El drive-thru se está convirtiendo en un campo de pruebas para la IA

La IA conversacional ya no se limita al software de oficina y a las ventanas de chat. Uno de sus ensayos minoristas más visibles está ocurriendo ahora en el altavoz del drive-thru. Según el reportaje proporcionado, McDonald’s comenzó a desplegar tecnología de pedidos por voz con IA en 10 locales de Chicago en 2021, después de adquirir en 2019 la startup de voz Apprente y de trabajar más tarde con IBM para escalar los pedidos automatizados.

Ese experimento inicial no permaneció aislado por mucho tiempo. Checkers y Rally’s se asociaron con Presto en 2022 para instalar pedidos por chatbot en todos los drive-thrus de propiedad corporativa en Estados Unidos, presentando la tecnología como una forma de mejorar la precisión de los pedidos, aumentar las ventas adicionales y liberar a los empleados para otras tareas. Wendy’s y Taco Bell siguieron con sus propios sistemas, mostrando que los pedidos automatizados han pasado de ser una novedad a una herramienta operativa competitiva.

Por qué interesan a los restaurantes

El atractivo es sencillo. Las cadenas de comida rápida procesan enormes volúmenes de interacciones repetitivas y estructuradas bajo una presión constante por mover las filas con rapidez y vender más artículos. Eso convierte al drive-thru en un entorno relativamente controlado para la IA de voz. Los menús son finitos, los patrones de pedido son previsibles y las empresas pueden medir el éxito mediante la velocidad, la precisión, la asignación de mano de obra y el tamaño medio de la cuenta.

El informe proporcionado deja claro que las empresas no presentan estos sistemas como trucos. Los están planteando como parte del modelo operativo. Cuando una cadena dice que la IA puede mejorar la gestión de pedidos mientras desplaza a los trabajadores hacia tareas que dependen más de las personas, está tratando la automatización como infraestructura, no como un experimento secundario.

Lo que esto dice sobre la siguiente fase de la IA de consumo

La importancia más profunda está en el lugar que ocupa esta tecnología en la vida diaria. Un chatbot de drive-thru llega a consumidores comunes en un entorno rápido, repetitivo y a menudo algo estresante. Si la IA de voz puede funcionar allí, resulta más fácil imaginar que sistemas similares se extiendan a centros de llamadas, quioscos, mostradores de tiendas e interacciones rutinarias de servicio.

Por eso el drive-thru importa como algo más que una historia de restauración. Es una prueba en vivo de si los clientes tolerarán, confiarán y, finalmente, esperarán conversaciones automatizadas en lugares que antes dependían de una persona al otro lado del altavoz.

El caso de negocio es más sólido que el factor novedad

Muchas implementaciones de IA llaman la atención porque suenan futuristas. Esta está atrayendo inversión porque encaja claramente con los incentivos empresariales. Una mejor precisión en los pedidos reduce las reposiciones. Un servicio más rápido ayuda al rendimiento. Las ventas adicionales constantes pueden aumentar los ingresos. Y la mano de obra puede reorientarse en lugar de concentrarse en tomar cada pedido manualmente.

Eso no garantiza un rendimiento perfecto. Cualquier sistema de pedidos por voz todavía tiene que manejar acentos, sustituciones, entornos ruidosos y la imprevisibilidad del habla humana. Pero la expansión descrita en el informe proporcionado sugiere que las cadenas de restaurantes creen que la tecnología ya es lo bastante útil como para desplegarla a gran escala o casi a gran escala.

Una pequeña interacción con consecuencias mayores

La gente puede encontrar este cambio por primera vez como una simple pregunta de una voz sintética que le pide qué quiere para almorzar. Pero la importancia está en lo que ocurre detrás de ese momento. El drive-thru se está convirtiendo en uno de los ejemplos más claros de cómo la IA pasa de ser una categoría de software a una capa de servicio. Si estos sistemas siguen extendiéndose, pedir comida podría ser recordado como uno de los primeros lugares en los que los consumidores se acostumbraron, en silencio, a hablar con máquinas como si fueran empleados.

Este artículo está basado en el reportaje de The Verge. Leer el artículo original.

Originally published on theverge.com