California está endureciendo la capa de gobernanza en torno a los vehículos autónomos
El Departamento de Vehículos Motorizados de California ha emitido dos nuevos conjuntos de normas de prueba y despliegue para vehículos autónomos, que en conjunto suman unas 100 páginas, según una recopilación de informes de TechCrunch Mobility. Las regulaciones abarcan las pruebas y el despliegue comercial, y parecen diseñadas para empujar al sector hacia una rendición de cuentas más formal en materia de datos, operaciones, formación e informes regulatorios.
Eso hace que esto sea más que un trámite burocrático estatal. California sigue siendo una de las jurisdicciones más importantes para el desarrollo de vehículos autónomos en Estados Unidos, especialmente para los operadores de robotaxis. Las normas adoptadas allí pueden moldear el diseño de producto, la dotación de personal de cumplimiento y las prácticas de reporte de incidentes mucho más allá del propio estado. Cuando las empresas que construyen sistemas de conducción autónoma se preparan para California, a menudo se están preparando para el estándar que luego estudiarán otros reguladores y socios.
Un nuevo mecanismo para las infracciones de tráfico de vehículos sin conductor
La disposición que más llama la atención en el material fuente proporcionado es una nueva norma llamada “Notice of Autonomous Vehicle Noncompliance”. Bajo ese marco, las fuerzas del orden pueden multar a las empresas de vehículos autónomos por infracciones de tráfico cometidas por sus vehículos. El fabricante, que en la práctica significa la empresa de AV detrás del sistema, debe informar de la infracción al DMV dentro de las 72 horas siguientes a recibirla de las fuerzas del orden.
Esa norma aborda un problema práctico que ha rondado la regulación de los robotaxis durante años: cómo debería funcionar una parada de tráfico o una multa cuando no hay un conductor humano al que entregar la sanción. La respuesta hacia la que California parece dirigirse es la responsabilidad a nivel de empresa, en lugar de la responsabilidad del conductor en el arcén.
El texto fuente dice que no parece haber una multa monetaria asociada a estas infracciones. En su lugar, los informes se convierten en otro flujo de datos que el DMV puede usar para detectar patrones, identificar operadores problemáticos y decidir si es necesaria una acción adicional. Incluso sin una sanción financiera automática, eso podría importar. Un registro creciente de infracciones o de problemas operativos puede convertirse en un expediente regulatorio, y los reguladores pueden usar ese poder de acumulación de expedientes para moldear el comportamiento de los operadores.







