Taiwán vuelve a elevar el gasto en defensa
Taiwán ha propuesto su mayor presupuesto de defensa hasta la fecha, al plantear 1,123 billones de nuevos dólares taiwaneses, o unos 35.300 millones de dólares, para el ejercicio fiscal de 2027. El plan representa un aumento del 18 por ciento y situaría el gasto en defensa en el 3,01 por ciento del producto interno bruto proyectado de la isla, según cifras publicadas por la agencia presupuestaria de Taiwán.
La propuesta es la señal más reciente de que Taipéi intenta acelerar su preparación militar mientras enfrenta una presión sostenida de China y un debate continuo con Washington sobre si la isla se está moviendo con suficiente rapidez para reforzar la disuasión. Si se aprueba, el presupuesto superaría los niveles previos de gasto en defensa y se sumaría a un impulso multianual más amplio para mejorar la preparación, sostener las operaciones y ampliar la adquisición de armas.
Cómo está estructurado el presupuesto propuesto
Según la declaración presupuestaria citada en el informe original, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán recibiría 691.900 millones de nuevos dólares taiwaneses para operaciones en curso y mantenimiento. Otros 218.200 millones de nuevos dólares taiwaneses se reservarían en presupuestos especiales para la adquisición de armamento.
Esa distribución importa. Muestra que Taiwán no está enmarcando el gasto en defensa únicamente como una lista de compras de nuevo material. Una gran parte está destinada a apoyar funciones militares rutinarias, mantenimiento y sostenimiento de fuerzas, aspectos cruciales para convertir el gasto de titular en capacidad real. La adquisición sigue siendo central, pero la preparación depende también de mantener en funcionamiento el equipo, el personal y los sistemas de apoyo bajo una presión continua.
La propuesta también llega tras la aprobación de un presupuesto especial de defensa separado en mayo. El parlamento taiwanés aprobó ese paquete solo después de que los legisladores de la oposición redujeran la cantidad desde los 1,25 billones de nuevos dólares taiwaneses solicitados originalmente hasta 780.000 millones de nuevos dólares taiwaneses. Esa batalla reciente recuerda que unas ambiciones de defensa más altas no se traducen automáticamente en presupuestos finales intactos.
Por qué importa ahora el aumento
El gobierno de Taiwán presenta el aumento como una declaración directa de intención. El presidente Lai Ching-te dijo que el salto esperado en el gasto demuestra la determinación de Taiwán de fortalecer sus capacidades de autodefensa. También vinculó la inversión con la estabilidad regional, al afirmar que invertir en defensa es invertir en paz.
Esa narrativa refleja el equilibrio de larga data de Taiwán. Taipéi intenta mostrar a la opinión pública interna, a Pekín y a sus socios extranjeros que se toma en serio la disuasión sin parecer que presenta la inversión militar como un fin en sí mismo. El presupuesto es, por tanto, tanto un documento fiscal como una señal estratégica.
Para los observadores externos, la cifra del 3,01 por ciento del PIB puede ser tan importante como el monto absoluto en dólares. Las cargas de defensa suelen evaluarse frente a la producción económica porque eso ofrece una medida aproximada de la prioridad nacional. Superar el umbral del 3 por ciento le da a Taiwán un argumento más sólido de que está destinando una porción creciente de los recursos nacionales a la defensa, y no simplemente beneficiándose del crecimiento nominal del presupuesto.
La presión de Washington probablemente no disminuirá
Aun así, el aumento propuesto podría seguir quedando por debajo de lo que algunos funcionarios de Estados Unidos quieren. El informe original señala que el subsecretario de Defensa para Política de EE. UU., Elbridge Colby, ha sostenido anteriormente que Taiwán debería gastar el 10 por ciento del PIB en defensa. Ese punto de referencia está muy por encima del nivel incluido en la nueva propuesta.
La brecha subraya una tensión conocida en la política de seguridad a través del estrecho. Los funcionarios estadounidenses quieren cada vez más que los socios asuman una mayor parte de la carga de la disuasión, especialmente en el Indo-Pacífico. Taiwán, por su parte, debe equilibrar las necesidades militares con restricciones políticas, capacidad fiscal y resistencia legislativa interna.
Como resultado, la importancia de este presupuesto no radica en que zanje el debate, sino en que empuja a Taiwán más adelante por la senda de la expansión gradual. La propuesta sugiere que Taipéi se está moviendo en la dirección que Washington desea, aunque no a la velocidad ni con la escala que algunos responsables políticos estadounidenses defienden.
El obstáculo político interno
La prueba inmediata más importante no es geopolítica, sino legislativa. La legislatura de Taiwán, controlada por la oposición, todavía debe aprobar el presupuesto propuesto para 2027. Eso otorga a los legisladores un margen considerable para recortar, retrasar o reconfigurar el paquete antes de que se convierta en ley.
La historia reciente del presupuesto especial de defensa sugiere que esto es más que un paso procedimental. El parlamento ya ha demostrado disposición a recortar solicitudes de forma drástica. El resultado final dependerá de cuánto consenso político se pueda construir en torno al argumento de que un mayor gasto en defensa es a la vez necesario y urgente.
Esto importa porque la planificación militar depende de la previsibilidad. Los grandes aumentos anuales pueden enviar una señal potente, pero si las asignaciones se revisan a la baja o se retrasan repetidamente, los calendarios de adquisición y los planes de desarrollo de fuerzas se vuelven más difíciles de ejecutar. El desafío de Taiwán es, por tanto, doble: justificar externamente la necesidad estratégica y, al mismo tiempo, mantener suficiente acuerdo interno para que el gasto sea sostenible.
Qué señala esta propuesta
La cifra principal por sí sola no responde a todas las preguntas sobre la modernización militar de Taiwán. Sin embargo, sí muestra que la defensa sigue cerca del centro de la agenda política del gobierno. La magnitud de la solicitud, la inclusión de fondos operativos y de adquisición, y el énfasis en la autodefensa apuntan en la misma dirección: Taiwán quiere demostrar que se está preparando con mayor seriedad para un entorno de seguridad más duro.
Sigue sin estar claro si la legislatura respaldará plenamente ese enfoque. Pero la propuesta en sí es notable. Marca un nuevo máximo de gasto, eleva la defensa por encima del 3 por ciento del PIB proyectado y refuerza la idea de que los líderes de Taiwán ven la inversión militar como un componente central de la disuasión en los próximos años.
Este artículo se basa en la cobertura de Breaking Defense. Leer el artículo original.
Originally published on breakingdefense.com




