El crecimiento de los lanzamientos se topa con un viejo problema de los vuelos espaciales

El ascenso de China como una gran potencia de lanzamientos está chocando con uno de los problemas más persistentes de las operaciones orbitales: qué ocurre con las etapas superiores gastadas una vez que terminan su trabajo. Según un reportaje de Ars Technica basado en el análisis del experto en conciencia del dominio espacial Jim Shell, China está aumentando rápidamente la masa de cuerpos de cohetes que quedan en órbitas de larga duración, mientras otras naciones espaciales se han movido con más decisión hacia prácticas de التخلص destinadas a limitar el riesgo de desechos.

Las cifras brutas de lanzamientos explican por qué el asunto se está volviendo más urgente. China nunca había lanzado hasta 20 cohetes orbitales en un solo año hasta hace aproximadamente una década. Eso cambió drásticamente en la década de 2020. El país lanzó 64 cohetes en 2022 y estableció un nuevo récord de 93 lanzamientos el año pasado, convirtiéndose en la segunda potencia espacial más activa del mundo. Se espera un crecimiento adicional tanto de entidades respaldadas por el Estado como de un sector privado de lanzamientos en expansión.

Por qué importan tanto las etapas superiores

Las etapas superiores no son fragmentos pequeños. Son grandes cuerpos de cohetes, a menudo de varias toneladas, que pueden permanecer en órbita durante años o décadas si no se desorbitan activamente o se desechan de otro modo. Con el tiempo, esos objetos crean riesgos de colisión. Un impacto que involucre una gran etapa gastada puede generar grandes nubes de desechos que amenazan a satélites, misiones tripuladas y otra infraestructura espacial.

El informe de origen describe estos cuerpos de cohetes como especialmente peligrosos porque son grandes, persistentes y a menudo no controlados. Esa combinación los convierte en amenazas de larga duración en las regiones orbitales más valiosas desde el punto de vista económico y estratégico.

Las cifras detrás de la advertencia

La mayoría de las grandes potencias espaciales han mejorado gradualmente su comportamiento de disposición durante las dos últimas décadas. Rusia sigue siendo el mayor infractor histórico, con unas 800 toneladas métricas de cuerpos de cohetes en órbitas de larga duración entre 600 y 2.000 kilómetros, según datos citados de la Oficina de Desechos Espaciales de la Agencia Espacial Europea y del catálogo de Jonathan McDowell. Estados Unidos tiene unas 57 toneladas métricas en esos mismos cinturones orbitales.

Lo que hace destacar a China no es solo el total actual, sino el ritmo de crecimiento. En los últimos cinco años, la masa de cuerpos de cohetes chinos en órbitas de larga duración habría subido de menos de 100 toneladas métricas a 252 toneladas métricas. Se trata de un aumento pronunciado en poco tiempo, y va directamente en línea con la rápida expansión de la actividad de lanzamientos del país.

La crítica aquí no es que China esté lanzando más cohetes. El artículo señala explícitamente que el rápido crecimiento de los lanzamientos no es en sí mismo un problema y también se ha visto en Estados Unidos, especialmente a través de SpaceX. El problema es que China parece estar descuidando normas de larga data sobre la eliminación de etapas superiores mientras se expande a gran velocidad.

Un desafío de gobernanza y seguridad

Los debates sobre sostenibilidad espacial suelen centrarse en satélites, megaconstelaciones y pruebas antisatélite. Pero las etapas superiores gastadas siguen siendo una parte fundamental del problema de los desechos porque representan una fuente evitable de masa de larga duración. Las mejores prácticas no son misteriosas: el diseño de la misión puede reservar propelente para la desorbitación, usar órbitas de disposición de forma más responsable o reducir de otro modo cuánto hardware se abandona en regiones congestionadas.

Si una gran potencia de lanzamientos no sigue esas normas, la carga se comparte entre todos los que operan en órbita. Las cadenas de colisión no respetan fronteras nacionales. Un evento de desechos generado por el hardware de un país puede afectar sistemas comerciales, civiles y militares en todo el mundo.

La siguiente fase de la era de los lanzamientos

La importancia más amplia de este asunto es que el mercado de lanzamientos ya no es lo bastante pequeño como para tolerar conductas heredadas a escala moderna. Cuando los recuentos de lanzamientos eran bajos, las malas prácticas se acumulaban lentamente. Con las tasas actuales, cada vacío de política se agrava más rápido. Eso convierte el comportamiento de disposición en un asunto de primera línea para el futuro del acceso orbital.

El programa espacial de China está creciendo en capacidad y ambición. La pregunta que plantea este análisis es si sus prácticas sobre desechos evolucionarán lo bastante rápido como para seguir ese crecimiento. Si no, una de las competencias tecnológicas más importantes del mundo podría dejar un entorno orbital más congestionado y más peligroso para todos los demás.

Este artículo se basa en un reportaje de Ars Technica. Leer el artículo original.

Originally published on arstechnica.com