para vivir con el riesgo climático se está convirtiendo rápidamente en un mercado para construir en torno a él.
Este artículo se basa en la cobertura de TechCrunch. Leer el artículo original.
Originally published on techcrunch.com




